El jueves salimos hacia Salatiga temprano. No está demasiado lejos de Wonosobo, unos 100 Kms, pero de camino nos queríamos desviar al Gedong Songo, un complejo de templos muy interesante y en un paisaje precioso. Las carreteras seguían llenas de coches y eso nos hacía temer lo peor. Pero tuvimos suerte. Aunque había mucho tráfico, llegamos sin demasiado lío ni caravanas y, como los templos están muy extendidos en una montaña, a pesar de que había mucha gente, no se notaba la aglomeración.
La ruta entre Wonosobo y Gedong Songo vale la pena
Los templos se suceden en la ladera de una montaña. Puedes hacer el recorrido a caballo, pero no es nada duro, así que nos animamos a pasear.
Gente había... pero nada comparable a Arjuna!
Y de allí… a Salatiga! Vamos a ser francos: en Salatiga no hay nada. Pero paseando por internet descubrí el Kayu Arum Resort. Y, con lo que me gustan a mi este tipo de hoteles y con lo barato que salía, no me pude resistir. Además, a lo grande: ¡tres noches! Al final, aunque en Salatiga no hay nada, fue muy fácil encontrar cosas que hacer desde allí.
Pero la primera tarde la reservamos para el hotel. El Kayu Arum Resort no es demasiado grande y, en cuanto traspasas la puerta, te invade una atmósfera decadente y tranquila. Son pequeños edificios en un jardín muy bonito, con una piscina genial y un restaurante muy agradable, bueno pero caro.
La recepción
El bar
Parte del jardín y el restaurante al fondo
El edificio de las habitaciones
La habitación está decorada con buen gusto, es muy elegante y tiene un balcón grande, con una mesa y un par de sillas donde pasé muy buenos ratos leyendo, organizando fotos, tomando te… perdiendo el tiempo, en definitiva.
Queríamos ir a la ciudad, para negociar un coche para los tres días siguientes, pero nos dio pereza. Uno de los recepcionistas hizo un montón de llamadas (la verdad es que todo el mundo era encantador y se desvivían por nosotros; no reciben mucho turismo extranjero, en Salatiga) y hasta regateó por nosotros.
Los templos se suceden en la ladera de una montaña. Puedes hacer el recorrido a caballo, pero no es nada duro, así que nos animamos a pasear.
Y de allí… a Salatiga! Vamos a ser francos: en Salatiga no hay nada. Pero paseando por internet descubrí el Kayu Arum Resort. Y, con lo que me gustan a mi este tipo de hoteles y con lo barato que salía, no me pude resistir. Además, a lo grande: ¡tres noches! Al final, aunque en Salatiga no hay nada, fue muy fácil encontrar cosas que hacer desde allí.
Pero la primera tarde la reservamos para el hotel. El Kayu Arum Resort no es demasiado grande y, en cuanto traspasas la puerta, te invade una atmósfera decadente y tranquila. Son pequeños edificios en un jardín muy bonito, con una piscina genial y un restaurante muy agradable, bueno pero caro.
La habitación está decorada con buen gusto, es muy elegante y tiene un balcón grande, con una mesa y un par de sillas donde pasé muy buenos ratos leyendo, organizando fotos, tomando te… perdiendo el tiempo, en definitiva.
Queríamos ir a la ciudad, para negociar un coche para los tres días siguientes, pero nos dio pereza. Uno de los recepcionistas hizo un montón de llamadas (la verdad es que todo el mundo era encantador y se desvivían por nosotros; no reciben mucho turismo extranjero, en Salatiga) y hasta regateó por nosotros.