El domingo es dia de religiosidad, y era el dia de ir a misa. Pero no a una aburrida misa como las de aqui. Las misas en el barrio de Harlem son todo un espectáculo.
Aprovechándo la visita al norte de la isla, la etapa del día tenía como primer destino la catedral de Sant John the Divine. Cogimos un taxi hasta el museo Guggenheim, y desde allí fuimos caminando por la milla de oro de los museos, bordeando Central Pard, hasta que llegamos a la que será la catedral más grande del mundo si llega a terminarse. Se comenzó a construir en 1.892, y actualmente se han terminado dos tercios de la obra (un incendio en 2001 destruyó gran parte de la iglesia).

Junto a la catedral está la Universidad de Columbia, con un amplisimo patio central, donde la estatua del Alma Mater domina la entrada a la biblioteca.
Llegaba la hora de dirigirse hacia Harlem. La iglesia que recomendaban en la guía estaba en la calle 137, y fuimos en bus para aprovechar y ver un poco el barrio. Al bajar del autobús había varios grupos de españoles buscando una iglesia para ver la misa, y por suerte hay bastantes en un pequeño radio. Tengo que destacar que me llamó la atención la obesidad de la mayoria de las personas que paseaban por el barrio. Había un puesto de venta de camisetas de tallas XXXL que pronto comprendimos que estaban bastante demandadas.
Por desgracia, en la iglesia no estaba permitido hacer fotos, pero en resumen fue un espectáculo bastante animado, con un coro de gospel y actuaciones a capella. Por supuesto un cura (o reverendo o predicador, como los llaman allí) daba un sermón, pero por lo que pudimos entender trataban los temas comunes que afectan a los ciudadanos, no era el tipico sermon de lectura de Biblia con interes moralizador. La misa duró más de dos horas, aunque cuando llegamos ya estaba empezada.
Al salir buscamos un autobús que nos llevaba hasta Columbus Avenue, en el Upper West Side, y fuimos a visitar el barrio. Comimos en un restaurante americano, una hamburguesa gigante (al igual que la cerveza o la ensalada) para cargar las pilas.
En el Upper West hay varios edificios de arquitectura llamativa, y es agradable dar un paseo hasta llegar a los apartamentos Dakota, donde no te dejan entrar, claro, y cruzar por el Strawberry Fields. Al ser domingo y haber muy buena temperatura habia varias personas tocando y cantado canciones de los Beatles, y nos tomamos un merecido descanso tumbados en el Central Park con Yesterdays de fondo.

El resto de la tarde-noche lo dedicamos a visitar el resto de la zona, las antiguas Twin Towers, los apartamentos Century y el Lincoln Center, aunque este último estaba en obras. Ya de noche, disfrutamos de un magnífico descanso en Bryant Park, en la 42 junto a la biblioteca pública, encajonados entre grandes rascacielos.
Aprovechándo la visita al norte de la isla, la etapa del día tenía como primer destino la catedral de Sant John the Divine. Cogimos un taxi hasta el museo Guggenheim, y desde allí fuimos caminando por la milla de oro de los museos, bordeando Central Pard, hasta que llegamos a la que será la catedral más grande del mundo si llega a terminarse. Se comenzó a construir en 1.892, y actualmente se han terminado dos tercios de la obra (un incendio en 2001 destruyó gran parte de la iglesia).

Junto a la catedral está la Universidad de Columbia, con un amplisimo patio central, donde la estatua del Alma Mater domina la entrada a la biblioteca.
Llegaba la hora de dirigirse hacia Harlem. La iglesia que recomendaban en la guía estaba en la calle 137, y fuimos en bus para aprovechar y ver un poco el barrio. Al bajar del autobús había varios grupos de españoles buscando una iglesia para ver la misa, y por suerte hay bastantes en un pequeño radio. Tengo que destacar que me llamó la atención la obesidad de la mayoria de las personas que paseaban por el barrio. Había un puesto de venta de camisetas de tallas XXXL que pronto comprendimos que estaban bastante demandadas.
Por desgracia, en la iglesia no estaba permitido hacer fotos, pero en resumen fue un espectáculo bastante animado, con un coro de gospel y actuaciones a capella. Por supuesto un cura (o reverendo o predicador, como los llaman allí) daba un sermón, pero por lo que pudimos entender trataban los temas comunes que afectan a los ciudadanos, no era el tipico sermon de lectura de Biblia con interes moralizador. La misa duró más de dos horas, aunque cuando llegamos ya estaba empezada.
Al salir buscamos un autobús que nos llevaba hasta Columbus Avenue, en el Upper West Side, y fuimos a visitar el barrio. Comimos en un restaurante americano, una hamburguesa gigante (al igual que la cerveza o la ensalada) para cargar las pilas.
En el Upper West hay varios edificios de arquitectura llamativa, y es agradable dar un paseo hasta llegar a los apartamentos Dakota, donde no te dejan entrar, claro, y cruzar por el Strawberry Fields. Al ser domingo y haber muy buena temperatura habia varias personas tocando y cantado canciones de los Beatles, y nos tomamos un merecido descanso tumbados en el Central Park con Yesterdays de fondo.

El resto de la tarde-noche lo dedicamos a visitar el resto de la zona, las antiguas Twin Towers, los apartamentos Century y el Lincoln Center, aunque este último estaba en obras. Ya de noche, disfrutamos de un magnífico descanso en Bryant Park, en la 42 junto a la biblioteca pública, encajonados entre grandes rascacielos.


