Dejamos Citrusdal rumbo a Ciudad del Cabo. Sigue lloviendo, y ya me está dando bajón, pero vamos a visitar el parque nacional West Coast (entrada 96 rands p.p.).
Por la lluvia el paisaje está difuminado y pocos bichos podemos ver, pero vamos poco a poco recorriendo el parque. Nos vamos a las casetas de observación de aves y desde allí vemos muchos pájaros, incluidos flamencos. La verdad es que combina bien el rosa de los flamencos con el gris del día.

Una parada que hacemos es en el centro de visitantes junto al restaurante. En mi guía dice que hay unas huellas dejadas por los primeros pobladores, conocidas por el nombre de Eve’s foot print, así que vamos a verlas. ¡Que desilusión! Encontramos un trozo de cemento con un par de marcas que pueden ser cualquier cosa y encima no son las originales. Éstas están en un museo en Ciudad del Cabo.
Por fin a las 3 de la tarde deja de llover, y ahí empieza a asomar la vida.
Vemos antílopes, avestruces, cebras, tortugas y una serpiente en medio del camino!!!

Nos acercamos a varias zonas junto al mar, incluso bajamos a la playa y encontramos huevos de medusa

El mar está embravecido. Me podría pasar horas mirando las olas como baten contra las rocas de la costa. Y así pasamos el día, dentro del parque, con sus bichos, sus flores y sus paisajes.

Es hora de ir hacia Ciudad del Cabo. Vamos a dormir allí 5 noches, en la zona de Constantia, en el Constantia Palms Guest House.
Cuando llegamos, Gerry, el propietario nos está esperando. Están en obras delante de la casa (tremenda casa, por cierto), así que nos dice que nos va a dar otra habitación distinta a la que pedimos.
Le digo que no importa siempre y cuando tengamos dos camas (ya comenté al principio que viajo con mi hermano). Me contesta que lo que vamos a tener es una habitación cada uno. Toda la casa para nosotros solos. Cuando veo mi habitación se me abre sola la boca. Es enorme!!!.

Pero cuando vamos a la habitación que va a usar mi hermano casi me desmayo. Es una suite, con salón y todo. Increíble. Y todo por el mismo precio. ¿Esto es un bed and breakfast?
Luego mi hermano y yo hablamos y hasta nos ha dado un poco de vergüenza.

Así que fueron 5 días estupendos.
Gerry nos dejó mapas, planos, nos dio indicaciones para las visitas. Llamó para saber si el teleférico de Table Mountain estaba operativo porque el tiempo no estuvo muy bueno. Los desayunos a la carta. No apetecía marcharse de allí.
Y la primera indicación es para ir a cenar. Nos recomienda un restaurante-pub que está muy cerca por lo que podemos ir caminando. El lugar se llama Peddlars on the Bend y allí cenaremos los 5 días. Buena comida, buena cerveza y buena atención, ya que nos acaban hablando como si fuéramos parroquianos.
Está muy cerca y podemos ir caminando desde el alojamiento hasta allí, lo que viene muy bien si te tomas una cerveza de más.
Lo más divertido es que para llegar allí tenemos que ir con linternas porque no hay iluminación por la calle.