Hoy Bicho madruga más porque quiere irse a correr. Desde que estamos en Islandia no ha visto la ocasión de hacer sus entrenamientos y no quiere dejarlo pasar más días. Allá por enero nos habíamos enterado de que el sábado 20 de agosto se iba a celebrar la Maratón de Reykjavik, ¡precisamente el día que íbamos a estar nosotros allí!
Como Bicho es corredor compulsivo, no pudo reprimir el deseo y se inscribió en la Media Maratón (correrla entera le pareció demasiado siendo el último día de viaje, después de tanta paliza). Así que hoy se va a correr unos kilómetros porque ha visto que por los alrededores de Stóri Bakki, donde nos hemos alojado esta noche, hay caminos apropiados para ello.
Los demás nos levantamos a las 8:00 habiendo dormido de un tirón. La verdad es que en todos los alojamientos donde hemos estado las camas han sido cómodas y con unos edredones estupendos. Entre desayunos, arreglos, recogidas, limpieza, preparación de sándwiches para mediodía y devolución de llave a la dueña, son las 9:45 cuando nos ponemos en marcha.
Para no variar, está lloviendo. El pronóstico para hoy en la zona donde vamos a estar es sin lluvias, pero ¿quién se lo cree ya?
El itinerario previsto para hoy es el siguiente:

Tomamos la N1 hacia el noroeste. Nuestra primera parada hoy será la Garganta de Jökulsárgljúfur, donde vamos a ver varias cascadas y una zona de curiosas formaciones rocosas. Para llegar hasta allí tenemos unos 130 kilómetros por la N1 hasta coger la 862, que es la carretera que bordea la Garganta de Jökulsárgljúfur por su lado oeste.
En la primera mitad del trayecto por la N1 vamos viendo un montón de cascadas que caen por cualquier grieta de las montañas a mano derecha, algunas de ellas francamente bonitas. Luego empieza una zona más monótona; una llanura con pequeñas colinas. La carretera es buena, pero los carriles son estrechos y no hay arcenes, y cuando nos cruzamos con algún camión grande que invade nuestro carril nos da un miedooo…
Unos 50 kilómetros antes de llegar a la 862 se atraviesa una zona muy desértica con grandes planicies de cenizas negras. Un poco más adelante surge un paisaje de montañas de colores verde-rojo-negro que contrastan con el verde-amarillo del musgo, realmente bonito.
Llegamos por fin al desvío de la 862. La carretera es bastante buena; son 30 kilómetros hasta el parking de Dettifoss, que transcurren a través de un desierto árido y rocoso. Casi parece increíble que por allí cerca pueda haber una cascada de tal magnitud. A las 11:15 llegamos al parking, donde hay aseos gratuitos. Desde aquí hay que andar como 1 km hasta Dettifoss por un camino totalmente llano, también seco y pedregoso. Afortunadamente, por lo menos ha dejado de llover.
Dettifoss impresiona mucho. Un poco al estilo de Gullfoss, es ancha y poderosa. Con 45 metros de altura y 100 de anchura, es la cascada de mayor volumen de agua por segundo de toda Europa. Los puntitos de colores de la foto son personas… ¡comparad el tamaño!


Estando allí, parece que empieza a despejarse un poco y el cielo adquiere algo más de luminosidad. Sale un tímido rayito de sol y se produce este tenue arcoíris sobre la nube de vapor de Dettifoss.

A mitad del camino que va del parking hasta Dettifoss sale el sendero hacia Selfoss, que está a unos 600 metros río arriba. Vamos ahora hacia allí y llegamos enseguida. Selfoss impresiona menos, pero es también bonita a su manera. El agua desborda por cientos de grietas de la roca en multitud de pequeñas cascadas que surgen por todas partes.

Respecto al debate de si estas cascadas se ven mejor desde esta orilla (carretera 862) o desde la otra (carretera 864), mi humilde opinión es que Dettifoss se ve mejor desde ésta, porque su posición en diagonal hace que desde aquí se vea más frontalmente. Sin embargo, creo que Selfoss se debe de ver mejor desde la otra orilla porque casi todas las mini-cascadas que la componen están precisamente en este margen, así que desde el otro se verán más de frente.
A las 12:45 cogemos el coche, de vuelta a la 862. Como a 1 km del parking, a mano derecha, hay un pequeño cartelito de madera que apenas se ve, indicando Hafragilsfoss. Ésta es la tercera gran cascada de esta zona, que está a unos 2 km de Dettifoss río abajo (o sea, hacia el norte). Conducimos por esta pequeña pista de tierra y luego caminamos unos 200 metros hasta el borde del cortado desde donde se ve Hafragilsfoss. Lo de despejarse era sólo un espejismo. Vuelve a llover… ¡qué raro!...
Comparada con las dos anteriores, Hafragilsfoss es mucho menos vistosa. Sin embargo, cerca de su base hay una poza de aguas azules también muy bonita.

A las 13:15 montamos de nuevo en el coche. Vamos a continuar a lo largo de la Garganta de Jökulsárgljúfur hasta llegar a la zona de Vesturdalur, donde hay unas curiosas formaciones basálticas. Para ello retomamos la 862 hacia el norte. A partir de Dettifoss, la 862 se convierte en F862, pista de tierra bastante estrecha en la que no pueden cruzarse dos coches, lo que obliga a ir parando y buscando un ensanchamiento cada vez que te encuentras otro de frente. Son 22 km que se hacen muy pesados, hasta que por fin llegamos a Vesturdalur.
No hay que aparcar en el primer parking que se encuentra junto a una zona de acampada, porque deja muy lejos de donde se inician las rutas a pie. Hay que continuar, siguiendo las indicaciones de Hljóðaklettar hasta llegar al final, donde hay otro parking en el que se acaba la carretera. En este parking hay un panel explicando las posibles rutas a pie por la zona de Vesturdalur. También hay una curiosa minicaseta piramidal de plástico que resulta ser un aseo.
Llegamos al parking de Hljóðaklettar a las 14:15. No ha dejado de llover en todo el camino y además hace un viento espantoso, pero queremos comer antes de empezar la ruta. Así que nos sentamos en unas mesas de merendero que hay allí mismo, con las capas impermeables (ya nos da igual que los bancos estén mojados) y nos comemos nuestros ya tradicionales sándwiches de embutido ibérico bajo la lluvia, con un frío pelador y sujetando con la otra mano las cosas que tenemos sobre la mesa porque se nos vuela todo. Una comida un tanto incómoda, pero ya nos lo tomamos a risa.
Iniciamos la ruta a pie a las 14:45. Hay rutas largas, como la que llega a los cráteres rojos de Rauðhólar, pero no tenemos tiempo de llegar hasta allí. Nosotros queremos hacer la más corta, una ruta circular que en total tiene 2,5 km. En las estacas señalizadoras es la V3.

Esta ruta no tiene ninguna dificultad; sólo un poco de pedruscos al final, pero nada complicado. Vas caminando por un entorno lleno de formaciones rocosas con formas caprichosas, generalmente de basalto.



La que más nos llama la atención es la conocida como Kirkja, llamada así porque parece el pórtico de una iglesia:



La verdad es que esta zona no nos ha sorprendido demasiado (a excepción de la Kirkja, que impresiona por su tamaño) y no estamos seguros de que haya compensado el tiempo que hemos invertido en llegar hasta aquí por la F862. Tal vez extender la ruta hasta Rauðhólar lo hubiera hecho más interesante, pero no se puede llegar a todo.
Así pues, a las 16:00 cogemos el coche de vuelta hacia la N1. Después de un día de tanta lluvia, parece que ahora quiere quedarse buena tarde y empezamos a ver huequecitos de cielo azul.
Unos 30 km más adelante por la N1 sale a mano derecha la 863 que va hacia Krafla, una enorme caldera magmática subterránea todavía activa (última erupción en 1984) donde está el volcán del mismo nombre. La 863 tiene 7 km que atraviesan la zona de la central geotérmica de Kröflustöð (con sus 60 MW de potencia abastece una gran parte del consumo energético del país) hasta terminar en el cráter Stóra-Viti.


Llegamos hasta el final y aparcamos junto al Stóra-Viti. Este cráter, de 320 metros de diámetro, se originó en una erupción de 1724 y contiene un lago turquesa en su fondo. Hoy se considera inactivo. Son las 17:15 y en estos momentos luce un sol magnífico como hace días que no vemos. ¡Qué alegría!
En toda la zona hay un olor nauseabundo a huevos podridos y no deja de oírse el sonido de los reactores de la central como si estuvieran pasando aviones sin parar. A pesar de ello, esta zona es una de las que más nos ha gustado. ¿Es posible que la luz del sol influya en el estado de ánimo hasta el punto de hacer que las cosas te gusten más? El caso es que el cráter Stóra-Viti nos parece precioso.

Retrocedemos por la 863 un par de kilómetros para detenernos también a ver los campos de lava Leirhnjúkur. Desde el parking hay un paseo de 1 km hasta unas pozas de agua hirviendo con azufre, por un sendero muy bien acondicionado que discurre por entre los sedimentos de lava. Hay senderos que se adentran entre ellos y se puede uno entretener paseando por allí. Estas pozas del Leirhnjúkur también nos encantan.



Hasta allí llegan las ovejitas. Las encontramos en los lugares más inverosímiles.

Pero aún más inverosímil es esta ducha instalada a un lado de la carretera 863, en mitad de la nada. Había visto fotos antes del viaje; en unas estaba la ducha sola y en alguna vi incluso un inodoro al lado. Esta vez, se conoce que habían hecho reforma y había un lavabo.

Salimos de la zona de Krafla a las 18:30, camino ya de nuestro alojamiento para hoy, junto al lago Myvatn. Nuestra intención es tomar posesión de la habitación para dejar allí maletas y demás bártulos, y dirigirnos a los Nature Baths Myvatn (Jarðböðin við Mývatn), piscina termal al aire libre similar a la Blue Lagoon pero más pequeña y económica, para poner la guinda al día de forma extraordinaria.
Llegamos a Vogahraun Guesthouse, nuestro alojamiento, a las 19:00. Nos gusta la primera impresión. Es un recinto con zona de acampada y pequeños pabellones con habitaciones. A la entrada hay unas cabañas de madera donde están la recepción y una pizzería.

La recepcionista es amabilísima. Le preguntamos por el Centro de Visitantes de Myvatn, porque teníamos entendido que ahí vendían entradas para los Nature Baths más baratas, pero indaga un poco en internet y nos dice que el Centro de Visitantes cierra a las 18:00, así que nada.
Nos cambiamos de ropa, cogemos bañadores, chanclas y toallas y volvemos a coger el coche hacia los Baños, que están a menos de cinco minutos de allí.
El precio de los Nature Baths Myvatn es de 4.000 ISK (unos 30 €) los adultos y 2.500 ISK (unos 19 €) los estudiantes. Niñaaa saca su carnet de la Universidad. A Niñooo este año no le habían dado carnet en el Instituto, así que saca el Carnet Joven de la Comunidad de Madrid. El empleado lo mira, por el derecho, por el revés… no entiende ni papa de lo que pone… así que lo da por válido.
Nos cambiamos en los vestuarios y nos duchamos (es obligatorio) antes de salir a la piscina.
La experiencia es totalmente recomendable; por lo menos nosotros lo disfrutamos un montón. Es muy gratificante sumergirse en ese agua tan calentita, sin nada que hacer más que relajarse y mirar al horizonte, después de un día agotador. Afuera hay 15º; el agua está a cerca de 40º.


Estamos allí más de una hora a remojo cuando empieza a ponerse el sol y somos testigos de uno de los más bellos atardeceres que he visto en mi vida.


Realmente debo decir que mi escasa pericia fotográfica no hace justicia a la realidad.
Salimos de los baños sobre las 21:30 porque queremos cenar en la pizzería Daddi´s Pizza, de Vogahraun Guesthouse, y sólo atienden hasta las 22:30. Al salir hay un anochecer precioso con arcoíris y todo.

Las pizzas de Daddi´s Pizza están muy buenas. Hay tres tamaños. Pedimos una grande (4.130 ISK) y una mediana (2.750 ISK), una botella de 2 litros de Sprite y una copa de cerveza Viking. Nos hacen un 15% de descuento por estar alojados allí y la cuenta total asciende a 7.550 ISK (58 €).
Después de la cena y tras estar un rato en la sala común de la Guesthouse para coger wifi, nos acostamos muy satisfechos por el día tan bonito que hemos pasado.
