Antes de todo, en este caso es obligatorio hacer una aclaración: todo lo que lean aquí, por extraño que parezca, está basado en estudios de campo estrictamente académicos. Las pirámides de Caral, con sus 4700 años de antigüedad, se descubrieron a fines de los años 90 y aún le falta mucha difusión. Todo lo que sea del tipo “coincide con una línea de pirámides que hay en el mundo…” o “los extraterrestres nos aman y nos vienen a enseñar…” y todo eso, al igual que en el correo anterior sobre Nazca, ha sido dejado de lado. La realidad supera la ficción. Estas pirámides son un poco anteriores (¡anteriores!) a las de Keops, Kefrén y Micerino en Egipto… el sólo pensar en esa cantidad de milenios que nos separan de Caral, de su construcción, de su mentalidad, de sus sentimientos, sus formas de vida, y de sus arranques de genialidad, que hoy tienen asombrados a todos los que se acercan a ver y a aprender… Nadie se explica cómo en un tiempo tan antiguo se pudo desarrollar la mecánica de fluidos, la construcción tan perfectamente antisísmica, la genética de los vegetales… ¡hace 5000 años! ¿Y todo esto apareció de la nada? Ahora sí que nos hacemos pipí de la risa con eso de que los españoles trajeron la civilización.
Amigos: ahí están las pirámides de Caral… manos humanas han pulido la piedra y le han dado vida… manos humanas han hecho lo que nos parece una ingeniería imposible, corazones humanos han vivido en paz, mentes humanas se han elevado hasta descubrir los más recónditos secretos de la naturaleza; un pueblo se ha reunido para trabajar en común, no para un hombre; y han jurado lealtad y sometimiento al único que se lo merece, en ceremonias alegres y multicolores como su mismísima vestimenta, en armonía con todo el universo que los mira desde arriba… y ahora nos preguntamos cómo fue posible y cuánto nos quedará por saber…
Es por el injusto desconocimiento que, cuando están frente a nosotros, las pirámides, con su golpeada majestuosidad, son una de las noticias más hermosas que se pueda escuchar: que aún queda mucho por aprender, y que jamás perderemos la capacidad de asombrarnos como niñitos, de hacernos entre todos las preguntas fundamentales incluso sobre la condición humana; y todavía podemos tener el placer impagable e imposible de describir, de poder charlar amistosamente con sus mismísimos descubridores, con aquellos arqueólogos que llevan 20 años de paciente y anónima labor (¡viva la ciencia!) y que aún hoy saltan de entusiasmo cuando un ciudadano cualquiera se interesa y les hace una pregunta… y así serán por el resto de sus vidas, son en sí mismos una de las cumbres que puede dar esta especie a la que pertenecemos, tienen la facultad de poder realizar un trabajo inteligente y paciente imposible de valorar. El Ministerio de Cultura les encarga la labor a los mismos arqueólogos de guiar a los turistas por todo el centro ceremonial, por las seis pirámides; terminan, nos vamos a almorzar… y se quedan en un costadito con toda la humildad del mundo esperando por si alguien quiere seguir preguntando. Toma ya.
Y es que no están trabajando sobre cualquier pueblo, sobre cualquier civilización. Hoy por hoy, en todas las ciencias sociales no existe un tema al que se le deba prestar más atención que a esta civilización. Si hay una frase que pueda sintetizar el relato de hoy, es “olas de sensación”. Porque cada vez que se piensa en la antigüedad de las pirámides de Caral, 4700 años o más, sobreviene una impresión que por un momento no deja ni pensar: sólo queda el asombro ante la certeza de que existe todo un mundo aún por descubrir; de pronto hay toda una página frente a nosotros que nunca habíamos leído y que no teníamos idea de su existencia, y que cuestiona todo lo demás.

En este caso no hay que subirse a ninguna obra maestra de la fortaleza y la fragilidad, ningún avioncito revolotea por el lugar. Quienes te llevan son del Ministerio de Cultura peruano. Me llamó la atención que fueran en el viaje prácticamente sólo peruanos humildes, ya que en Chile pueden hacer estas excursiones, por un tema económico, casi exclusivamente los profesionales. Es lo que he visto allá. Y en el bus para 25 personas, no había extranjeros, porque en su gran mayoría, lamentablemente, no conocen de la existencia de esta civilización. Lo malo es que se ha prestado para cualquier cosa: si oyeron algo de Caral tal vez no se acuerdan porque seguramente pensaron : “ya está Salfate hablando en la tele…” o “la tele inventa cada cosa…”.
Caral se ubica a 180 kilómetros de Lima, se avanza hacia el norte pasando por sectores de esta bendita capital imposibles de olvidar por su nivel de pobreza, y su contraste con lo que viene enseguida: desoladas playas se suceden sin parar a lo largo de la costa del Pacífico. Deben ser cientos de playas…
Un bendito día, la arqueóloga peruana Ruth Shady Solís andaba paseando por el río Supe cuando le parece ver algo muy extraño en unas montañas: no tenían el mismo color, tamaño ni forma que las demás… entonces parece que empezó a escavar y resultó que no eran ná montañas… eran pirámides… se pidió pruebas de carbono 14 y éstas arrojaron 4700 años de antigüedad… luego se han realizado más de 100 y todas arrojan lo mismo, la Civilización Caral comenzó alrededor del 3000 antes de Cristo (cuando los europeos no existían aún) y terminó 1200 años después, en el 1800 a.d.C., cuando el profeta Abraham era un bebé de pecho, según cálculos de especialistas, y los futuros griegos y romanos no sabían hacer otra cosa que perseguir animales para comérselos. Las pirámides habían sido enterradas, por eso parecían montañas; los habitantes fueron abandonando pacíficamente el lugar y uniéndose a otra civilización que terminó superando económicamente a Caral. Ahora todas las montañas raras son sospechosas… ¿no ha notado usted algo raro en el cerro que está cerca de su casa?

De a poco se ha ido sabiendo cada vez más de las Pirámides. No son del tamaño de las de Egipto, pero la Pirámide Mayor es más grande que la Pirámide más conocida de los mayas, la de Kukulkán en Chichén Itzá, y además fue construida 4000 años antes… ahí tenís. Pero las de Caral, por el peso del cerro de arena que les tiraron encima, no están en tan buenas condiciones. Tampoco son tumbas, si no templos; es un lugar de ceremonias a donde asistía la población de todas las regiones de esta Civilización; lamentablemente el gobierno peruano tiene tantas necesidades que atender, que en los alrededores hay muchos poblados alrededor que recién están siendo trabajados, y falta muchísimo por saber todavía.

Sin embargo, con lo poco, ya hay cosas que asombran… como por ejemplo, la utilización de puertas trapezoidales, que son mucho mejores para resistir terremotos que las puertas que usted tiene en su casa ahora mismo, en pleno siglo 21 después de Cristo; no olvidemos que, a diferencia de Egipto o los Mayas, Caral se ubica en el cinturón de fuego del pacífico, y las pirámides habrán resistido quizá cuántos terremotos en su larguísima existencia. Por eso, ingenieros japoneses han ido a investigar sobre la ciencia antisísmica antiquísima de los hombres de Caral; se ha descubierto que no construían directamente sobre un hoyo en el suelo, si no que tenían dos pisos abajo preparados para que las ondas de los sismos no hicieran tanto efecto, lamentablemente el día que fui no pude preguntar todo, y no conozco más detalles de dichos pisos…
Algo parecido pasa con la genética… ¿alguna vez han visto algodón de color café, sin que estuviera teñido, que naturalmente fuera así de ese color? Pues el hombre de Caral se puso a modificar genéticamente las plantas y tuvo algodón de varios colores. Agrónomos franceses han solicitado a la señora Ruth Shady Solís semillas de este algodón, puesto que la exigencia sobre materiales naturales, sin tinturas, abre un mercado para esto; ya están los franceses trabajando en ello, y ahora Perú ha vuelto a tener algodones de varios colores.
Hay partes de las pirámides que brillan de lo pulidas que están; quizá cuánta ciencia antisísmica esconden aún. Entre cada muro y muro de la construcción, los hombres de Caral rellenaron con redes de algodón y de otros materiales envolviendo piedras de mediano tamaño, y con argamasa de arena y arcilla… parece fácil ¿no? pero la casa donde usted vive no resistirá 5000 años y usted lo sabe. Llegaron a descubrir esta forma de construir con bolsas con piedras después de quizá cuánto tiempo de experimentar con otras formas… el arqueólogo guía dijo que hay indicios de que al medio de las pirámides están los vestigios de las pruebas que hicieron con anterioridad, así que las partes centrales de las pirámides son aún más antiguas (!). Desde que a los egipcios se les dio por acarrear grandes piedras, hasta que lograron construir pirámides como ellos querían, pasaron la friolera de 2000 años de evolución en el conocimiento… para que ahora cualquiera se siente en la tele y diga que fueron los extraterrestres… Es seguro que en Caral por lo menos deben haber cientos de años de evolución antes del 2700 a.d.C.; no se encuentra la forma de construir una pirámide antisísmica de una generación a otra.

Una de las partes de la ceremonias religiosas se realizaban alrededor de un fuego perpetuo… que nadie mantenía… hacían circular el aire por canales de una forma tal que el fuego no se apagara. Mecánica de fluidos se llama ahora…
Y otra más: no conocían la escritura, pero inventaron algo parecido a eso, una forma de grabar información: El quipu. Sí, uno de esos cordeles con nudos que los Incas utilizaban para contar y calcular. Todos lo creíamos un invento Inca. ¿Incas? Esos vivieron CUATRO MIL DOSCIENTOS AÑOS DESPUÉS, vaya cantidad de tiempo. Y el mundo ni se entera que los quipu ya se usaban en Caral y que son tan antiguos. Por ahora no se sabe qué dejaron los hombres de Caral grabado ahí, sólo se ha encontrado uno, como ofrenda en una pirámide.
Como nadie sabe mucho de esta Civilización, a medida que avanzamos y escuchamos, a veces se siente volver a ser un niño de entre uno y dos años de edad, maravillándonos por todo. ¿Ingenieros japoneses? ¿agrónomos franceses? ¿4700 años de antigüedad y más? Y esto recién comienza… Los niños no saben nada del mundo, por lo tanto, no tienen prejuicios, toman las cosas tal como son. Viven explorando, investigando, perpetuamente asombrados por todo, con los sentidos mil veces más alerta que los nuestros, un motor de permanente sensación. Cuando se viaja, pasa algo parecido: se ve lo distinto por todas partes, la sorpresa está siempre a la vuelta de la esquina. Los niños exploran, observan, huelen y hasta saborean: tienen una actitud de científicos pertinazmente investigadores. Uno se sumerge en ese asombro cuando visita Caral. Escuché cosas que nunca hubiera creído escuchar. Se toman bocanadas de asombro y cada vez que se pasa por la mente la enorme antigüedad de estas construcciones y de estos logros, se siente una especie de vértigo.
Pero lo más sobresaliente de todo, lo que cuestiona elegantes y prestigiosas teorías sociológicas, es el carácter pacífico de esta sociedad. Todas las grandes construcciones se levantaron sin obligar por la fuerza a nadie; no se han encontrado ni lanzas, ni macanas, ni boleadoras ni nada que demuestre violencia. ¿Cómo es posible? Apenas se puede creer. Toda la vida leyendo que unos pueblos se imponen a otros, es como el deporte nacional de la raza humana, me siento fuerte y te someto, cagaste, ahora vas a tener que olvidar lo tuyo y aprender lo mío, vas a tener que trabajar para mí… vivimos parados sobre esa realidad, todos los días escuchamos en las noticias las consecuencias de esa forma de proceder tan absurda. Y de pronto uno se entera que en Caral las cosas no fueron así; y pasan las décadas y sigue sin aparecer indicio alguno de violencia o de sometimiento; todos los días se trabaja y se despeja el complejo arqueológico y nada, no aparece rastro alguno… A veces pienso que, en medio de los turistas que pasean por ahí, e interrumpiendo las explicaciones, de repente va a bajar un arqueólogo de una montaña corriendo y gritando “¡he descubierto que tal montaña era en realidad un arsenal!” Pero hasta ahora dicho acontecimiento no ha sucedido, y tal vez nunca suceda. Alguien dirá: pero tenían clases sociales, y efectivamente, alguien tenía que pulir y acarrear las piedras, sin embargo es improbable que trabajaran demasiado o lo consideraran una carga difícil; y esta situación no se puede comparar con las guerras civiles, revueltas e invasiones tan recurrentes en la historia de tantos pueblos.


El arqueólogo que nos atendió fue quien descubrió en una pirámide, al parecer como ofrenda, a un niño de cortos años de edad. Por un tiempo se pensó que era un sacrificio humano, y que Caral no era tan pacífica que digamos. A medida que se investigó, no se encontró ningún indicio de violencia… estaba colocado en posición fetal, bien adornado, con ropa fina, collares, bien arropadito… no son así los sacrificios, además no hay rastro de violencia, el niño murió de muerte natural, y luego lo fueron a dejar a la pirámide.
Parece que sólo era suficiente con la religión, con la firme creencia de que existen dioses y que éstos, en su inmenso poder, necesitan que los hombres les ofrenden sus productos agrícolas para mirarles sin odio. El que no se acercaba a ofrendar, el que se negaba a participar en la construcción o las ceremonias, quedaba exiliado, pero no del grupo o del país; no participar debió haber sido como quedar exiliado del Universo; podía tal vez seguir viviendo, pero era la muerte en vida. Y con esta convicción se levantó Caral… en definitiva ni siquiera es tan difícil levantar una nación en base a ideas piadosas en vez de construirla sobre la violencia y el sometimiento…
Después de comer el Minsterio de Cultura peruano ha tenido a bien llevar a los asistentes a una playa cercana. Nos divertimos como cochinos, hacía un día espléndido, pero ya saben cómo está la mar últimamente, muy enojada con todos nosotros; han escuchado noticias de los chilenos en Perú que se ahogaron… El día que nos tocó a nosotros la mar estaba serena, hasta que dejó de estarlo. De pronto dejó de chocar de frente con la playa y comenzó a chocar en diagonal… que cosa más rara. Los que se estaban bañando en la punta sur de la playa terminaron bañándose al medio… me dio meyo. Se hizo la hora de regresar a Lima.
¿Por qué desapareció esta civilización?
Con el paso de los siglos, surgió otro polo de desarrollo, en Casma, no muy lejos. La cultura Sechín, aprendiendo de Caral, se transformó en el motor económico, hasta que la misma Caral fue paulatinamente abandonada. La gente que la habitaba, al parecer, creía que las mismas pirámides eran como las personas: también morían. Y como las personas, también se las enterraba. Y eso fue lo que hicieron: enterraron las pirámides bajo una montaña de tierra, y ahora ya no podemos estar tan seguros cuando miramos a nuestro alrededor, qué es montaña y qué pirámide.
Pero al igual que sucede con la Civilización Sumeria en Oriente Medio, luego de que esta civilización llegó a su fin, su influencia perduró por los siglos de los siglos. Se han encontrado ofrendas de muchas épocas prehispánicas: la gente sabía que Caral era un lugar importante. Hay una pared construida por el pueblo Chancay, más o menos en el 1.200 d.C; es decir, ellos ya sabían lo sagrado del lugar. Esa pared es como si nos estuvieran diciendo “lero lero, nosotros ya sabíamos de esto, e incluso sabemos cosas que ustedes no”.
Que se haya descubierto un Quipu en Caral debe tener para nosotros un significado muy importante: significa que no sabemos casi nada de la historia de los pueblos originarios de América; significa que recién estamos comenzando a investigar, que faltan muchísimas décadas de arqueología en esta parte del mundo. ¿Cómo se traspasó el conocimiento del quipu desde la Civilización Caral hasta el Imperio Inca? ¿Cómo fue pasando de un pueblo a otro, de una región a otra ese conocimiento? ¿Quiénes inventaron ese instrumento? ¿pueden haber surgido tantos avances en sólo Caral o existió otra civilización anterior que hizo algunos aportes?No tenemos ni pito idea; y, si nos falta por saber tantas cosas, quizá también estas consideraciones nos lleven con sinceridad al planteamiento de otra interrogante, mucho más inquietante: ¿cuál fue la primera civilización del continente americano? Tal vez no lo sepamos aún, tal vez aún no lo hayamos descubierto, y tal vez pasemos por su lado o caminemos por encima de ella sin darnos cuenta todos los días por la mañana.
