EL VUELO
Compañía: Turkish Airlines
Hora y lugar de la salida: 12:25 horas (horario de España). Terminal 1 del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas.
Hora y lugar de la llegada: 17:20 horas (horario de Estambul). Terminal dış hatlar (terminal de vuelos internacionales) del aeropuerto Atatürk.
Hora y lugar de la salida: 12:25 horas (horario de España). Terminal 1 del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas.
Hora y lugar de la llegada: 17:20 horas (horario de Estambul). Terminal dış hatlar (terminal de vuelos internacionales) del aeropuerto Atatürk.
El viaje fue tremendamente cómodo: un avión moderno y equipado con pantallas en las que uno podía echar un sudoku o jugar un ajedrez, el trato exquisito por parte del personal, una comida excelente... Fueron cuatro horas que pasaron en un suspiro. Después de pasar el control de pasaportes y visados, cogimos las maletas y nos fuimos al hotel en un minibús que habíamos contratado con la agencia de viajes.
EL HOTEL
El hotel en el que nos alojamos es el Best Western Plus The President Hotel, situado a apenas 150 metros de la Plaza de Beyazit, por donde pasa la línea T1 del Tranvía.
El hotel en el que nos alojamos es el Best Western Plus The President Hotel, situado a apenas 150 metros de la Plaza de Beyazit, por donde pasa la línea T1 del Tranvía.

Está apenas a diez minutos andando de Sultanahmet, el barrio donde se dan cita la mayor parte de los monumentos históricos de Estambul. El hotel es un cuatro estrellas de habitaciones no muy grandes pero limpio, con un desayuno más que aceptable y con unas vistas envidiables. Tiene wifi y caja fuerte gratuita.
En el momento de realizar el viaje su valoración era de 8,5 /10 en Booking, tenía una puntuación del 89% en Trip Advisor y alcanzaba una nota del 83 en Trivago.
En el momento de realizar el viaje su valoración era de 8,5 /10 en Booking, tenía una puntuación del 89% en Trip Advisor y alcanzaba una nota del 83 en Trivago.
UN PASEO NOCTURNO POR SULTANAHMET
Como el control de pasaportes y visado lleva su tiempo y el tráfico en Estambul es sin duda lo peor de esta maravillosa ciudad, cuando llegamos al hotel estaba ya atardeciendo. Así es que tal y como teníamos previsto decidimos dar un paseo hasta Sultanahmet, ello después de disfrutar del coctel de bienvenida que nos estaba esperando en el pub inglés del hotel.
Lo primero que llama la atención de Estambul es la cantidad de personas que deambulan sin descanso por sus calles: los comerciantes que muestran sus mercancías y productos a los pies de sus establecimientos, estudiantes que van y vienen, parejas que pasean tranquilas... Enseguida te das cuenta que estás en una ciudad mediterránea, que hace la vida en la calle, muy comercial, llena de alegría. Nada de grandes avenidas vacías o de gestos adustos lo cual, dicho sea de paso, acrecienta una sensación de seguridad que no nos abandonó en toda la semana que permanecimos en Estambul.
Como el control de pasaportes y visado lleva su tiempo y el tráfico en Estambul es sin duda lo peor de esta maravillosa ciudad, cuando llegamos al hotel estaba ya atardeciendo. Así es que tal y como teníamos previsto decidimos dar un paseo hasta Sultanahmet, ello después de disfrutar del coctel de bienvenida que nos estaba esperando en el pub inglés del hotel.
Lo primero que llama la atención de Estambul es la cantidad de personas que deambulan sin descanso por sus calles: los comerciantes que muestran sus mercancías y productos a los pies de sus establecimientos, estudiantes que van y vienen, parejas que pasean tranquilas... Enseguida te das cuenta que estás en una ciudad mediterránea, que hace la vida en la calle, muy comercial, llena de alegría. Nada de grandes avenidas vacías o de gestos adustos lo cual, dicho sea de paso, acrecienta una sensación de seguridad que no nos abandonó en toda la semana que permanecimos en Estambul.
La primera vez que ves Santa Sofía y al otro lado, enfrentándola, la Mezquita Azul, tienes una sensación de estar condensando siglos de historia en apenas unos minutos. Una sensación diría que de respeto inunda tu ser y te limitas a escudriñar cada detalle en silencio, siendo consciente de que por los jardines que unen ambos monumentos pasearon en su día Constantino el Grande o Süleyman el Magnífico.

El paseo fue sumamente agradable ya que el dios tiempo, al igual que en el resto del viaje, nos acompañó con unas temperaturas suaves.
La idea era bajar hasta Eminönü, contemplar por primera vez el puente Galata y cenar en el Esmer Chef Cafe, un local que nos había recomendado ANGEMI. No obstante, el cansancio del viaje hizo mella y a propuesta de mis padres dimos media vuelta cuando recorríamos los muros exteriores del Palacio de Topkapi.
Cenamos en un restaurante a medio camino entre el parque de Gülhane y Sultanahmet cuyo nombre no recuerdo. Yo, que soy de buen yantar, propuse pedir un testi kebab, un guiso de cordero preparado en una vasija de barro que rompen delante tuya.
La idea era bajar hasta Eminönü, contemplar por primera vez el puente Galata y cenar en el Esmer Chef Cafe, un local que nos había recomendado ANGEMI. No obstante, el cansancio del viaje hizo mella y a propuesta de mis padres dimos media vuelta cuando recorríamos los muros exteriores del Palacio de Topkapi.
Cenamos en un restaurante a medio camino entre el parque de Gülhane y Sultanahmet cuyo nombre no recuerdo. Yo, que soy de buen yantar, propuse pedir un testi kebab, un guiso de cordero preparado en una vasija de barro que rompen delante tuya.

Excelente: fue mi primer encuentro con el cordero de Estambul y repetiría más adelante. Con el estómago lleno y deseando probar la cama del hotel, nos encaminamos hasta el mismo y quedamos para desayunar a las 8:00 horas.