El día de hoy iba a ser uno de los más agotadores de nuestro viaje, pero mereció la pena.
Queríamos visitar las Cataratas de Erawan, parando en Kanchanaburi para ver el Puente sobre el Rio Kwai. Habíamos preguntado en varias agencias pero ninguna hacía este itinerario, así que la tarde de antes preguntamos en nuestro hotel y nos ofrecieron la posibilidad de contratar un coche para nosotros solos con un chófer a nuestra disposición. Esta opción nos pareció cara así que continuamos con nuestra búsqueda en la que encontramos excusiones en grupo que no eran exactamente lo que buscábamos y que además eran más caras que contratar el coche. En vista del éxito, decidimos contratar el coche con conductor del hotel que, por 4.500THB los 2, estaría a nuestra disposición desde las 6:30h de la mañana hasta las 20-21h que volveríamos. Además, nos llevarían a un mercado flotante por lo que matábamos 2 pájaros de un tiro!
Bajamos a desayunar a las 6:00 ya que en media horita comenzaría nuestro día! Con las pilas cargadas, nos presentan al conductor y ponemos rumbo al Damnoen Saduak Floating Market, el más turístico de Bangkok aunque, en definitiva, ¿qué somos nosotros sino?
Tardamos unas 2 horas en llegar a este mercado, situado a 110 km. de Bangkok, tiempo que pasamos durmiendo en el cómodo coche. Ya llegando al mercado le indiqué al chico que no queríamos subir en barca, así evitaríamos situaciones comprometidas que había leído en algunos diarios. Al llegar al mercado le dijimos al conductor que estaríamos listos en 1 hora, y nos pusimos a pasear tranquilamente por allí.
Al ser miércoles y temprano apenas había turistas, tampoco estaba abarrotado de puestos y barcas vendiendo cosas, aun así había bastantes y pudimos disfrutar del paisaje de barcas con comida, frutas, souvenirs…mucho colorido.
Aprovechamos para comprar un sombrero típico de Tailandia (de los que utilizan jardineros y arroceros), aunque este estaba pintado y decorado a mano…una preciosidad que no volvimos a encontrar en ningún otro lugar!
Había pasado nuestro tiempo, así que de camino al coche, visitamos el baño del mercado… OMG! Previo pago, entramos en aquellos baños que, aunque muy limpios, eran de lo más arcaico: una semi-taza de wc incrustada en el suelo en la que os aseguro te vuelves equilibrista y un barreño lleno de agua del que colgaba un cazo… lo que venía siendo la cadena del wáter!
Recompuestos del shock, nos montamos de nuevo en el coche con destino al Parque Natural de Erawan. Otras cerca de 3 horas de camino... madre mía, qué paliza de coche! Únicamente paramos un momento en un 7/11 para comprar batidos y galletillas. Reconozco que en más de una ocasión tuve que cerrar los ojos, imaginaos una carretera estrecha de doble sentido con el coche a 180 km/h, bufff!
El paisaje cambiaba drásticamente conforme te adentrabas en el parque pues se tornaba totalmente selvático. Era increíble ver aquellos campos y bosques, las vacas y bueyes tan característicos del país.
Hasta que, al fin, llegamos!!!! La entrada a las cataratas cuesta 200THB/persona. Quedamos con el conductor de que en 4 horas nos reencontraríamos en el parking.
Consta de 7 cascadas a las que se accede ascendiendo por un camino de 1,5km de longitud perfectamente señalizado, el baño está permitido en casi todas ellas.
Conforme mayor es el nº de la cascada, más difícil es el trekking para llegar a ella, siendo la nº 1 la de más fácil acceso y la nº 7 la más complicada.
Comenzamos nuestro camino y decidimos ir subiendo hasta dónde pudiéramos e ir bañándonos de regreso, para no tener que andar arriba y abajo mojados y con todos los bártulos! En poco tiempo habíamos visto la nº 1 y 2, muy bonitas pero no demasiado atractivas para el baño. La nº 3 ya era otra cosa, sólo verla teníamos claro que nos bañaríamos en ella, así que, anotada en nuestra cabeza, continuamos con nuestro camino hasta la 4ª. Llegar a esta nos costó bastante más pues el camino era mucho más empinado y escarpado, la humedad tan heavy que hacía tampoco ayudaba mucho! Un poco antes de llegar a esta hay un mirador muy chulo con zona de picnic; nos vino de perlas para comer alguna chuche y reponer el aliento con aquellas vistas impresionantes de las montañas. Conocimos a una chica francesa que ya iba de regreso y que había alcanzado la 7ª catarata, venía alucinada ya que en el camino que va de la 6ª a la 7ª se había topado con varios monos! Una charla agradable, aunque no la única pues nos volveríamos a reencontrar con ella lejos, muy lejos de aquí (cada cosa a su tiempo).
Tras el descansito alcanzamos la 4ª catarata, alucinante! Había que seguir! El camino a la 5ª fue durísimo, de aquí a la 6ª aun más duro, eso sí, precioso! Naturaleza salvaje diría! Y aquí me planté, a sabiendas de que sólo quedaba por alcanzar la última, pero teniendo en cuenta que este día amanecí febrosa y con un resfriado brutal, no se me podía exigir más! Así que comenzamos nuestro camino de vuelta con unas ganas locas de bañarnos.
Decidimos que la nº 4 era preciosa para el baño, así que ropa fuera y al agua. Esto no fue tan sencillo como parece, en 1r lugar porque no soy nada dada a bañarme en según que sitios, en 2º lugar porque el acceso, descalzo, era algo complicado y en 3r lugar porque había bastantes peces. Superados los obstáculos (y mis miedos), pa’dentro! Sólo llegarme el agua a los tobillos comenzaron a rodearme los pececillos y a mordisquear las pieles muertas…ummmm, mi no gustar!!!
Menuda bicha! Negra y enroscada, algo más pequeña que una rueda de churros para que os hagáis una idea.
¿Cómo explicar mi relación con las serpientes? Son los bichos que me paralizan por completo, siento fobia. Ni qué decir tiene que esté donde esté, SIEMPRE me topo con la serpiente del lugar, tengo un magnetismo.
Jajajajaja, ahora me río pero os aseguro que en aquel momento casi me da algo!
Tras el “incidente” mi seguridad se fue al garete por lo que estaba bastante torpe y recelosa en el camino de regreso.
Llegados a la 3ª cascada yo ya tenía claro que mi baño había finalizado, al pobre Oscar no le dio tiempo a meterse en la anterior que ya había salido yo disparada, así que se bañó en esta y pudo disfrutar un ratito.
Ya casi habían pasado las 4 horas de las que disponíamos y aun no habíamos comido (eran las 15:30h) así que apretamos el paso y en poco tiempo llegamos a la zona de “restaurantes” al lado del aparcamiento. A pesar del hambre que teníamos, nada nos resultaba apetecible…al final nos compramos unas salchichas Frankfurt ensartadas en un palo que nos metieron en una bolsa de plástico!!! Qué insípidas estaban... traté de pedir kétchup pero tras varios intentos conseguí que me dieran servilletas, jajajajajaja, pobretes.
Cambiaditos y con algo en la panza, abandonamos este precioso lugar para poner rumbo a Kanchanaburi, casi casi al borde de Myanmar.
Tardamos algo más de 2 horas en llegar, el camino nos vino genial para descansar del trekking! Ya en Kanchanaburi, nos acercamos al puente que cruza el rio Kwai…este era otro de esos lugares imprescindibles en nuestro viaje por Tailandia.
La historia que hay tras este puente es brutal; hay que remontarse a la II Guerra Mundial ya que fue entonces cuando Japón construyó la línea de ferrocarril entre Tailandia y Birmania (actual Myanmar) para poder transportar suministros que apoyasen su ataque a la India. Tristemente se le conoce como Ferrocarril de la Muerte ya que en la construcción del ferrocarril murieron más de 7.000 prisioneros de guerra y otros tantos esclavos asiáticos, todos ellos obligados a trabajar en condiciones infrahumanas.
Anduvimos por las vías un rato hasta que decidimos volver. Ya en el coche el conductor nos avisó de que se acercaba el tren, así que salí disparada a hacer la foto de rigor.
De aquí nos fuimos al Cementerio de la Guerra, en el que hay enterrados miles de combatientes aliados… una pena ver la edad de esos pobres chicos.
Esta fue nuestra última parada, pues aun quedaba un largo viaje de casi 3 horas de regreso a Bangkok (unos 128 km), con diluvio incluido.
Eran casi las 21h cuando llegamos al hotel, exhaustos del trekking y de tanto coche pero the show must go on! Duchita y a disfrutar de la última noche en Bangkok!
Tras conseguir que un taxista nos pusiera el meter, pusimos rumbo al restaurante Cabbage & Condoms en la zona de Sukhumvit. La dirección estaba algo confusa así que estábamos totalmente a merced del taxista quien, por conocimiento ó experiencia, nos dejó justo a la entrada del callejón donde estaba el restaurante, eso sí, en un 1r intento nos metió en un local de alterne diciendo que ese era el sitio!
Acerca del restaurante explicar que pertenece a una ONG que divulga un programa de control de natalidad y de prevención de ETS a través del uso del preservativo.
En la entrada hay muñecos a tamaño real fabricados de preservativos, y especial mención a las lámparas tanto del patio como del interior pues también están fabricadas con preservativos.El patio exterior del restaurante es precioso, lástima que la climatología no nos dejara cenar en él; el salón también era muy bonito y abierto, desde nuestra mesa teníamos una vista preciosa del jardín.
Esta noche nos apetecía arriesgar en la comida: de entrante elegimos unos saquitos de pasta brick rellenos de langostino y verduras que estaban riquísimos, de plato principal Oscar eligió unos crispy noodles con langostinos que, aunque tenían muy buena pinta, estaban demasiado crispy, yo elegí un pato sugerencia del chef que hasta me dio rabia que no me gustase pues la carne estaba deliciosa pero la salsa tenía 1 ingrediente que me hacía imposible comérmelo (descubrí qué ingrediente era días después). En definitiva, el servicio y la comida eran muy buenos; hay que saber diferenciar entre un mal plato y una mala elección.
Ya cenados anduvimos un poco por la zona pero en seguida cogimos un taxi de vuelta al hotel pues estábamos destrozados, nos esperaba un buen madrugón al día siguiente y aun teníamos que preparar las maletas!
Nuestra estancia en Bangkok había llegado a su fin, al menos de momento, pues pasaríamos otra noche y día completo al final del viaje… o al menos eso creíamos!