Los primeros días son algo complejos porque las fiestas patrias en Perú son el 27 y 28 de julio, y el país se paraliza, además de multiplicarse los precios de hoteles y autobuses por 2 ó 3.
24 julio: llegada a Lima a la noche, no necesitamos coche ni alojamiento, ya que dormimos en casa de un amigo.
25 julio: Centro de Lima
Mañana de logística (cambio de dinero, compra de billetes de autobús) y visita al centro histórico de Lima: Plaza de San Martín, Plaza de Armas, Catedral (desde fuera), Palacio Arzobispal (desde fuera), convento de San Francisco. Comemos en la misma plaza de San Martín, en un restaurante decorado con temas futbolísticos, muy popular entre los locales pero bastante caro para los estándares peruanos (unos 50 s por persona, cantidad descomunal). Visitamos el Convento de Santo Domingo (7 s entrada general; 3,5 s estudiantes) altamente recomendable, hacen una visita guiada de más de una hora, muy interesante y bien explicado, con excelentes vistas sobre el centro de Lima. Paseo por la zona de la calle Abancay (Congreso, mercado central, barrio chino, parque junto al Rímac).
Por la noche cogemos un bus nocturno a Trujillo, con Ormeño (40 s, buen autobús, 10 h)
26 julio: Trujillo y Huaca de la Luna
Todo el recorrido (al menos la parte que hacemos de día) es desierto, impresiona. Nos quedamos en “Casa de Clara” (50 s/noche la habitación cuádruple, baño compartido, con wifi; por 10 s más te dan un desayuno cutre con bebida caliente y pan); no está mal pero seguro que hay sitios mejores y más baratos. Vamos en combi (minivan de 9 plazas que hacen recorridos fijos) a la Huaca La Luna (1,5 s, 20 minutos). La entrada cuesta 5 s (2 s estudiantes), e incluye la visita a un museo muy nuevo y bien explicado, y una visita guiada a cambio de la voluntad. Se trata de un sitio arqueológico espectacular, totalmente recomendable. Estamos allí unas 2,5 h, entre el museo y las ruinas. Por la tarde paseamos por Trujillo, una ciudad colonial muy interesante, es la segunda/tercera ciudad de Perú, empatada con Arequipa. La parte interesante es obvia, el centro de la ciudad, no tiene pérdida. Visitamos el Museo (de los horrores) de Historia Natural (1 s), con animales espantosamente disecados y conservados; merece la pena la visita solo por comprobar que aún existen sitios así en el mundo…por lo demás, hay algún ejemplar interesante. Por la noche la ciudad es agradable, hay multitud de puestos móviles (carritos) de medicina tradicional que suelen regentar señoras mayores y que tienen todo tipo de brebajes…está todo hervido, así que se puede probar.
27 julio: Chan Chan, Huanchaco y Trujillo
Vamos en combi a Chan Chan (1,4 s la combi más 5 s la entrada con carnet de estudiante), otras ruinas impresionantes. Las combis te dejan en la carretera y hay que caminar un par de kilómetros en los que ha habido algún incidente, quizá no es mala idea negociar con algún taxi para que te lleven hasta la entrada. Los guías se pagan aparte, piden 35 s por grupo, independientemente del número de participantes. Esperamos a que lleguen otros visitantes y compartimos la visita con ellos. En total estamos unas 2 h; la visita es muy interesante, merece la pena. De allí vamos en taxi (15 s) a Huanchaco, un pueblo costero cercano a Chan Chan. No es inolvidable, pero tiene buenas vistas sobre el Pacífico, y es un sitio privilegiado para el surf. Allí están también los célebres caballitos de totora, una especie de canoas tradicionales hechas con una caña de la zona, se pueden ver junto a la playa. A continuación cogemos otra combi de vuelta a Trujillo (1,5 s), parando en el museo de –Chan Chan. No está mal, y se ve en unos 30 minutos. Volvemos caminando a Trujillo, comiendo en un restaurante “familiar” de camino, y aprovechando para visitar la Huaca Esmeralda, bastante prescindible por el regular estado de conservación, aunque se puede entrar si queda de camino. El resto de la tarde lo empleamos en pasear un rato más por la ciudad, y a la noche cogemos el bus nocturno de vuelta a Lima (99 soles con Cruz del Sur versión lujo; es el único que quedaba).
--> ¿Merece la pena Trujillo? En nuestro caso fuimos con pocas expectativas, simplemente para cuadrar el plan y estar en Lima en Fiestas Patrias, con lo que nos quedaban dos días perdidos. Descartamos ir al Parque Nacional Huaraz porque en las fotos parece que el paisaje no es tan diferente del Alpino, y en Bolivia tendremos suficiente montaña. La opción de Trujillo fue más que satisfactoria para 2 días, tanto como ciudad colonial como especialmente por los sitios arqueológicos cercanos, especialmente la Huaca la Luna.
28 de julio: Barrios de Lima
Son Fiestas Patrias y pasamos el día por la ciudad. Visitamos barrios célebres con un amigo local que además conoce muy bien la historia de la ciudad, una gran experiencia y una gran suerte. Vamos al barrio de Barranco, bonito y bohemio, con el famoso Puente y la Alameda de la canción de La Flor de la Canela, cuya autora tiene una estatua en la zona. El barrio es agradable, y tiene unas impresionantes vistas sobre los acantilados que dan al Pacífico. A continuación vamos al barrio de Miraflores, uno de los más exclusivos de la ciudad, con la mayor parte de la población extranjera de alto poder adquisitivo; es menos auténtico pero es bonito para pasear; el parque Kennedy es un sitio de encuentro muy vivo. Al atardecer tomamos un taxi al Parque de la Reserva (junto al Estadio Nacional; entrada: 4 s), un parque lleno de fuentes con espectáculos de luz y sonido. Suena cutre, pero la verdad es que está muy bien hecho y tiene muchos espectáculos diferentes, es un buen plan para cuando cae la noche. Cenamos y tomamos algo por el barrio de Pueblo Libre, bastante animado. Intentamos ir al muy recomendado restaurante “Bolivariano”, pero está cerrado.
29 de Julio: Barrios de Lima y Paracas
Damos un paseo por el Olivar (barrio de San Isidro), un interesante jardín de olivos plantados (o hijos de los plantados) por Pizarro y compañía. No es una gran atracción, pero es bonito. A mediodía tomamos el bus a la Reserva de Paracas – Ballestas (55 soles con Cruz del Sur, 1,5 h), por una bonita carretera por el desierto, con el océano de fondo.
--> ¿Merece la pena dedicar dos días y medio a Lima? Si gustan las ciudades creo que es más que recomendable. No es una ciudad preciosa ni inolvidable, pero tiene un ambiente muy agradable (al menos en los barrios céntricos) que recuerda curiosamente a Madrid. Si no gustan tanto las ciudades, creo que un día es suficiente y recomendable…conocimos a muchos viajeros que huían de Lima al aterrizar y no perdían ni unas horas en la ciudad, una pena. Un inconveniente es el horrible tráfico y el ineficiente sistema de transporte colectivo; son autobuses que hacen rutas fijas y es difícil utilizarlo si no se conoce la ciudad en detalle. De esta manera, uno está casi obligado a moverse en taxis, con precios de entre 8 y 15 s por trayecto, en función de la distancia.