Hola! El segundo día (primer día completo en la ciudad) en el planning aparecía como un día bastante intenso y lo fue. Empezamos:
Después de desayunar en el Brioche Dorée al lado del hotel, ogimos el metro hasta el Trocadero, para dar los buenos días a la dama de hierro, que cumplía la friolera de 125 años.
Después de cantarle el cumpleaños feliz, fuimos bajando hacia el Sena, y por su orilla paseamos en dirección al Grand y Petit Palais. Por el camino pasamos, entre otras cosas, por el puente del Alma, lugar donde está la llama réplica de la que hay en la estatua de la libertad y tristemente conocido por la muerte de Lady Di.
(Por cierto, por el camino intentaron hacernos el timo del anillo, lo intentaron cuatro veces en todo el viaje, la última ya nos echamos a reir y el hombre que nos estaba intentando timar también, fue un momentazo)
Llegamos a los palacios, pasando primero por el Puente de Alexandre III (que volveríamos a visitar el día de nuestra marcha). Los rodeamos haciéndoles mil fotos, porque son espectaculares, a nosotros por lo menos nos encantaron. Las vistas son preciosas, los palacios, el puente, al fondo los inválidos, ains...
Cogimos los campos elíseos hacia la derecha, hacia la plaza de la concordia, dejando atrás el arco del triunfo, que visitaríamos más adelante.
La plaza de la concordia es otro de mis lugares favoritos de París, aparte de por su belleza en si, por todo lo que le rodea: la madeleine, el sena, las tullerías, los campos eliseos...
Seguimos hacia la madeleine resistiendo la tentación de entrar a hipotecarme a una de las tiendas de lujo
Después de visitar esta mezcla de iglesia y templo griego tan original, nos sentamos en sus escaleras a disfrutar un refresquito, la primera "parada técnica" del día. Habría unas cuantas, según nuestros pies fueran diciendo: "hasta aquí hemos llegado" jeje...
Después por la calle Honoré hacia la plaza del Vendome, sin poder resistir la tentación de comprar un super macaron en Ladurée, como no. El sabor que elegí, algo parecido al toffee, caramel de sal, o algo así (perdón no lo recuerdo) me pareció deliciosoooooooo! Mi marido eligió el de pistacho y se le saltaban casi las lágrimas jajajaja.....qué rico.
La plaza del Vendome, si bien es bonita, no nos impresionó mucho...y seguimos sin detenernos mucho, la verdad. Nos acercamos a pyramides a por los museum pass (55 eur c/u 4 días, empezaríamos a utilizarlos al día siguiente) y cogimos dirección a la ópera.
La ópera Garnier se puede visitar pero no entra en el Museum Pass, por eso y por itinerario nos venía bien visitarla hoy. Habíamos visto fotos del interior, pero en directo nos impresionó mucho más. Qué maravilla. Cuando le pregunté a mi marido, al final del viaje, sus favoritos, eligió en primer lugar Notre Dame, en Segundo el Sacre Coeur, y en tercero la Ópera, porque si que es verdad que por fuera es algo que se ve en muchas fotos, pero por dentro no, y sorprende. Sus techos, sus galerías, sus lámparas, la terraza, sus salas, la gran escalinata...merece muchísimo la pena los 10 euros que pagamos cada uno por entrar. Para nosotros, super recomendable.
Segunda parada técnica del día: comida en el mcdonalds cerca de la ópera, rápido y barato.
Después de comer vimos la iglesia de la Trinité, entramos a ver la cúpula de las Galerías Lafayette, y como estábamos con la modorra de después de comer, jeje, cogimos el metro un par de paradas a pigalle. Una vez allí, visitamos el Moulin Rouge (segunda decepción del día, es bonito estar delante de algo que has visto tanto en fotos, pero sin más) y subimos por la Rue Lepic para ver el cafe de Amelie, foto obligada y seguimos callejeando para ver el Moulin de la Galette y más sitios con muchíiiiisimo encanto, hasta llegar a la plaza del Tertre. Tercera decepción, y van tres. Para nosotros, la plaza del tertre ha sido una gran terraza llena de guiris tostándose al sol mientras en el centro unos pintores se apiñan como si estuvieran en un mercadillo. No dudo de que en otra época del año, o a otra hora, en otro momento, tenga más encanto, pero nosotros salimos de allí rápidamente.
Seguimos callejeando, vimos el parquecito con el mur de les j'taimes, qué bonito, qué paz se respiraba, nos encantó.
Hicimos nuestra primera incursión en un café parisino, con esas mesitas enanas, todas las sillas mirando a la calle, y un camarero al principio un poco rancio pero que en seguida hicimos colega con un par de bromas. Un expresso para mi, un café vienes para mi marido, y ya estaba la tercera parada técnica. Mientras tomábamos el café disfrutamos viendo a la gente pasar, algunos muy pintorescos.
Continuamos camino, escaleras arriba, y arriba, y arriba....a cada rato nos íbamos parando y dando la vuelta, es increíble ver la ciudad desde las alturas, con las callejuelas de Montmatre como marco.
A mi marido no le avise de que había un funicular, para que no se perdiera la expericencia, que es en mi opinion mucho mas bonita, de subir a pie y callejeando.
Llegamos por fin al Sacre Coeur, y éste si que no decepcionó. Mil fotos más, visita al interior, y qué vistas! Nos quedamos un buen rato sentados en sus escaleras, disfrutando de las vistas (y del descanso, para que engañarnos, jaja). Le pregunté a mi marido si las cuestas y las escaleras habían merecido la pena, y su respuesta fue un rotundo SI!
La idea del primer día era este recorrido, hasta el Sacre Coeur, para ver el atardecer y cenar en Chez Toinette o en Le Relais Gascon, pero hay un problemilla: son las 4 de la tarde! No anochece hasta las 7.30-8. Hemos empezado a las 9 de la mañana y el día ha dado mucho de si. Ya tenemos superada la primera ruta (15km según google maps, de los que sólo nos hemos quitado una pequeña parte en dos paradas de metro).
Despues de consultar el mapa (bendita moleskine) y el planning, decidimos adelantar parte del itinerario del día siguiente, y bajar a pasear por el Marais. Bajamos las escaleras del Sacre Coeur hasta el tiovivo, bajamos por una calle super concurrida y llenita de tiendas de Souvenirs, y cogimos el metro dirección al Hotel de Ville.
Desde el Hotel de Ville (edificio impresionante, imprescindible de ver) hicimos una pequeña ruta por lo que más nos interesaba ver del Marais, el Centro Pompidou, la plaza de los Vosgues (donde hicimos una pequeña parada técnica, qué parque mas bonito y que plaza tan especial...) la iglesia de San Eustaquio....llegamos hasta la plaza de la Bastilla, impresionante pensar en la historia que tiene....la nueva ópera nos gustó menos, jajaja...me acordé de la heladería Berthillon que me habían recomendado, y seguimos caminando hacia la isla de St. Louis, pero la heladería estaba cerrada y aunque en el resto de sitio anunciaban "glaces de la maison Berthillon" ya no nos hacía gracia...así que dimos un paseo por esta islita, llegamos a la punta desde la que veía la parte de atrás de Notre Dame, ya empezaba a anochecer y todo tomaba un color mágico....
Estábamos muertos, así que desandamos lo andado hasta la Bastilla, cogimos el metro rumbo a la ópera, pasamos por un sitio que tenía ensaladas para llevar y nos las subimos a la habitación del hotel, donde nos supieron a gloria después de una ducha reparadora. A descansar, que el día ha sido larguísimo y nos queda mucho por ver.