Nos hemos levantado a las 6 y tras la ducha y el desayuno, hemos llegado a la terminal sur para facturar las maletas a las 7.30, luego , paso del control de seguridad que tan tedioso resulta ( con exploracion por scaner corporal a D. incluida ) en un tiempo sorprendentemente corto y salida en hora rumbo a Canada con Air Transat. Es la segunda vez que tomamos este vuelo, la primera fue en 2012 con motivo de nuestro viaje en autocaravana por ese hermoso pais .

Avion A330 nuevecito, volamos en business ( en esta compañia se llama clase Club ) y los billetes se compraron en enero, encontre una tarifa muy buena. A bordo, la oferta de entretenimiento habitual, comida, bebidas, etc.


La buena visibilidad nos ha permitido divisar Islandia, una tierra agreste y desprovista de vegetacion en la que quedaban restos de nieve diseminados , Groenlandia y su enorme extension de hielo cuya blancura solo rompen los picos que sobresalen y los territorios de Canada que se encuentran dentro del circulo polar.

Todo un espectaculo aderezado por los icebergs que salpican el oceano como diminutos islotes vistos desde arriba y las enormes placas de hielo del oceano glacial artico fragmentadas por las temperaturas del verano que flotan en esta epoca.

Tras 10 tranquilas y entretenidas horas de vuelo estamos a punto de aterrizar en la bella Vancouver para embarcar en el MS Oosterdam de la compañia Holland America rumbo a Alaska a traves del hermoso Inside Passage, ya en aguas y costas de los USA.

Llegamos al aeropuerto , un lugar amable lleno de luz y plantas donde nos recibe una encantadora funcionaria en el control de pasaportes que nos despacha con una sonrisa , algo insolito que deberia ser habitual... Recordando la frase que Javier Martinez Reverte menciona haber visto en un escaparate de Toronto , " world needs more Canada " y yo estoy de acuerdo dada la hospitalidad percibida tanto en nuestro viaje anterior como en este breve paso por este pais.
Como tenemos contratado el traslado al buque , nos despreocupamos de las maletas que volveremos a encontrar en nuestro camarote y abordamos un autobus lleno de norteamericanos para dirigirnos al muelle de embarque en Canada Place.
Los tramites de embarque, seguridad , fronteras y aduanas ( estos ultimos en territorio USA ya que el barco navega bajo su bandera ) nos ocupan por espacio de 3 horas ya que somos 1900 personas en este crucero y aunque hay una organizacion perfecta y un ejercito de amables empleados nos pastorea eficazmente, somos un batallon y hay que entenderlo.


Muertos de hambre , tomamos una ensalada rapida en el buffet ya que a las 15.30 estamos convocados al simulacro de emergencia obligatorio para recibir instrucciones de evacuacion en caso de que fueran necesarias.

A todo esto y contando con las 9 horas de diferencia con respecto a Londres, para nosotros son las 10 de la noche y hemos de aguantar al menos otras 7 horas antes de irnos a dormir si no queremos ser pasto del jet-lag para varios dias lo que supone que estaremos 24 horas despiertos en este largo dia que nos ha llevado tan al noroeste del globo y lo hemos ido notando en el transcurso de la tarde.
Para resistir la tentacion de dormir hemos pasado el rato fuera del camarote, comprando, explorando el buque y haciendo tiempo hasta la hora de la cena que tomaremos en el restaurante a las 8, en una mesa con vistas al mar a estribor que sera nuestro lugar para todo el crucero. La cena es a la carta y elegimos una chowder de pescado que esta muy rica y de segundo, pescado y marisco respectivamente con unas preparaciones estilo USA , con extrañas guarniciones de judias blancas y sabores especiados que enmascaran el gusto natural del producto... Ellos se lo pierden... Derrotados y al borde del agotamiento nos metemos en nuestra estupenda cama antes de las 10 de la noche locales para finalizar este largo y fascinante dia lleno de buenas sensaciones.