Amanece un nuevo día en Francia, ¡y amanece soleado! En el desayuno, en el que probamos un típico pastel bretón muy parecido al pastel de arroz de aquí, los dueños y el resto de huéspedes parece que se alegran de que nosotras les lleváramos un poco de sol de nuestra tierra ya que llevan un verano muy gris. Deben de conocer que en Bilbao hace unos 364 días al año sol y nos lo hacen saber. No, en serio, esto sólo puede significar una cosa, a la tarde iremos a la playa.

Por la mañana toca visita, que para eso estábamos ahí, no? Ese día tocaba ver Vannes, una de las principales razones de que estuviésemos por esa zona. El sitio nos gusta mucho, fue el primer lugar donde vemos las típicas casa medievales de madera, que, eso sí, luego nos encontraríamos hasta la saciedad.

Todo lo que hay que ver, o casi todo, está dentro del recinto amurallado, sus calles empedradas, la catedral, etc.

Aquí volvemos a romper las barreras de nuestro francés, cada vez más fluido, jajaja, al tener que entrar a una farmacia para comprar un jarabe para mí, ya que tenía la garganta hecha una pasa, e increíblemente el dependiente me entiende, luego entre gestos y palabras sueltas, quedamos de acuerdo en que el jarabe que necesito es uno específico para la tos seca y que se agrava por la noche. Sí, puede que os parezca inverosímil, pero todo esto en francés, y eso que casi es difícil hasta en castellano, jeje

Después de este apunte, dejamos Vannes, para ir hasta el pueblito de Saint-Goustan, conocido básicamente por su puente y sus vistas, no hay mucho más que hacer allí, así que acabamos pronto y nos vamos a comer hasta la casa.

Después de montarnos un pequeño picnic en la terraza, cogemos todos los bártulos y nos vamos hasta Kervillen, una playa en la que descubrimos que allí no se lleva lo de dar paseítos por la orilla, no ahí lo que hay es una auténtica fiebre por los castillos de arena, a cada cual más espectacular.

Después de darnos un par de baños y vaguear un rato, volvemos hasta nuestro cuartel general a cenar y ver una película, ¿a quién le tocaba elegir ese día?
