Amanece nublado pero parece que repuestos del largo día anterior. No parece que tengamos ninguno del grupo “jet lag”. El desayuno empieza a las ocho y se da en un restaurante mexicano aledaño al hotel. El local tiene pocas mesas y algunas son con taburetes altos. Es continental y tiene también huevos revueltos y salchichas a la mexicana es decir más picantes de la cuenta. Te puedes hacer gofres también. En general bastante aceptable aunque no hay yogur y de fruta solo hay unas pequeñas manzanas. A las nueve partimos hacia el Paseo de la Fama. A escasos diez minutos del hotel. Aparcamos en el parking del Dolby Theatre, en su entrada por Orange Drive.

Fuera en el centro comercial están reproducidos la fachada y columnas con elefantes que el célebre director de cine mudo D.W. Griffith utilizó en su histórica película “Intolerancia”, que contenía cuatro historias diferentes: de ellas, una era la pasión de Cristo y otra era sobre la antigua Babilonia.

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Desde ellos puede verse el famoso cartel:

Luego fuimos mirando estrellas en el suelo donde aparecen los nombres más variados que han dado fama a Hollywood, de ahí el nombre de este Paseo. También posan allí la policia de Los Ángeles dispuestos a hacerse fotos con quien lo deseara.

Después fuimos hacia el Teatro Chino o Grauman, muy próximo al Dolby, donde se hallan las huellas de innumerables estrellas pasadas y presentes. Aquello era un verdadero hormiguero de gente y sacar una foto de alguna huella famosa sin los zapatos de alguien no tan famoso se vuelve bastante díficil.

Con esto dimos por finalizada la visita al Paseo de la Fama.
A las 15 h. teníamos concertada la entrada en el tour a los estudios de la Warner Brothers (WB).
Como teníamos unas tres horas. Decidimos ir hacer un recorrido por las zonas de "ricos" de la ciudad: Sunset Boulevard, Bel Air y Beverly Hills y su hotel y aprovechando "la proximidad", hacer una rápida visita al Cementerio Westwood Village que es un remanso de paz entre rascacielos y donde hay numerosos actores enterrados.
Ilusos de nosotros no habíamos contado la hora y que la zona de Wilshire Boulevard es una zona de atasco constante (es lo que luego llamamos "día punta") y tras ver las maravillas de mansiones de las citadas zonas, la llegada al cementerio fue un martirio y como había que ir hasta Pasadena que es donde se encuentran los estudios, la visita fue más breve de lo que hubieramos deseado. Casi lo justo para rendir nuestro recuerdo a Marilyn Monroe.

El GPS nos indicaba que hasta los estudios era tres cuartos de hora. Nos indicaba por el supuesto camino más rápido: la autopista. Pero en Los Ángeles eso es justo lo contrario: miles de coches distribuidos en seis carriles parando y arrancando y el tiempo corriendo. Llegamos al aparcamiento (10 $ "flat rate" es decir que pagas lo mismo independientemente del tiempo que estés) a las 15:10 resignados a que si eran de mucha puntualidad perdíamos el pase. Pero afortunadamente no fue así incluso tuvimos que esperar unos minutos a los guías (lo que aprovechamos para recuperar el resuello). En el grupo nos separamos entre español e inglés pues no había español para todos (los tienes que elegir en la reserva). En inglés hay muchas horas. En español menos y por ello lo de la hora "rara" que escogimos. Antes de empezar te asignan una letra para que sepas a qué grupo perteneces.
Al principio te hacen una introducción (sólo en inglés) en una pequeña sala de cine, sobre lo que ha significado la WB en la historia del cine con pocas palabras y muchas imágenes de películas y luego se presentan los distintos guías y llaman a sus grupos formados con doce personas como máximo. Te montas en unos carricoches parecidos a los de campos de golf, un poco más grandes, e iniciamos el tour.
Solo dejan hacer fotos y no video. Pero el recorrido por los distintos platós y escenarios de películas y series de TV, es divertido y a la vez interesante pues te informan como se hacen y como realmente el cine es una máquina de sueños que nos hacen parecer realidad.
Estar sentado en el sofá del Central Perk, el café de "Friends" , hacerte pequeño como un "hobbit" , volar en una escoba como Harry Potter, vestir de astronauta como en "Gravity" o tener entre tus manos un óscar auténtico fue divertidísimo.


Y a todo esto, cuando salimos sobre las seis de la tarde, nos "dimos cuenta" que no habíamos comido.
Y decidimos ir a los otros estudios que rivalizan en visitas con estos: los Estudios Universal. No hace falta decir que no son lo mismo y no sólo por el precio.
Los que visitamos nosotros son más divulgativos de lo que se hace en un estudio de cine (la visita se puede hacer en unas tres horas) y los otros son como un parque de atracciones (puedes dedicar un día o más a ellos).
Estos estudios Universal tienen una zona de restaurantes y tiendas que se llama Citywalk dónde la entrada es gratuita, aunque no el aparcamiento (también 10 $ flat rate). Allí hicimos la comida-merienda-cena en un Johnny Rockets, con su ambiente de los años cincuenta. Las hamburguesas excelentes. Los refrescos con "refill" (es decir que te lo rellena las veces que tu estómago o vejiga te lo permita, aunque esto es general en todos los sitios). El total, con propina,de los siete (hamburguesa en un plato de patatas fritas y refresco por cabeza) fue 140 $ (eso sí sin bebidas alcoholicas).
Y luego dimos una vuelta disfrutando del ambiente.
El plan inicial de ir al Observatorio Griffith con la puesta del sol hubo que posponerlo, dada la hora. En su lugar decidimos ir al aeropuerto a resolver el asunto del coche que ya conté. Esto hizo que volvieramos al hotel cerca de las doce de la noche