Nos levantamos muy muy temprano, el motivo del madrugón era no coincidir con toda la gente que llega a las 8 en el ferri.
TRACK RUTA BESSEGGEN

A las 5 ya estábamos andando, el tiempo amaneció bastante mal. Se veía muchas nubes y al poco de andar comenzó a caer un poquillo de lluvia. La ruta comienza con una subida importante y cuando la terminamos el tiempo comenzó a empeorar. Viento, mucho frío, lluvia y para colmo veíamos como la niebla se nos empezaba a echar encima. Viendo el percal vimos una zona donde podíamos poner la tienda rápidamente así que con la esperanza de que pasara el mal tiempo plantamos la tienda y nos refugiamos para entrar en calor. El tiempo que habíamos ganado a los turistas no sirvió para nada, se oía constantemente la lluvia y no amainaba ni un poquito. Tras dos horas asomamos la cabeza y la niebla era aun más cerrada. Con la impresión de que el tiempo no mejorara decidimos continuar, aquí vino un momento crítico del viaje discutiendo si nos teníamos que dar la vuelta o no. Yo iba encabezonado en terminar la ruta y Rocio no, al rato empezamos a ver noruegos pasar y Rocio se decidió a seguir refunfuñando un poco.

La gente que hace el Besseggen es en mayor parte Noruegos, preguntando a la gente sobre el tiempo te miraban como diciendo "Qué esto es Noruega,¿Qué esperas?".
La ruta asciende progresivamente y se acerca hasta el Besseggen en un sube y baja constante. El tiempo nos abrió un claro cuando llegamos al Besseggen y pudimos ver la curiosa división entre lagos. La subida del Besseggen la hicimos completamente entre niebla y aunque no pudimos disfrutar al 100 por 100 del paisaje fue una experiencia ya que parecía estar escalando un 8000. La subida se veía infinita y a lo lejos, muy alto se veía personas, mirábamos para arriba y no podíamos creer que la ruta seguía por ahí. Por esta subida y debido a lo resbaladizo de la ruta la considero una ruta que puede complicarse ya que exige el uso de manos de forma constante y hay zonas verdaderamente expuestas. Aún así es una ruta tan popular que la realizan hasta niños pequeños por lo que es asequible a cualquiera con sentido común y precaución.


Una vez arriba del todo, a 1700 metros, nos encontramos con los súper hitos que ha ido construyendo la gente a base de aportar cada uno una piedra al pasar por ahí, simbólicamente esta chulo, además del hito gigante uno se encuentra con bastantes.
Hubo un punto en la subida en el que no veíamos más allá de 5 metros, íbamos con las manos mojadas y hacia bastante frío, por suerte los pies los llevábamos secos y el cuerpo caliente de movernos pero se hizo bastante dura la ruta la verdad. La bajada se hace progresivamente y por fin dejamos atrás la línea de nubes y pudimos volver a ver el entorno. Tuvimos muy mala suerte porque debe ser una ruta espectacular con buen día. Afortunadamente el entorno pudimos verlo el día anterior y la niebla nos permitió ver el Besseggen, de todos modos el Besseggen con luz tiene que ser precioso con el contraste de colores.

Llegamos al coche sobre las 5 de la tarde, corriendo nos pusimos ropa seca y la calefacción del coche modo Murcia en agosto. Comimos en el coche como si no hubiéramos comido en un mes, y eso que tampoco pasamos hambre en la ruta pues nos llevamos comida.
Ese día teníamos pensado dormir cerca de Oslo , tenía un camping ya mirado y nos separaban 200 kilómetros de él, unas dos horas y media. Paramos en una gasolinera, me compre un Monster y carretera. La zona que se recorre hasta Oslo no era muy fotogénica, dentro de lo ya visto, así que puse unos podcast en la radio y se nos pasó el camino volando.
El camping al que llegamos estaba genial, está situado justo enfrente de la isla de Utoya, donde ocurrió la masacre en el 2011. El camping se llamaba Utvika camping. Acampar costaba 25 euros, nos fijamos que tenían una cabaña pequeña por 55 euros, preguntamos si estaba libre y cuando nos dijeron que si comenzaron a sonar cánticos de aleluya solo de pensar dormir esa noche en cama. La cabaña era minúscula pero tenía su fregadero un sofá, una litera e incluso una placa eléctrica de cocina, un lujo! El camping además se encontraba al lado de un lago con una playa, un embarcadero y unas vistas preciosas con la isla al fondo.
Tranquilamente nos dedicamos a asearnos y a ordenar y recoger las cosas del coche ya que solo nos quedaba un día para devolverlo. Dejamos el coche decente y nos hicimos de comer un arroz que no nos pudimos hacer antes porque con el camping gas se tardaba un montón. Descansamos como reyes y tampoco salió muy caro comparado con el camping.