Después de levantarnos y desayunar, los chicos de recepción del hotel nos dan un plano de Vanarasi y bastante información para que nos movamos con comodidad por la ciudad.
Hoy empezaremos por los Ghats, que son unas escalinatas que bajan hasta el río GANGES donde los indios se bañan. Para ellos el baño es un ritual importante puesto que sirve para redimir sus pecados y purificar sus almas.
El río, por causa de los monzones baja lleno a rebosar, con mucha fuerza, dejando pocas escaleras libres y poco espacio en los Ghats para estos baños rituales, que están "a tope" de indios.
Iniciamos la visita por el Ghat de Assi, uno de los más grandes. Hacemos las primeras fotos y nadie se molesta ni nos dicen nada, solo nos miran con curiosidad, como nosotros a ellos. Somos los únicos occidentales que hay en el lugar y seguramente somos nosotros la atracción del día.
Hay que tener mucha fe para bañarse en el río, que más que agua parece que baje café con leche del consistente y ellos, los indios, parece que van sobrados .
Fuera de la época de los monzones se puede pasear por la ribera del Ganges e ir de un Ghat a otro sin problema pero nosotros, para ir al siguiente, el de Jain, debemos volver a las calles posteriores que son un laberinto interminable y buscar el acceso, que no está indicado. De todas maneras ha sido fácil llegar y orientarse. El río siempre nos queda la derecha y si por un callejón no llegamos lo hacemos por el siguiente.
Este segundo Ghat es bastante más pequeño pero está igualmente lleno de indios.
Continuamos hasta el Ghat de Harishchandra, donde hay un crematorio al aire libre en el que están cremando los cadáveres de tres indios. Un chico se nos acerca y nos dice que no podemos hacer fotos de los cuerpos quemando por respeto a estos y a sus familiares (suponemos que porqué llevamos las cámaras colgadas del cuello). Le contestamos que ya lo sabemos, que no hemos hecho ninguna foto y le mostramos las cámaras apagadas y con los objetivos tapados. El chico asiente y nos deja pasar para poder ver con más detalle la ceremonia de la cremación.
Los cadáveres de los indios los queman, mayoritariamente con madera de sándalo, según nos explica el chico. Primero los introducen en el agua totalmente amortajados y luego los ponen en medio de la pira de leña.
Para quemar un cadáver entero hacen falta unos 400 kgs. de leña y se suele tardar entre 6 y 8 horas para reducirlo a cenizas, que finalmente son arrojadas al río. En un inglés bastante mejor que el nuestro, el chico nos explica que con esta ceremonia las almas de las personas salen de ciclo de reencarnación y consiguen la salvación instantánea.
Todo el Ghat está lleno de madera, vacas, cabras, perros e indios y, cacas de vaca, que hemos ido sorteando con habilidad hasta aquí. Si
Seguimos la visita de los Ghats hasta el de Dashashwamedh, el más importante de todos. Aquí nos desviamos de la ruta para intentar visitar el templo de Shri Kashi Vishwanath, el más importante de Vanarasi. No sabemos si nos dejarán pasar ya que en principio solo dejan entrar a los indios, previo control de documentación. Por probar que no quede.
Los callejones de acceso al templo están llenos de policías armados con fusiles y al llegar a las proximidades del mismo unos policías nos impiden seguir y nos hacen desviar por otro callejón. No nos han pedido la documentación, no hace falta, nuestra cara y nuestro aspecto nos delatan.
Pues nada, retomamos la ruta de los Ghats y seguimos hasta el de Manikarnika, que es donde está el crematorio principal de Vanarasi.
Una vez allí vemos que están cremando 6 cadáveres a la vez. Aquí van a destajo.
Otro chico nos invita a subir a la terraza de un edifico que está al lado del Ghat y nos dice que desde allí podremos tener una mejor vista del crematorio. Subimos y si, la vista del lugar es excelente. Al irnos nos pide una donación para las cremaciones y nos la pide en dólares. Le contestamos que no hacemos donaciones de ningún tipo y nos vamos al pié del crematorio, entramos y nadie nos dice nada. Por si acaso no sacamos ninguna foto, no queremos problemas. Nos quedamos un rato en el crematorio observando la ceremonia. En el lugar, a pesar del calor que hace hay tres vacas tumbadas en el suelo.
Pensábamos que el lugar olería a carne quemada pero no, solo huele a leña y como es de sándalo, huele bien. Nos vamos y continuamos paseando por los callejones laberínticos de esta parte de Vanarasi.
Después de ver las cremaciones no hemos tenido ninguna sensación especial ni desagradable ni de ningún tipo. Como solo nos movía la curiosidad nos hemos limitado a observar y nada más.
Salimos a una calle principal donde hay varios restaurantes y entramos en uno de ellos que es vegetariano. Comemos comida india, sin picante y buena. Después de comer regresamos al hotel para descansar un poco.
Sobre las 18:30 regresamos al Ghat de Dashashwamedh ya que a las 19:00 hacen una ceremonia hindú, que según nos han explicado en el hotel, es muy vistosa y espectacular.
Al llegar al Ghat nos invitan a subir a una barcas llenas de sillas que hay frente al templo donde hacen la ceremonia. Para llegar a las barcas primero hay que montarse en unos botes pequeños, en los que vamos de pié. Subimos a una de las barcas, previo pago de 200 rupias y a las 19:00, puntualmente empieza la ceremonia, que tiene más de espectáculo turístico que de ceremonia religiosa. De todas maneras ha estado muy bien y a sido muy interesante poder ve sus costumbres religiosas. Ha durado una hora.
Ya es de noche y es como si fuera de día, hay gente, mucha gente, muchas vacas, muchos perros.
De la calle principal hasta el Ghat no dejan circular vehículos y los indios van todos por unos pasadizos hechos con troncos de madera en unas colas enormes. Seguimos paseando y parece que nos hemos hecho inmunes a la insistencia y pesadez de los indios. No les hacemos caso, como si no existieran y acaban dejándonos.
En ese trozo de calle hay mucha gente desamparada pidiendo limosna. Algunos solo visten un simple taparrabos y nada más. Son pobres de solemnidad y se ponen sentados en el suelo, en fila, esperando que alguien les de de comer. Vemos un chico que les va repartiendo algo parecido a harina, a unos en platos, a otros en las manos. Otra demostración de la gran desigualdad que hay en la India.
Dicen que morir en Vanarasi, ser incinerados y echadas sus cenizas al Ganges es el deseo de todo indio, pero esta pobre gente, que no han tenido ninguna oportunidad en toda su vida, dudamos que puedan conseguirlo. De todas maneras, al lado del crematorio de Manikarnika también había unos crematorios eléctricos para la gente sin recursos, según nos contaron en el hotel. Como en India, si no tienes dinero no tienes nada, absolutamente, dudamos de las explicaciones pero igual es verdad.
Salimos a la calle principal y el tráfico es demencial. A las personas, vacas y perros, ahora se suman bicicletas, ciclo-rickshaws, motos, tuk-tuk's y coches. Igual que de día.
De las cacas de vaca ya no hacemos caso, da igual. Como ha caído un pequeño chaparrón, estas están "frescas" y es imposible no pisar alguna. Ya limpiaremos las bambas
Como los callejones de la parte antigua de Vanarasi son tan estrechos que extendiendo los brazos tocas las paredes de las casas de cada lado, cuando te cruzas con una vaca debes esperar a que la cola se mueva hacia el lado de la pared. De lo contrario lo más seguro es que te toquen con la cola y esta, al estar por encima del culo y en el mismo ángulo de caída no está limpia, comprendéis?
Regresamos al hotel a cenar, ducharnos y descansar. En Vanarasi también hace mucho calor y humedad y estamos empapados de sudor, a parte de que hemos recibido algún coletazo de vaca, pocos, por suerte. No llevamos caca encima pero tenemos unas ganas de una ducharnos y cambiarnos de ropa que no os podéis imaginar .
El primer día en Vanarasi nos ha dejado baldados, necesitamos descansar y nos vamos a dormir. Mañana seguiremos.
