Penúltimo día en Noruega y con el saborcillo a fin de viaje nos despertamos. Desayunamos tranquilamente en la terraza que tenia la cabaña. Una vez desayunados y con todo recogido fuimos para Oslo que lo teníamos a 20 minutos.
En Oslo habíamos reservado un hotel porque el único camping que hay esta muy alejado de la ciudad. El hotel nos salió por 65 euros la noche habitación doble, se llama Smart Hotel y está bastante decente, con aseo incluido y wifi perfecto. eso si la habitación es muy pequeña. Dejamos el coche un poco alejado del centro en donde había zona blanca para aparcar y fuimos al hotel a dejar las cosas.
TRACK RUTA OSLO
Oslo es una ciudad muy pequeña que se recorre fácilmente. Realmente tiene pocas cosas pero aun así a mi me pareció bonita. Comenzamos por la zona comercial, con el teatro y su parque lineal hasta llegar a la catedral, vimos la Opera donde paramos a comer mientras veíamos la gente pasar y aprovechaba para hacer un timelapse. Pasamos por la fortaleza de Akershus y cogimos un ferri hasta Bygdoy, la zona de los museos. Desde ahí volvimos andando por una zona muy rural llena de granjas con una iglesia vikinga preciosa y campos llenos de patos.
Andando llegamos de nuevo al puerto de Oslo y fuimos hasta el famoso parque de Vigeland. Ahí echamos un par de horas entre estatuas, comiendo y simplemente viendo la gente pasar. La verdad que el parque es precioso.



Con la tarde bien entrada pasamos por el palacio real de Oslo, llegamos a las 9 y cerraba a las 8 así que por dentro no lo pudimos ver, aun así el parque merece el paseo y decidimos cenar sentados en la plaza del palacio frente a la estatua equina que la domina.

Para terminar la vuelta vimos el ambiente que había por la zona comercial de noche (Noche relativa) y tras más de 20 kilómetros recorriendo Oslo llegamos al hotel para reventar la cama y pegarme una ducha caliente de una hora.