La jornada de hoy la utilizaremos para visitar la península del Cabo.
Con el mapa que nos ha dejado Gerry salimos de la zona de Constantia rumbo al Sur y hacemos el recorrido en sentido horario, por lo que nuestra primera parada es en Simon’s Town, más concretamente en la pingüinera de Boulders Beach (entrada 45 rands p.p.). ¡ Como si no hubiéramos visto bastantes pingüinos en Stony Point !
La pingüinera es similar, unas pasarelas de madera que discurren entre las zonas de anidamiento de pingüinos y que terminan en unos miradores encima de la playa. Aquí los pingüinos, además de estar entre los arbustos y árboles, están en la playa de arena y parecen familias de turistas bañándose en el mar y tomando el sol.
Aunque en las guías dice que se puede bajar a la playa, en realidad casi todos los accesos están cerrados, aunque en algunos lugares si se puede llegar a la playa y los pingüinos están donde quieren. Aunque me hubiera gustado mucho pienso que es mejor así. Tiene que ser estresante para los pobres animales que un montón de gente camine entre ellos.


Una cosa divertida es que en el aparcamiento hay carteles indicando que se mire bajo el vehículo antes de marchar, por si hubiera algún pingüino.

Seguimos luego hacia el sur y entramos ya en la reserva nacional del Cabo de Buena Esperanza (entrada 90 rands p.p.). Vamos por carretera parándonos en cuanto mirador vemos o cuando se nos cruza un avestruz u otro animal. Por todos lados hay carteles anunciando la presencia de babuinos, pero no hemos visto ninguno.
Llegamos hasta Cape Point, dejamos el coche en el aparcamiento y hala!, para arriba, que el faro está allá en lo alto y hay un montón de escaleras. Hay un funicular, pero no lo usamos, ni para subir ni para bajar. Ni siquiera se si funcionaba ese dia.

La verdad es que el día está precioso aunque hay mucho viento. La vista subiendo es espectacular. Hay gente, pero no como para agobiar, así que vamos subiendo poco a poco parándonos a hacer fotos del paisaje, de las flores…, creo que hice 500 fotos del Cabo de Buena Esperanza que es lo que se divisa desde este otro cabo.

El faro en si no es nada del otro mundo y está lleno de pintadas, pero desde allí se ve realmente el Cape Point que está más abajo pero por el lado contrario al que subimos. Vemos un caminito que parece que nos puede llevar hasta la punta, así que sin dudarlo nos ponemos a caminar. En un momento dado el camino discurre por el lado contrario a la roca y nos quedamos al abrigo del viento.
La visibilidad es altísima y se divisa toda la costa de False Bay. Vamos hasta el final y volvemos por el mismo sitio, y ya bajamos para coger el coche y llegar hasta el Cabo de Buena Esperanza.

Una vez allí aparcamos y al salir del coche el viento es aún mas fuerte que en Cape Point. Todo el mundo se está haciendo fotos en los carteles que indican la posición del cabo así que tenemos que esperar nuestro turno.

Luego nos acercamos a las enormes rocas que forman el cabo y allí el viento es aún mayor. Impresiona la fuerza del mar, el viento levantando espuma y las aves marinas volando por allí.

Hay un sendero que sube a lo alto de las rocas del cabo. Venga, otra vez para arriba. Todo sea por las vistas. Tremendo el viento, que nos empuja y apenas podemos sostener la cámara para hacer fotos, pero merece la pena.
Cuando llegamos al aparcamiento el viento que antes nos pareció tan fuerte ahora lo sentimos como una brisa. Todo es relativo!!!.
Nos paramos en una zona de playa a comer, dentro del coche por culpa del fuerte viento, y entonces, caminando por la playa vemos a una pareja de babuinos. Los babuinos salen de la playa y se acercan a los coches, se acercan... demasiado.

Tuvimos luego un pequeño percance. Entré en un servicio público y cuando salí había un babuino intentando quitarle una bolsa de patatas fritas a mi hermano. Mi hermano soltó la bolsa que se llevó el viento y el babuino se fue tras ella. ¡Que susto, que susto!
El día se está empezando a poner feo, así que vamos saliendo de la península y volvemos a casa por Chapman’s Peak Drive. Se paga un peaje de 36 rands al salir de la carretera. Nos paramos en todas las zonas en que podíamos. No hay nada de tráfico. Solamente un chico que va un poco por delante de nosotros y coincidimos en algunas paradas. Las vistas son impresionantes, lástima que el día se haya puesto tan gris.

Eso si, la carretera y sus famosas curvas no nos parecen nada del otro mundo. En mi tierra las hay bastante peores. Pero merece la pena hacer este camino a lo largo de la costa con el mar a un lado y la pared de roca al otro.

Y empieza a llover a cántaros y se hace de noche así que ya nos vamos y nos paramos a cenar y a tomar unas cervezas en el Peddlars. Hemos aprovechado el día.