Este era un día muy especial porque era el cumpleaños de mi esposa.
Cogimos un taxi que nos llevó hasta Dubai Marina, que es una zona nueva llena de modernos rascacielos de diseños muy distintos con torres residenciales, centros comerciales y lujosos hoteles, en torno a un canal artificial de 3,5 kilómetros de longitud que ofrece acceso al mar desde sus dos extremos, donde en uno de los cuales hay un bonito puerto deportivo con yates. El canal de Dubai Marina está rodeado por un agradable paseo (Dubai Marina Walk), una zona repleta de restaurantes con acogedoras terrazas que ofrecen todo tipo de cocina.
Nos bajamos en la zona del puerto, donde las vistas eran impresionantes con todos los yates y al lado varios rascacielos de una gran altura, entre los que destaca la curiosa Torre Cayan, que parece que se tuerce al ir cogiendo altura hasta lograr una rotación de 90 grados.
Cuando nos estábamos haciendo fotos, se nos acercaron unos orientales para preguntarnos si podían sacarse fotos con nuestros hijos. Estuvieron un rato haciéndose fotos con ellos y también todos juntos.
Nos montamos en un barquito, llamado Water Bus, que nos llevó al otro extremo del canal, donde alquilaban unos vehículos a pedales. Cogimos uno y estuvimos desplazándonos con él por el paseo que recorre el canal.
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Cogimos un taxi que nos llevó hasta Dubai Marina, que es una zona nueva llena de modernos rascacielos de diseños muy distintos con torres residenciales, centros comerciales y lujosos hoteles, en torno a un canal artificial de 3,5 kilómetros de longitud que ofrece acceso al mar desde sus dos extremos, donde en uno de los cuales hay un bonito puerto deportivo con yates. El canal de Dubai Marina está rodeado por un agradable paseo (Dubai Marina Walk), una zona repleta de restaurantes con acogedoras terrazas que ofrecen todo tipo de cocina.
Nos bajamos en la zona del puerto, donde las vistas eran impresionantes con todos los yates y al lado varios rascacielos de una gran altura, entre los que destaca la curiosa Torre Cayan, que parece que se tuerce al ir cogiendo altura hasta lograr una rotación de 90 grados.
Cuando nos estábamos haciendo fotos, se nos acercaron unos orientales para preguntarnos si podían sacarse fotos con nuestros hijos. Estuvieron un rato haciéndose fotos con ellos y también todos juntos.
Nos montamos en un barquito, llamado Water Bus, que nos llevó al otro extremo del canal, donde alquilaban unos vehículos a pedales. Cogimos uno y estuvimos desplazándonos con él por el paseo que recorre el canal.
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Después entramos en el Dubai Marina Mall, que es un centro comercial más bien pequeño, donde comimos unos Durums en una de sus terrazas altas.
Volvimos en el Water Bus al extremo donde está la zona del puerto y fuimos dando un paseo por la bocana que sale hasta el mar. Allí había una zona verde y estaba el Skydive Dubai, que es donde se hacen los famosos saltos en paracaídas.
Cogimos un autobús que nos llevó hasta la estación del monorrail, que está en la base de la famosa Palmera Jumeirah. La Palmera Jumeirah es uno de los atractivos más conocidos de Dubái. Está formada por un conjunto de islas artificiales con forma de palmera compuesta por un tronco, 17 ramas y un semicírculo que actúa como rompeolas. Su longitud es de unos 5 km. y su ancho de 5,5 km. Es una zona residencial repleta de chalets en las ramas y de hoteles.
Montamos en el monorrail, que va elevado por el tronco de la palmera y al final por encima del agua, hasta llegar a la parte más lejana donde está el llamativo Hotel Atlantis, un lujoso establecimiento que cuenta con el parque acuático más grande de Oriente Medio, Aquaventure Water Park.
En la entrada al hotel había dos Ferraris y un Rolls Royce aparcados. Al hotel no se puede entrar salvo que seas cliente o tengas una reserva en uno de sus restaurantes. Como quería darle una cena sorpresa a mi esposa para celebrar su cumpleaños, había reservado una mesa para las 7:30 en su restaurante Kaleidoscope sin que lo supiera, indicándoles en la reserva que era su cumpleaños y que íbamos a emplear dos cupones 2x1. Cuando fuimos a entrar al hotel nos paró un guarda de seguridad, pero le enseñé la reserva y nos dejó pasar. La entrada es muy bonita, lo primero que te llama la atención es una fuente muy colorida que hay en el centro. Pudimos pasar hasta la zona de piscinas, donde tienen una playa privada artificial. En este momento se puso a llover un poco.
Dimos una vuelta por el lujoso interior del hotel, donde vimos su bonito acuario y fuimos al restaurante Kaleidoscope. Había bastante cola para entrar, pero les enseñé la reserva y sin esperar pasamos a la mesa que nos habían reservado.
La comida era tipo buffet con mucha variedad de comida india, mediterránea, árabe, libanesa, oriental… de buena calidad. Había cocina en vivo y los postres eran muy ricos, con una fuente de chocolate fundido. Nos pusimos hasta arriba de comida. Cuando estábamos con los postres llegaron a la mesa 3 camareros con una tarta de cumpleaños cantando el “Happy Birthday”. Fue una velada inolvidable.
Fuimos rápido a coger el último monorrail del día y cuando llegamos a la estación estaban las puertas cerradas. Les hicimos señas a unos trabajadores que estaban dentro y tuvieron la amabilidad de abrirnos y así pudimos volver en monorrail. Llegamos a la última parada y tras andar un poco por un parking cubierto cogimos el tranvía que nos llevó a Dubai Marina.
Ver Dubai Marina por la noche iluminado con todos los rascacielos es muy chulo. Montamos en el Water Bus para acercarnos a Dubai Mall y desde allí anduvimos un poco para coger el metro de regreso al Hotel.