4 de julio
Hoy es la fiesta nacional en EEUU, el famoso 4 de julio. Debe ser espectacular vivir un día así en una gran ciudad para ver los desfiles, fuegos de artificio, etc. Pero la verdad es que nosotros lo pasamos mayormente en ruta y no disfrutamos de nada más que unas cuantas banderas más de lo habitual a lo largo de las carreteras.
Tras el checkout, cogemos el coche y damos una vuelta por Main St. buscando un sitio para desayunar. Al final nos metemos en un garito un poco hippie, llamado Peace Tree Cafe, a comer unas tostadas con café, zumos y huevos con bacon. Hay que coger energía para un largo día...Antes de dirigirnos a hacer la excursión entramos en una tienda de electrónica a preguntar el precio de una cámara, suelen ser bastante más baratas que en Europa. Esta tienda debe ser la excepción... Tras esta decepción, cogemos el coche y enfilamos por la 128 hasta el punto en que empieza el sendero que lleva por el Negro Bill Canyon hasta el Morning Glory Arch. Este punto se encuentra a unos 6-7 kms del puente en que estuvimos ayer bañándonos. El aparcamiento al principio del sendero tiene unos 5 o 6 coches ya, y da la impresión de estar abarrotado. Un pequeño cartel marca el inicio de la ruta, junto a un lavabo de los que se encuentran en cualquier parque. Empezamos a andar por un camino de arena fina que va paralelo al arroyo. Es agradable pasear por aquí, escuchando el rumor del agua corriendo junto a nosotros.
Además no hace mucho calor, pues hay abundante sombra en algunos tramos. Aún así, al poco rato, empezamos a tener ganas de remojarnos, y decidimos andar por dentro del arroyo, pues no es profundo. El camino no es complicado, mayormente llano, y sin pérdida posible. El entorno, maravilloso, pues hay que sumar a la abundante vegetación, unas vistas impresionantes de las paredes de roca que envuelven el cañón. Ada (y nosotros también, hay que reconocerlo), se lo pasa en grande estando en remojo tanto rato. El camino se puede hacer en muchos tramos siguiendo el cauce de agua, pero si no se quiere estar en remojo mucho rato, se puede seguir el camino de arena, aunque a veces no hay más remedio que mojarse los pies para cruzar el arroyo. Es una excursión fantástica. Son unos 8 kms ida y vuelta, y vale la pena. El punto final es un enclave bajo un arco de piedra muy curioso que hace como parte del techo. En el suelo, de arena, empieza el arroyo que hemos seguido gracias al agua que sale de una pequeña fisura en la roca. Está completamente rodeado por paredes de roca en un 60%, no hay otra salida que volver por donde hemos llegado. Tras un rato descansando allí y remojándonos en el charco formado bajo el arco, viendo como llega y se marcha gente, empezamos el regreso, pues tenemos un largo recorrido hasta el próximo motel, en Panguitch.
Como siempre el regreso, a pesar del cansancio y el calor, se hace más corto y llevadero. Al llegar al coche, nos ponemos calzado y ropa seca, y volvemos a Moab. Justo en la salida norte del pueblo, nos paramos en el Denny's a comer, y después cogemos la carretera 191 al norte, que nos lleva por delante del desvío que conduce al parque nacional de Canyonlands (no tenemos tiempo de visitarlo) hasta la interestatal I-70. A los pocos kms, cogemos el desvío al sur por la ruta 24, pasamos el desvío que lleva a Goblin Valley (tampoco hay tiempo) y entramos en Capitol Reef, pero sin detenernos en ninguno de los puntos de interés, que por otra parte no sabemos cuáles son, puesto que no encontramos la caseta de los rangers donde solemos recabar información. Tras dejar Capitol Reef y detenernos a llenar el depósito y comer un helado en la gasolinera justo tras el parque, cogemos la ruta 12 al sur, otro regalo para la vista. Nos paramos en un par de miradores, y en lo alto del cañón en el que se encuentran las Calf Creek Falls, poco después de Boulder (que no podremos visitar tampoco por falta de tiempo).
Dejamos atrás el pueblo de Escalante y nos adentramos en la zona de Bryce Canyon, aún no estando en el parque, se pueden observar en varios puntos algunos hoodoos. Se hace de noche rápidamente y nos falta poco para llegar al motel en Panguitch. En ninguna de las pocas zonas habitadas que hemos atravesado hoy hemos visto ninguna celebración especial por ser festivo nacional, sólo algunas banderas en el arcén de la carretera.
Hacemos el check in en el motel, regentado como no, por chinos que apenas hablan inglés, y vemos como sólo hay otro coche aparte del nuestro, en un motel con unas 30 habitaciones. Realmente es un pueblo poco turístico, a pesar de encontrarse en una zona buena, con muchas cosas para ver. Nos damos una ducha y vamos a cenar. Como no hay mucho donde elegir, nos metemos en una pizzería muy pequeña y cutre (C-stop) y cenamos mientras algunos críos tiran petardos en el exterior.