El segundo dia pusimos rumbo a Durbach, muy cerca de Oberkirch. La primera parada fue en el Castillo que hay un poco antes de llegar al pueblo. Ya el camino de subida es una pasada, entre viñedos con unas vistas espectaculares y una vez aparcamos, recorrimos un poco los alrededores que verdaderamente merecen la pena por las vistas y la sensación de tranquilidad. Muy recomendable. El pueblo en si es una calle, muy mona, pero tampoco con tanto interés.


De ahí nos fuimos a Gengenbach, sin duda el pueblo más bonito de la Selva Negra. Aparcamos en un aparcamiento con parckimetro a la entrada del pueblo y nos fuimos a recorrerlo. Es una pasada. Muy pequeño pero precioso, cada rincón, cada casa.... todo cuidado hasta el máximo. Totalmente imprescindible. Comimos alli, en la Pizzeria "La Grappa". Un italiano bastante aceptable y con muy buen precio. Cominos dos platos de pasta y dos cocacolas y la cuenta no llegó a 30 euros.


El siguiente destino fue Triberg. El pueblo es curioso, con los relojes de cuco y orifinales casas decoradas.... pero lo que más interés tiene son las cataratas.
Una vez más aparcamos en zona azul y nos fuimos a las cataratas. Hay varios recorridos que puedes hacer, están señalizados en los caminos, aunque tampoco hace falta que sigas ninguno estrictamente, pues los caminos son muy sencillos y puedes ir y volver un poco a tu aire. La mala suerte es que empezó a gotear a mitad de recorrido, así que como ya habíamos visto bastante decidimos volver por el mismo sitio y menos mal porque cuando salíamos empezó una gran tormenta!! Las cataratas no son espectaculares pero están bien, con mucha vegetación y diferentes puentes y zonas de miradores. Merecen la pena.
Como llovía a cantaros nos fuimos a merendar al Cafe Schaefer, donde hacen la tarta Selva Negra original, muy buena, y como no paraba de llover cogimos el coche para seguir a nuestro próximo destino. Por suerte, en el camino volvió a salir el sol y pudimos visitar Schiltach, el siguiente pueblo en nuestro recorrido. Un pueblo pequeño pero con mucho encanto y muy tranquilo, sin bullicio turístico.


Y ahí dimos por concluido el día y de vuelta al hotel. Salimos a dar una vuelta por Oberkirch, pero el pueblo estaba en obras y era un lío encontrar nada.... así que al final cenamos algo en el hotel y a dormir. He de decir que para mi este fue uno de los de los mejores días de la ruta.