Nos levantamos a las 8.
A José le da por mirar cuándo sale nuestro vuelo a Lima y nos damos cuenta de que es el 19, no el 18. No nos salen las cuentas y, después de revisar todos los correos, vemos que tenemos mal cogidos los hoteles de Cusco y Lima. No me lo puedo creer!!! Otra vez nos hemos equivocado.
Después de 5 minutos de pánico, vemos que sólamente necesitamos una noche más de hotel en Cusco y mover un día el hotel de Lima. Desde internet no nos deja cambiar la reserva de Lima, así que llamamos al hotel. Nos lo cambian sin problemas. Ahora sólo nos queda que nos dejen queedarnos una noche más en el hotel de Cusco. Se lo comentamos a la chica de recepción y nos dice que está lleno. No nos agobiamos mucho porque aquí hay cientos de hoteles. Lo único es la pereza de cambiar de hotel.
Como no nos queremos estresar, salimos a dar un paseo y ya arreglaremos todo por la tarde.
Damos un paseo de 3 horas recomendado por la Lonely. La plaza de Armas es espectacular. Seguramente, lo más bonito de Cusco.
Hay un montón de turistas.
Seguimos el paseo visitando iglesias, calles, plazas, ...
Después de dar el paseo y entrar en alguna iglesia (hay pocas gratuitas), vamos a tomar algo y después a comer. Comemos en la Granja de Heidi. Tiene un menú de 28 pesos con una sopa de entrada y un plato principal a escoger entre trucha y gnocchi y un crepe con chocolate de postre. Para beber (se incluye en el menú) pedimos chica morada. Por fín probamos la chicha. Sabe a sangría aguada. Comemos muy bien.
De ahí nos vamos un rato a descansar al hotel. Aprovechamos para buscar un hotel para quedarnos el día 18 por la noche. En España habíamos visto la Pensión Alemana, que también está en el barrio de San Blas. De hecho está en la misma calle que Las Pleiades. Hay sitio, así que reservamos noche por 52 euros.
Salimos del hotel casi a las 17, así que ya no podemos entrar en ningún museo porque todo cierra a las 17 o 17:30. Ya de noche, entramos en la catedral. Está rezando el rosario, así que es gratis aunque no nos dejan verla entera.
Por la noche hay un ambiente increíble en la plaza de Armas. Hay un grupo de chavales bailando con trajes regionales.
Nos acordamos de que hemos quedado mañana con el taxista para que nos lleve al aeropuerto. Le llamamos para decirle que nos pase a buscar un día después, que nos hemos vuelto a confundir. Debe pensar que somos tontos o que le estamos vacilando.
Después de tomar algo, vamos a cenar al Limo, un restaurante de la plaza de Armas que nos recomendó el taxista y que viene en la Lonely. Sabemos que es caro pero, como es viernes, nos queremos dar un homenaje. Tenemos que esperar unos 10 minutos porque está lleno. Todo turistas.
Pedimos causa, arroz con marisco y vino blanco. Está todo riquísimo. No habíamos probado hasta ahora la causa y nos encanta. Está rellena de salmón y aguacate. El arroz está también muy bueno. A lo mejor un poco seco, pero muy bueno. Y es una buena ración. Ciertamente no es barato (cerca de 200 PEN) pero ha merecido la pena.
Después de cenar, nos vamos al hotel a dormir.