Nos levantamos a las 6:30. El ferri hacia Gjendebu salía a las 7:45 y queríamos recoger tranquilamente. El ferri se llena de gente, la gran mayoría va hasta Memurubu desde donde hacen el camino de vuelta a Gjendesheim pasando por el Besseggen. Nosotros iríamos hasta Gjendebu para hacer la ruta hasta Memurubu y al día siguiente el Besseggen. El ferri nos costó unos 25 euros por persona y tarda un ratillo ya que el lago es enorme.
Al llegar a Gjendebu se puede hacer la ruta corta hasta Memurubu o la larga. Nosotros decidimos la larga que va por el valle de Storadalen, teníamos todo el día y ninguna prisa así que queríamos disfrutar de más variedad de paisaje ya que la ruta corta asciende de golpe a lo alto de la montaña.
TRACK RUTA GJENDEBU MEMURUBU
El valle de Storadalen merece la pena pues pasa por una zona boscosa siguiendo el río hasta una zona ganadera desde donde se pueden ver unas vistas preciosas de los picos más occidentales de Jotunheimen. La subida es progresiva y carece de dificultad. Ya en lo alto las vistas son inmejorables pudiendo ver toda la zona central de Jotunheimen con sus picos y glaciares.

Después de la subida se camina por una zona completamente llena de nieve con vistas a los glaciares de Jotunheimen, llena de lagos hasta llegar al borde desde donde ser ve el lago Gjende.



La bajada es quizá lo más pesado de la ruta pero también de lo más espectacular. Se trata de una serie de collados que hacen un sube y baja con el valle de Memurubu a un lado y el lago Gjende al otro, en frente se ve claramente el Besseggen, a lo lejos Gjendesheim y abajo, muy abajo Memurubu.


La ruta es fácil pero es cansada y si uno no está acostumbrado a andar o en una forma física decente puede sufrir. Hay que llevar especial cuidado si las condiciones no son favorables. Había bastante nieve y nos llovió un buen rato dejando la piedra resbaladiza. En la bajada había que usar las manos con algunos puntos bastante expuestos que exigían algo de cuidado. Llegamos a pegarnos un susto cuando, bajando un nevero, Rocío se cayó deslizando unos metros para abajo, menos mal que consiguió frenarse antes de las piedra porque se podría haber lesionado con poco.
Cuando por fin llegamos a Memurubu nos faltó besar el suelo. Eran ya las 7 de la tarde y tocaba la aventura de buscar sitio de acampada. En el área de Memurubu no se puede acampar de forma libre, hay que preguntar al hotel si te dejan con el consiguiente pago seguramente, hay que buscar la zona de acampada antes de entrar al área de Memurubu. Hay un par de zonas decentes al lado del río así que ahí que plantamos la tienda, dejamos las cosas y fuimos a recorrer Memurubu. Realmente no deja de ser un Hotel, con un granero y una iglesia minúscula, probablemente la más pequeña que he visto en mi vida. Las vistas son preciosas y cenamos en unas meses mientras el sol se hacía cada vez más bajo. Todo muy bonito menos por una cosa.. Mosquitos. Aquello está infestado, nosotros llevábamos repelente y ni así, a Rocio le picaron en la cabeza y en una oreja! increíble.
Tras dar un paseo por la granja nos dirigimos para la tienda y a descansar después de luchar con los mosquitos y asegurarnos que ninguno se había metido en la tienda.