ETAPA Nº 5- GLACIAR BRIKSDAL- GAUPNE
Amaneció un día nublado , pero sin nada de lluvia así que nos dispusimos a hacer el sendero que llevaba al Glaciar. Deciros que desde el camping hasta el inicio del sendero hay unos 800 mts de subida leve , que se pueden hacer en coche , aunque no se puede aparcar . Pero para ahorrar esa subida a los peques , los acerqué al sendero en coche y luego bajé y volví a aparcar en el camping.
El sendero es fácil, fácil , fácil , o sea que para niños perfecto. Hay unos cochecitos que te suben , previo pago



Lo más divertido para grandes y pequeños , es cruzar por el puente que hay sobre el río, frente a una enorme cascada por la que cae tal cantidad de agua y con tal virulencia , que las diminutas gotas de agua que lanza , cual aspersor , llegan a decenas de metros. Ni que decir tiene , que debéis llevar chubasqueros , y aún así , mojados saldreis

En esta foto , donde se ven personas andando por el sendero ,podéis apreciar la magnitud de la cascada.

Conforme continuamos por el sendero , notamos como poco a poco el Glaciar se engrandece ante nuestros ojos y mires donde mires es una postal.


Y por fin , tras una centena de fotografías , llegamos hasta el lago que se encuentra al pie del Glaciar, donde se aprecia más claramente el intenso color azul que tiene.


Bajamos al camping y pese a haber dejado la cabaña y como tenían mesas de madera y una zona de columpios y toboganes , comimos allí. Y pusimos rumbo hacia Gaupne para ver otra rama del Glaciar , el denominado Nigards, y nos despedimos del Briksdal.

Eran aproximadamente tres horas de coche , así que llegamos a nuestro destino allá por las 18:00 h. Esta es sólo una pequeña muestra de los paisajes que vimos en nuestro recorrido.



Habíamos reservado cabaña en el VikiCamping (www.vikicamping.no), en concreto la única que le quedaba libre , la nº 2, por dos noches , a razón de 1000 Coronas por noche ( iba a ser la más cara de todo el viaje).Este camping sólo admitía pago en efectivo.
Cuando llegamos no había nadie en recepción , así que llamamos al teléfono, y nos dijo el dueño que la llave estaba bajo del felpudo. Cual no fue la sorpresa cuando entramos a la cabaña y vimos que estaba recién construida (aún olía a pintura) con todo el mobiliario nuevo, amplia ,tres habitaciones (otra vez nos sobraban camas) , con toda una cristalera mirando hacía el fiordo y una terraza grandísima ; era una auténtica maravilla ; además estaba, literalmente, sobre el Fiordo de los Sueños , y las vistas eran de impresión




Enfrente teníamos la cascada Feigumfossen , cuyo ruido llegaba hasta nosotros.Era un paisaje idiílico , y de una paz y un sosiego , que sólo se veía truncado , con algún ¡mamá! cuando mis hijos reclamaban mi atención. Fue el único lugar de todo el viaje donde verdaderamente me quedé sin palabras. Un 10 sin duda.
