Nuestro siguiente destino era Malang, pero desde Salatiga nos pareció que había demasiados kilómetros, así que decidimos hacer una noche en medio, en Kediri. Ahí sí que no hay NADA, pero suerte que decidimos hacer noche allí, porque llegar hasta Malang en el mismo día (parando en los dos templos que paramos) hubiera sido una matada de horas de coche. Salimos temprano de Salatiga y llegamos ya de noche a Kediri.
Por el camino, dos paradas de las más espectaculares del viaje: candi Cettho y candi Sukuh. En mi opinión, son dos templos imprescindibles, muy especiales, con relieves espectaculares y una estructura muy interesante.
Primero fuimos a Candi Cettho. Tiene una estructura impresionante. Mejor os dejo unas fotos, para que lo veais:
De allí, nos fuimos a Candi Sukuh. Creo que en este templo están los relieves más alucinantes que he visto.
Los dos sitios me encantaron, porque son muy diferentes del resto y porque no eran en absoluto lo que yo esperaba. Además, no había casi nadie y eso permite ver las cosas con más tranquilidad.
El resto del día, carretera y más carretera. Eso sí, con unas vistas geniales. Paramos a comer en un hotel (biennnn, hoy sí toca comer) y, sobre las seis y media o las siete, llegamos al Lotus Garden Hotel. Teniendo en cuenta el precio y la ciudad donde estaba, íbamos preparados para encontrarnos con un hotel cutrillo, pero la verdad es que era muy correcto, estaba limpio y la habitación era bastante grande. La guía dejaba bastante bien el restaurante chino del mismo hotel, así que decidimos cenar allí. La comida, buena. Lástima que el aire acondicionado brillaba por su ausencia y nos acabaron dando los siete males de la calor que pasamos.
Por el camino, dos paradas de las más espectaculares del viaje: candi Cettho y candi Sukuh. En mi opinión, son dos templos imprescindibles, muy especiales, con relieves espectaculares y una estructura muy interesante.
Primero fuimos a Candi Cettho. Tiene una estructura impresionante. Mejor os dejo unas fotos, para que lo veais:
De allí, nos fuimos a Candi Sukuh. Creo que en este templo están los relieves más alucinantes que he visto.
Los dos sitios me encantaron, porque son muy diferentes del resto y porque no eran en absoluto lo que yo esperaba. Además, no había casi nadie y eso permite ver las cosas con más tranquilidad.
El resto del día, carretera y más carretera. Eso sí, con unas vistas geniales. Paramos a comer en un hotel (biennnn, hoy sí toca comer) y, sobre las seis y media o las siete, llegamos al Lotus Garden Hotel. Teniendo en cuenta el precio y la ciudad donde estaba, íbamos preparados para encontrarnos con un hotel cutrillo, pero la verdad es que era muy correcto, estaba limpio y la habitación era bastante grande. La guía dejaba bastante bien el restaurante chino del mismo hotel, así que decidimos cenar allí. La comida, buena. Lástima que el aire acondicionado brillaba por su ausencia y nos acabaron dando los siete males de la calor que pasamos.