Dia 2. 7 de octubre de 2013
Nada más llegar a Ayutthaya, cogimos un tuk tuk que nos llevase al Sherwood Guest House. Nos pedían 100 baths y regateando, siempre con una sonrisa, conseguimos que nos llevase por 50.
Al llegar allí, una chica muy maja nos dijo que nuestra habitación aun no estaba lista, que nos la tenían que limpiar. Nos señaló la piscina y nos sirvió un par de cervezas Singha bien fresquitas...
Así que nos dimos un merecido baño.
El guest house era un pequeño edificio con unas 6 habitación, con baño compartido y piscina. Nos salio las dos noches por 700 baths (16€). El sitio está limpio y bien situado, y la chica que lo lleva es muy amable. Las habitaciones son muy sencillas, pero para dormir, están muy bien. Y lo mejor de todo es la piscina!
Al llegar allí, una chica muy maja nos dijo que nuestra habitación aun no estaba lista, que nos la tenían que limpiar. Nos señaló la piscina y nos sirvió un par de cervezas Singha bien fresquitas...
Así que nos dimos un merecido baño.
El guest house era un pequeño edificio con unas 6 habitación, con baño compartido y piscina. Nos salio las dos noches por 700 baths (16€). El sitio está limpio y bien situado, y la chica que lo lleva es muy amable. Las habitaciones son muy sencillas, pero para dormir, están muy bien. Y lo mejor de todo es la piscina!

Una vez instalados en la habitación decidimos dar una vuelta por el pueblo, como toma de contacto. La verdad es que Ayutthaya tiene poca vida. La ciudad tiene dos partes: la parte turística donde esta la zona antigua y algunos hoteles y la parte donde viven los tailandeses. Una de la otra están alejadas.
Nosotros nos quedamos en la parte turística.
Viendo que todos los monumentos estaban en la parte central del pueblo y rodeado de jardines decidimos no visitar nada y dejarlo para el dia siguiente. Así que fuimos en busca de algun lugar para comer. Dando unas vueltas vimos un lugar de comida rapida y por poco mas de 1 € comimos nuestro primer Pad Thai.
Nosotros nos quedamos en la parte turística.
Viendo que todos los monumentos estaban en la parte central del pueblo y rodeado de jardines decidimos no visitar nada y dejarlo para el dia siguiente. Así que fuimos en busca de algun lugar para comer. Dando unas vueltas vimos un lugar de comida rapida y por poco mas de 1 € comimos nuestro primer Pad Thai.

Estaba delicioso, mucho más de lo que yo había pensado. Después de comer, decidimos ir al hotel a descansar y a darnos un baño en la maravillosa piscina.
Ya por la noche (alli oscurece a las 18h), fuimos en busca de algo para cenar. Durante el día habíamos visto, dos calles detrás de donde nos alojábamos, un conjunto de puestos callejeros con muy buenos precios. Comimos algo por 30 baths. Justo al lado había un 7 eleven y como eramos el alimento de los mosquitos compramos un repelente muy usado por la zona. Os recomiendo que lo compréis en Tailandia, ya que además de ser muy económicos son más apropiados para los mosquitos que pululan por aquí!
Asi que embadurnados en repelente nos fuimos a descansar ya que estábamos completamente destrozados.
Dia 3. 8 de octubre de 2013
Ese día nos levantamos con las pilas recargadas. Desayunamos algo en el guest house ( he de decir que el desayuno es mucho mas caro que comer. Nos costó cerca de 150 baths).
Como las distancias son largas, decidimos alquilar unas bicicletas para hacer el camino más divertido. El propio hotel tenia unas sin frenos, ni luces ni nada... por 30 baths el día entero... una ganga. Con el mapa en la mano pasamos antes por el 7 eleven para hacer acopio de mucha agua. Imprescindible son: antimosquitos, gorra para el sol, crema solar y algo para taparte los hombros y no quemarte.
Y alli que nos fuimos pedaleando. La zona es como un gran parque lleno de ruinas. En algunas hay que pagar una pequeña entrada de no más de 50 baths...en cambio otras son gratis!
Nosotros fuimos sin prisas, riendo, haciendo fotos, parando cada 10 minutos. Todo está salpicado de rocas en ruinas, budas y templos. Se respira paz y mucha calma...
En poco más de tres horas ya lo teníamos todo visto, así que decidimos coger el tren para ir a ver los famosos monos de Lopburi!
Dejamos las bicicletas en el hotel y cogimos un tuk tuk para ir a la estación de tren que está a las afueras de la ciudad. Nos costó 40 baths llegar. Una vez alli, el tren que nos llevaba a Lopburi salía en una hora, asi que fuimos a por algo de comer y beber.
Esperando el tren se nos acercó un monje budista. No sabíamos si podiamos hablar con el o no. El empezó a preguntarnos de donde éramos. El hombre era muy simpático y muy abierto. Me sorprendió ver que tenía móvil, aunque uno de hacia 10 años... al ver el mio me pidió que le enseñara fotos... El pobre alucinaba al verlas ( no penséis mal, solo tengo cosas normales). Nos contó cosas de su vida como monje. La verdad es que fue una experiencia única el esta allí, rodeados de tailandeses, hablando con un monje, comiendo fruta que una señora nos dio muy amablemente!!!!
El billete nos constó 40 baths cada uno. Ya veníamos avisados de que los trenes allí no son muy puntuales... Pero llevábamos mas de una hora esperándolo. Eran las 15 horas y se nos hacia un poco tarde, por que allí oscurece pronto, así que a las 16h00 tuvimos que cambiar de planes y cancelar nuestro viaje a Lopburi... con las ganas que tenia de ver los monos!!!!
Pues nada, camino de vuelta al hotel!. Nos dimos otro baño en la piscina y preguntamos donde estaba el mercado nocturno para comer algo típico y realizar nuestras compras.
Hacia las 18h00 salimos hacia el mercado. De camino nos encontramos a nuestra primera pareja de Españoles (he de decir que encontramos gente maravillosa, tal y como os cantaré mas adelante). Eran una pareja de Sevilla que iban por libre. Decidimos ir juntos al mercado porque ellos no sabían donde estaba.
La verdad es que nos decepcionó un poco. Eran unos 10 puestos de comida y nos 5 de imitaciones bastante cutres. Esperábamos algo más. Comimos un poco de arroz y unas cervezas.
Nos fuimos pronto a la cama ya que estábamos cansados. Y al final te acostumbras a sus horarios y a las 20h00 ya estas cenado y a punto de ir a dormir.
Al día siguiente teníamos una autobús dirección Sukothai que salía a las 7h00 de la mañana de la estación de autobuses. Así que hicimos la maleta y nos fuimos a dormir para estar descansados para la siguiente etapa en nuestro viaje.
Ya por la noche (alli oscurece a las 18h), fuimos en busca de algo para cenar. Durante el día habíamos visto, dos calles detrás de donde nos alojábamos, un conjunto de puestos callejeros con muy buenos precios. Comimos algo por 30 baths. Justo al lado había un 7 eleven y como eramos el alimento de los mosquitos compramos un repelente muy usado por la zona. Os recomiendo que lo compréis en Tailandia, ya que además de ser muy económicos son más apropiados para los mosquitos que pululan por aquí!
Asi que embadurnados en repelente nos fuimos a descansar ya que estábamos completamente destrozados.
Dia 3. 8 de octubre de 2013
Ese día nos levantamos con las pilas recargadas. Desayunamos algo en el guest house ( he de decir que el desayuno es mucho mas caro que comer. Nos costó cerca de 150 baths).
Como las distancias son largas, decidimos alquilar unas bicicletas para hacer el camino más divertido. El propio hotel tenia unas sin frenos, ni luces ni nada... por 30 baths el día entero... una ganga. Con el mapa en la mano pasamos antes por el 7 eleven para hacer acopio de mucha agua. Imprescindible son: antimosquitos, gorra para el sol, crema solar y algo para taparte los hombros y no quemarte.
Y alli que nos fuimos pedaleando. La zona es como un gran parque lleno de ruinas. En algunas hay que pagar una pequeña entrada de no más de 50 baths...en cambio otras son gratis!
Nosotros fuimos sin prisas, riendo, haciendo fotos, parando cada 10 minutos. Todo está salpicado de rocas en ruinas, budas y templos. Se respira paz y mucha calma...


En poco más de tres horas ya lo teníamos todo visto, así que decidimos coger el tren para ir a ver los famosos monos de Lopburi!
Dejamos las bicicletas en el hotel y cogimos un tuk tuk para ir a la estación de tren que está a las afueras de la ciudad. Nos costó 40 baths llegar. Una vez alli, el tren que nos llevaba a Lopburi salía en una hora, asi que fuimos a por algo de comer y beber.
Esperando el tren se nos acercó un monje budista. No sabíamos si podiamos hablar con el o no. El empezó a preguntarnos de donde éramos. El hombre era muy simpático y muy abierto. Me sorprendió ver que tenía móvil, aunque uno de hacia 10 años... al ver el mio me pidió que le enseñara fotos... El pobre alucinaba al verlas ( no penséis mal, solo tengo cosas normales). Nos contó cosas de su vida como monje. La verdad es que fue una experiencia única el esta allí, rodeados de tailandeses, hablando con un monje, comiendo fruta que una señora nos dio muy amablemente!!!!
El billete nos constó 40 baths cada uno. Ya veníamos avisados de que los trenes allí no son muy puntuales... Pero llevábamos mas de una hora esperándolo. Eran las 15 horas y se nos hacia un poco tarde, por que allí oscurece pronto, así que a las 16h00 tuvimos que cambiar de planes y cancelar nuestro viaje a Lopburi... con las ganas que tenia de ver los monos!!!!
Pues nada, camino de vuelta al hotel!. Nos dimos otro baño en la piscina y preguntamos donde estaba el mercado nocturno para comer algo típico y realizar nuestras compras.
Hacia las 18h00 salimos hacia el mercado. De camino nos encontramos a nuestra primera pareja de Españoles (he de decir que encontramos gente maravillosa, tal y como os cantaré mas adelante). Eran una pareja de Sevilla que iban por libre. Decidimos ir juntos al mercado porque ellos no sabían donde estaba.
La verdad es que nos decepcionó un poco. Eran unos 10 puestos de comida y nos 5 de imitaciones bastante cutres. Esperábamos algo más. Comimos un poco de arroz y unas cervezas.
Nos fuimos pronto a la cama ya que estábamos cansados. Y al final te acostumbras a sus horarios y a las 20h00 ya estas cenado y a punto de ir a dormir.
Al día siguiente teníamos una autobús dirección Sukothai que salía a las 7h00 de la mañana de la estación de autobuses. Así que hicimos la maleta y nos fuimos a dormir para estar descansados para la siguiente etapa en nuestro viaje.