Nuestro avión sale a las 10.30h, pero no queremos irnos sin ver el mercado, así que hacemos de tripas corazón y nos levantamos a las 5 de la mañana para ir a verlo.
Vamos andando y llegamos a las 6.00h al mismo, pero los puertos no están ni montados. Los puestos de regalos de la primera planta abren a las 9h, así que esos ni los vemos.

Hay cosas para comprar: paté, paprika, embutido…Pero no nos quedan más que 800 HUF, así que terminamos en el ALDI que hay en la planta de abajo comprando algo para desayunar. Somos muy cutres, lo sé, pero tampoco podíamos llevar un salchichón o un chorizo en la maleta de Ryanair, ya estaba petada.
Volvemos andando al apartamento, a por las maletas, y enseguida salimos hacia el aeropuerto. Como a la llegada, cogemos el metro (donde nos piden DOS veces el billete en distintas estaciones) y el autobús. El vuelo de vuelta transcurrió sin problema.
Nos han quedado muchas cosas por ver y muchos platos típicos que probar en Budapest. Sin duda volveremos en verano, cuando no les de por cerrar todo