Tras un desayuno la mar de rico nos ponemos en marcha. Vamos a una especie de centro comercial donde hay dos o tres supermercados, allí mismo en Keflavik. Queríamos entrar en el Bonus, dado que habíamos leído que es el más barato. Pero la realidad es que estaba cerrado dado que abre a las 11! Esta gente trabaja poco…Entramos en el otro supermercado, el khdiuhuiw y la verdad es que no nos pareció excesivamente caro: compramos lo justo para hacernos una ensalada, pan, fiambre para bocatas, todo por 25 € al cambio, y nos dio para comer y cenar, por lo que no está mal.
De ahí rumbo al primer destino, la cascada de Glymur. Tras dejar el coche en un parking, nos esperaba un treking de 5 km, dificultad media. Hay que pasar un río por encima de un tronco de árbol con la ayuda de un cable a modo de barandilla, tiene subidas importantes y tramos donde debes ayudarte de cuerdas para avanzar, pero el destino merece el esfuerzo. Llegas a la cascada más alta de Islandia. Muy bonita. Tras un rato contemplándola y descansando por el camino, marcha atrás a deshacer el camino . La verdad es ue el camino de vuelta se nos hizo más corto y fácil. Total, dos horas y media no llegó de ida y vuelta y 10 km recorridos. Ojo, esta zona está plagada de moscas, llegan a ser bastante incómodas en algunas partes del recorrido.
subir fotos online
subir imagenesUna vez salimos de allí en dirección a Borgarnes, paramos a mitad de camino en un área de descanso y nos improvisamos una magnífica comida a base de ensalada y bocatas con lo que habíamos comprado por la mañana.
Llegamos al hotel en Borgarnes. Está justo 1 km antes del puente que cruza hasta este pueblo. Tiene vistas al mar y a la montaña que se alza majestuosa tras él. Y lo más importante, un jacuzzi exterior con estas vistas que es perfecto para finalizar la jornada.
Tras hacer el check in y dejar las maleras en la habitación, volvimos a coger el coche, dirección a la cascada de Hraunfossar. Ésta es una sucesión de pequeñas cascadas muy bonitas y con agua muy azul. O es nada espectacular pero merece la pena verla. Tras esto, vuelta al hotel, con parada en Deildartunga, un manantial de agua hirviendo que brota de la tierra a 100 graditos y con un caudal de 180 litros por segundo. Merece mucho la pena la parada por lo novedoso y curioso del tema. En esta zona no existen calentadores de agua, el agua caliente que sale por los grifos y la ducha viene de aquí. El olor a azufre es generalizado en toda la zona, y cuando te estás duchando lo notas igualmente.
subir gifYa en el hotel, comida en la habitación con una nueva ensalada y bocatas, baño en el jacuzzi con el sol de media noche escondiéndose en el horizonte y a la cama.
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