Dado el estado de las barrigas, hoy un poquito mejor pero aún sin recuperar, decidimos no hacer ninguna parada de camino e irnos directo al puerto de Tánger Med. La verdad es que si nos hubiésemos entretenido, hubiéramos llegado con el tiempo justo, a pesar de haber cogido para todo el recorrido la autopista.
Salimos sobre las 10:00 de Meknés y, con una brevísima parada para comer en un aire de repós de la autopista, llegamos al puerto sobre las 15:30, para coger el ferry de las 17:00. Esto es, cinco horas y media de coche.
El camino, como he dicho, todo autovía: Meknés-Rabat, Rabat-Tánger (sin problemas a la hora de circular en torno a la capital). Es un camino muy cómodo (aunque aún siendo autovía hay que tener cuidado con la gente que está en el arcén o que directamente cruza). Eso sí, me esperaba un recorrido mucho más cerca del mar, que sólo se intuye detrás de los enormes viveros que hay desde Rabat a Tánger.
Por cierto, están haciendo una vía para tren de alta velocidad que unirá Tánger con Casablanca y que está prácticamente terminada.
Ya en el puerto, volvemos a encontrar mucho orden y poca gente, por lo que pasamos los controles sin colas.
Rápida parada en la ventanilla de FSR para validar el billete, y pasamos por la garita de la policía para el control de pasaportes (con el papel amarillo relleno) sin tenernos que bajar del coche.
Luego, el propio control del coche: primero la comprobación del D16 y la documentación del coche.
Por último, ahora sí bajándonos del coche un ratito, colocan una fila de coches (unos cinco) en una plataforma y pasan un moderno scanner para coches enorme y sofisticado. Supongo que en época de más tránsito en el estrecho, ésto tiene que ralentizar mucho la marcha, ya que no cabían en la plataforma más que esos cinco coches que he mencionado.
Los coches sospechosos eran revisados "a mano" y con perros. El nuestro pasó sin problemas, afortunadamente para los perros porque el olorcito que había dentro...
La alerta naranja en el estrecho por fuertes vientos nos obliga a esperar dos horas la llegada del barco, y casi media hora más para poder salida, tiempo que entretenemos como buenamente podemos, haciendo balance del viaje. Balance positivo, sin duda.
Y luego, el trayecto, con el mar bastante picado, lo pasamos sentados y adormilados en los cómodos sillones interiores.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Llegada a Algeciras, de noche, vuelta a casa y fin de un viaje muy esperado. ¡Un destino para volver, sin duda!
Salimos sobre las 10:00 de Meknés y, con una brevísima parada para comer en un aire de repós de la autopista, llegamos al puerto sobre las 15:30, para coger el ferry de las 17:00. Esto es, cinco horas y media de coche.
El camino, como he dicho, todo autovía: Meknés-Rabat, Rabat-Tánger (sin problemas a la hora de circular en torno a la capital). Es un camino muy cómodo (aunque aún siendo autovía hay que tener cuidado con la gente que está en el arcén o que directamente cruza). Eso sí, me esperaba un recorrido mucho más cerca del mar, que sólo se intuye detrás de los enormes viveros que hay desde Rabat a Tánger.
Por cierto, están haciendo una vía para tren de alta velocidad que unirá Tánger con Casablanca y que está prácticamente terminada.
Ya en el puerto, volvemos a encontrar mucho orden y poca gente, por lo que pasamos los controles sin colas.
Rápida parada en la ventanilla de FSR para validar el billete, y pasamos por la garita de la policía para el control de pasaportes (con el papel amarillo relleno) sin tenernos que bajar del coche.
Luego, el propio control del coche: primero la comprobación del D16 y la documentación del coche.
Por último, ahora sí bajándonos del coche un ratito, colocan una fila de coches (unos cinco) en una plataforma y pasan un moderno scanner para coches enorme y sofisticado. Supongo que en época de más tránsito en el estrecho, ésto tiene que ralentizar mucho la marcha, ya que no cabían en la plataforma más que esos cinco coches que he mencionado.
Los coches sospechosos eran revisados "a mano" y con perros. El nuestro pasó sin problemas, afortunadamente para los perros porque el olorcito que había dentro...
La alerta naranja en el estrecho por fuertes vientos nos obliga a esperar dos horas la llegada del barco, y casi media hora más para poder salida, tiempo que entretenemos como buenamente podemos, haciendo balance del viaje. Balance positivo, sin duda.
Y luego, el trayecto, con el mar bastante picado, lo pasamos sentados y adormilados en los cómodos sillones interiores.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Llegada a Algeciras, de noche, vuelta a casa y fin de un viaje muy esperado. ¡Un destino para volver, sin duda!