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MUNIELLOS: UN BOSQUE INMENSO E INTEMPORAL A CONTRARRELOJ (Ruta circular a pie). ✏️ Diarios de Viajes de España

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RECORRIENDO ASTURIAS: COCHE, SENDERISMO Y CANOA.
Diario: RECORRIENDO ASTURIAS: COCHE, SENDERISMO Y CANOA.  -  Localización:  España  España
Descripción: Durante ocho días recorrimos Asturias, buscando destinos que no conocíamos y repitiendo otros que nos habían gustado en viajes anteriores. Hay un poco de todo: rutas en coche, senderismo, pueblos, playas y, naturalmente, mucho, mucho paisaje. También iré añadiendo lugares que visitamos antes o visitaremos en el futuro para que sea mas completo. Espero que os guste y os sea de utilidad.
Autor: Artemisa23   Fecha creación: 
 
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MUNIELLOS: UN BOSQUE INMENSO E INTEMPORAL A CONTRARRELOJ (Ruta circular a pie).
Etapa:  MUNIELLOS: UN BOSQUE INMENSO E INTEMPORAL A CONTRARRELOJ (Ruta circular a pie).  -  Localización:  España España
Artemisa23  Autor:    Fecha creación:   
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Uno de los momentos importantes del viaje había llegado. Muniellos siempre crea muchas expectativas por el fantástico lugar que es en sí mismo, y ese interés quizás también se incrementa por las fuertes restricciones que existen para visitar la Reserva, a la que solo pueden acceder como máximo 20 personas al día, lo que te lleva a considerarte un poquito especial por ser uno de los elegidos.

Si se quiere visitar en fin de semana o en verano, hay que solicitar el permiso con mucha antelación. Creo recordar que lo pedí en el mes de febrero para ir a finales de julio. Resultaba algo arriesgado, y no tanto por si luego no podíamos desplazarnos (no se pierde dinero ya que es gratuito) sino porque si salía un día de mal tiempo, no podríamos rectificar ni cambiarlo. En fin, tocaríamos madera. Los permisos los concede el Gobierno del Principado a través de la página web www.muniellos.es. El plazo de solicitudes se abre el 15 de diciembre del año anterior, pero la autorización que se recibe cuando se pide no es definitiva sino que hay que confirmarla obligatoriamente entre 23 y 15 días antes de la fecha de la reserva. Y cuidado con esto porque es muy importante: si no se hace, la reserva quedará anulada definitivamente. También es necesario imprimir la página de confirmación o, al menos, llevarla descargada en el móvil porque la piden en el Centro de Visitantes.

El día amaneció con el cielo cubierto. No amenazaba lluvia y había buena visibilidad, pero las nubes estaban pegadas a la parte alta del bosque, impidiendo ver el dibujo de las crestas. Si la cosa no cambiaba, tendríamos las vistas panorámicas bastante limitadas; menos mal que el suelo estaría seco, lo cual era mi mayor preocupación ya que soy un poco patosa pisando piedras mojadas y sabía que hay un par de tramos complicadillos con lluvia.

Por cierto que antes de ir a Muniellos es muy conveniente conocer las posibilidades de rutas a pie que existen y decidir cuál hacer dependiendo de la condición física y los gustos de cada cuál, influyendo mucho también el tiempo tanto meteorológico como en lo relativo al horario. Las opciones son dos:

-Ruta larga: circular, tiene una longitud de 20 kilómetros y requiere entre 7 y 8 horas de caminata. Nivel de dificultad medio, pero se hace bastante dura por el terreno pedregoso y su la larga duración. Cota máxima: 1.350 metros (cruce con la ruta corta). Punto de partida: Tablizas, a 600 metros.

-Ruta corta: lineal, 16 kilómetros. 6 horas aproximadamente. Nivel de dificultad medio/bajo. Va por el fondo del valle, a la orilla del río. Cota máxima: 1.350 metros (cruce con la ruta larga). Punto de partida: Tablizas, 600 metros.

No lo pensamos demasiado: queríamos hacer la ruta larga.

Mapa de rutas descargado de la web de la Reserva de Muniellos.

Nuestra intención era llegar lo antes posible con el fin de disponer del tiempo necesario para completar sin problemas la caminata, pero como la Reserva tiene un horario, que depende de la época del año, en este caso era cierto el refrán de que “por mucho madrugar, no amanece más temprano”. La hora de apertura siempre es a las 9 de la mañana, la de cierre varía: del 1 de noviembre al 31 de enero, a las 17:00 horas; del 1 de febrero al 31 de marzo y del 1 al 31 de octubre, a las 18:00 horas; y del 1 de abril al 30 de septiembre, a las 19:00 horas.

Nos levantamos a las ocho y la dueña de la Casa Rural ya nos tenía preparado un opíparo desayuno con zumo recién exprimido, fruta, dulces caseros, pan caliente y demás exquisiteces, todo buenísimo. Después emprendimos camino hacia Tablizas, donde se encuentra el Centro de Recepción de Visitantes. Desde el propio Moal sale una pista asfaltada que conduce hasta allí en unos cinco kilómetros. Una vez en el Centro de Visitantes, aparcamos el coche y nos dirigimos a la Casa del Guarda. Eran las 9:05. Descontando un cuarto de hora para los preliminares, tendríamos 9 horas y media para hacer nuestra caminata sin demasiados agobios. Sin embargo, las cuentas no nos salieron como las habíamos echado.

Panorama que nos encontramos al despertarnos.

Sabíamos que en el Centro de Visitantes se tarda un poco, ya que hay que registrarse y escuchar una pequeña charla sobre las rutas. Sin embargo, lo que nos encontramos fui un “cirio” de cuidado, ya que había un grupo de cinco personas que llevaban el papel de reserva pero no el de confirmación. Me entró un ataque de pánico, porque yo tampoco lo llevaba: la hoja impresa se me había quedado en Madrid. No podía ser que por aquel pequeño descuido nos quedásemos sin poder hacer la caminata que tanto tiempo llevábamos esperando…Tenía el correo en el móvil y pensaba descargarlo el día anterior, pero ni en Moal ni en Muniellos conseguí cobertura de internet. Yo pensaba que la guardesa tendría una lista con las autorizaciones del día, ya que al hacer la solicitud te piden todos los datos (nombre, apellidos, DNI, dirección, teléfono…). Además, en la información de la web pone que se exige la confirmación en el caso de reservas de menos de 15 días… Pues no era así, había que llevar la confirmación impresa o descargada en el móvil.

Semejante situación resultaba un tanto ridícula, considerando que hay solo 20 permisos al día como máximo: no creo que sea tan complicado enviar 20 nombres con sus DNI a la guardesa por parte del Principado, aunque sea por teléfono, y con más motivo si ha habido problemas con la web de reservas. El año pasado en el Hayedo de Tejera Negra no tuvimos que presentar nada, los vigilantes tenían una relación de reservas, y eso que allí hay un tope de 200 autorizaciones.

Ante la insistencia del grupo, que aseguraba que no les dieron la confirmación en su día por un problema con la web del Principado, la guardesa accedió a llamar por teléfono. En el Principado le indicaron que esas personas no se encontraban en su lista pero que, efectivamente, había habido problemas con la web, así que después de un montón de discusiones, les dejaron pasar. A nosotros sí nos localizaron en la lista de permisos del día, así que no había más que debatir. Lo peor era que entre unas cosas y otras pasó más de media hora hasta que se solucionó el inconveniente.

Después, la guardesa pasó a explicarnos delante de un mapa las características de las dos rutas y los tiempos para realizarlas. De los que estábamos allí (no toda la gente del día), fuimos los únicos que nos decantamos por la ruta larga, lo que dejó un poco descolocada a la guardesa, que nos volvió a insistir en la dureza del recorrido y en los tiempos inexcusables de paso por cada punto de referencia: si los superábamos, deberíamos dar la vuelta. Supongo que no confiaba en mis habilidades senderistas, porque era a mi a quien miraba. Naturalmente, al final no puso pegas porque la decisión era nuestra, así como la responsabilidad. Antes de salir, estás obligado a decir qué ruta vas a hacer y dar los números de los teléfonos móviles, que hay que llevar conectados; ella, por su parte, nos dio a todos el suyo por si teníamos que comunicar alguna incidencia. Y la orden clave: antes de las siete de la tarde teníamos que estar allí de vuelta inexcusablemente.

Una vez superados los momentos de tensión, la guardesa nos acompañó a todos al lugar de salida de cada ruta, que están en extremos diferentes de la zona del Centro de Recepción. Ya más tranquilos, la señora nos dio varios consejos y fue muy amable.

Al fin, a las 9:45, empezábamos nuestra caminata, según la ruta circular que muestra el plano descargado de la web de del Principado, que pongo a continuación. Es muy importante consultar esta web y la propia de Muniellos una vez que se decide visitar la Reserva.


Nuestro primer punto de referencia era la Fuente de Fuenculebrera, donde teníamos que llegar en dos horas, es decir a las 11:45 como máximo. Aunque es imposible perderse porque solo hay un sendero y en caso de duda siempre existe señalización, habíamos descargado el track de la ruta en el móvil, y nos fue muy útil para hacernos una idea de lo que llevábamos y lo que nos faltaba, desesperantemente útil en ocasiones, podría decir.

Entorno del Centro de Recepción, a fondo a la izquierda sale el sendero de la ruta larga.

Comenzamos a caminar por una estrecha pista forestal en la que no faltaban las piedras y que ya picaba hacia arriba, introduciéndonos en un fascinante robledal.


Ya de camino, y mientras contemplaba sus paisajes, me vinieron a la memoria algunas cosas que había leído sobre el lugar que estabamos empezando a conocer.


La Reserva Integral de Muniellos se encuentra entre los concejos de Cangas del Narcea e Ibias, ocupa una extensión de 54,88 km2, y su altitud va desde los 680 metros de Tablizas a la entrada del monte, a los 1.500 metros del final de la sierra; si bien la cota máxima corresponde a los 1.640 del Pico de la Candanosa, cerca de la última laguna, pero al que no se puede acceder por el interior de la reserva.


Fundamentalmente, se trata de un enorme bosque con predominio del roble, pero donde también abundan los tejos, las hayas, los abedules y los acebos. En el nivel más bajo, junto al río, hay fresnos, sauces, avellanos, musgos y líquenes. En cuanto a la fauna que allí vive, predominan las aves, entre las que destacan el urogallo y el pito negro, y también rapaces como el azor, el cernícalo o el águila real. Entre los mamíferos se encuentran el lobo, el jabalí, el corzo, el zorro y constituye también el refugio del oso pardo. Para preservar las especies y para asegurar la conservación de su naturaleza virgen es por lo que se ha limitado el acceso de visitantes a 20 al día como máximo.




Desde hace siglos se utilizó la madera de los bosques asturianos, incluido Muniellos, para la construcción de navíos (como los barcos de la Armada Invencible, según se cuenta). Aunque no fue continua, la explotación forestal, con frecuencia abusiva, no cesó hasta 1973, cuando el Monte fue adquirido por el Instituto para la Conservación de la Naturaleza (ICONA). En 1982 fue declarado Reserva Biológica Nacional y en 2000 Reserva de la Biosfera por la UNESCO.


Recuperando el relato de la caminata, llegamos junto a un arroyo, que cruzamos varias veces por pequeños puentes de madera.





La pista se convirtió en un sendero y la pendiente se intensificó: en un kilómetro y medio teníamos que ascender más de 200 metros, hasta llegar a la zona conocida como “Valle de la Degollada, a unos 850 metros de altura. La subida era dura y el suelo estaba sembrado de piedras, algunas enormes, lo que incomodaba bastante el paso, pero no lo llevábamos mal, mejor de lo que habíamos imaginado.




Al fin llegamos a una zona un poco descubierta, donde pudimos tener una visión panorámica del inmenso reino vegetal donde estábamos inmersos. Una lástima que las nubes bajas nos ocultaran las puntas de los montículos; pero tampoco era cuestión de quejarse. No hacía frío, unos 22 grados, estábamos sudando como pollos y con sol aquello hubiera sido una sauna. Apenas un par de minutos de descanso y para deleitarnos con el sesgado panorama. Había que continuar.



Empezamos otro de los tramos de subida más duros, aliviado apenas por un nuevo descubierto bastante aéreo, que deparaba un hermoso panorama lleno de color en aquel día nublado, con flores de brillantes colores. ¡Qué bonita era esa zona!





Poco después, aparecieron un par de pasos complicados casi seguidos, con cuerdas para ayudarse. Puede ser delicado si llueve, con el suelo seco simplemente había que ir con precaución.




Constantemente tuvimos que atravesar enormes canchales, con cantos de todo tipo y tamaño. La magia del bosque nos mantenía entretenidos, aliviando la subida, pero sin perder la vista del suelo porque con aquellas piedras no cabían despistes: apenas existen sitios a lo largo del recorrido con riesgo de despeñarse, pero hay que prestar mucha atención para evitar caídas y torceduras de tobillo.


Nos cruzamos con árboles singulares, enormes ejemplares de ramas retorcidas por los siglos, a las que el abrazo de los líquenes les proporcionaba formas fantásticas.




Por fin, llegamos a la Fuente de Fonculebrera, donde no hay agua porque está seca. A tres kilómetros y medio del comienzo, se trataba de nuestro primer punto de control: eran las 11:19 y teníamos de margen hasta las 11:45. Perfecto, 25 minutos de superávit, podíamos continuar sin problemas. Nos merecíamos unos minutos de descanso. Estábamos a 1.095 metros de altura, En adelante, seguiríamos ganado altura pero ya con una pendiente muy suave. Aparentemente, habíamos superado lo más duro… ¿o, quizás, no? Chocado


Continuamos más sosegados, admirando la masa forestal y sus formas. Hubo tiempo hasta para deleitarse con el panorama y enfocar mejor las fotos.


Al cabo de un rato, mirando el track, nos dimos cuenta de que no podíamos confiarnos. Los minutos pasaban, seguíamos caminando a buen ritmo y, sin embargo, parecía que no ganábamos nada sobre la línea verde que reflejaba la pantallita.


Los árboles seguían presumiendo de las formas propias de un encantamiento, pero las piedras cada vez eran más grandes y punzantes y el bosque se extendía interminablemente. Los helechos empezaron predominar, altivos y enormes, comiéndose el sendero. Eran un peligro porque ocultaban el camino, lo aprendí cuando pisé un borde de tierra y mi pierna se hundió a plomo medio metro. Me caí, aunque por fortuna sin mayores consecuencias que unos arañazos y un moratón. En adelante, caminé con mucha más precaución.






Y los minutos pasaban, y los árboles seguían, y los canchales y las piedras, grandes y pequeñas, sueltas y agarradas. ¿A cuánto estaba el Valle de Piélagos, el anhelado cruce entre las tres rutas: la corta, la larga y la de las lagunas? Era desesperante mirar el track: lo que faltaba todavía. Entre tanto bosque, y más bosque.




Al fin, a las 14:00 avistamos el indicador. Aún conservábamos un cuarto de hora de ventaja. La línea roja que nos había marcado la guardesa desde aquel punto hasta la salida eran las 16:30. Pero todavía nos quedaba mucho tajo por hacer. El indicador de la ruta hacia las lagunas señalaba 30 minutos (1 hora ida y vuelta) y teníamos que comer.


Nos sentamos allí mismo a tomar los bocatas, mirando el río que caía en pronunciada pendiente hacia el valle, formando una pequeña cascada. Estábamos en medio del sendero, pero con tan poca gente en aquella inmensidad, creíamos que no podíamos molestar demasiado. Tres veces tuvimos que levantarnos para que pasaran los que habían ido por la ruta corta hacia la laguna. Mr. Green Y es que, junto con Tablizas, es el punto geográfico común para los escasos humanos que deambulan por Muniellos.

Después de comer, seguimos el sendero hacia las lagunas. No es que fuera especialmente difícil, pero el cansancio acumulado iba marcando su huella, y, más que nada, molestaba el tic-tac implacable del reloj: a las cuatro y media había que estar de vuelta sí o sí en el cruce de Piélagos.

El sendero era muy estrecho y la subida suave pero constante. Otro pequeño curso de agua apareció formando una bonita cascada. Quería llegar cuanto antes a la laguna y no hice ninguna foto más hasta que vi el indicador que la anunciaba: la Laguna de la Isla.


Estaba rodeada de vegetación y apenas se veía. Subimos a un montículo, que se abría al fondo del valle y contemplamos la isla de la laguna; hacia el valle, en la distancia apenas se veía algo más que niebla: eran más de las tres.


Buscamos el indicador para subir a la segunda laguna, la Laguna Honda. El empinadísimo camino era un espantoso canchal de piedra blanca suelta: costaba Dios y ayuda dar cada paso. Llegamos a un claro y divisamos debajo la Laguna de la Isla por un recoveco: lucía bonita desde allí; el horizonte seguía emborronado.


Sabía que las mejores vistas se tienen más arriba, desde la Laguna Honda y, la siguiente, la Laguna Grande, y también que son las lagunas más bonitas; pero el tiempo se nos estaba echando encima y las perspectivas tampoco eran las mejores con la poca visibilidad que había hacia el fondo del valle. Así que decidimos dar la vuelta, contentándonos con lo que habíamos visto.

Volvimos al cruce y empezamos a descender hacia Tablizas, por el camino de la ruta corta, acompañados por el río y las inevitables piedras. El sendero era muy empinado y en el descenso las aristas del canchal se clavaban en las botas de manera inclemente: alrededor, los árboles se contorsionaban en formas imposibles, y la vegetación propia de la ribera lo invadía todo… incluso las piedras.


La ruta corta tampoco me pareció un paseo precisamente, con una pendiente muy pronunciada en el último tramo, el que llega hasta el cruce, y las sempiternas piedras. Casi me alegré de haber hecho la ruta larga que tiene la ventaja de ser circular.


El río saltaba en preciosas cascadas. Pese al apremio del reloj y el dolor en los pies no podía por menos que pararme a contemplarlas y hacer alguna fotografía.


Otra mirada al track y de nuevo la sensación de angustia porque el tiempo empleado no se correspondía con los pasos dados, o eso parecía. Aquella zona era tan bonita, que encontraba injusto no poder sentarme allí y disfrutarla tranquilamente.


Cruzamos varios puentes de madera y, finalmente, el camino suavizó su descenso, convirtiéndose, al fin, en una pista agradable, para deleitarse. Lástima ir todavía pendientes del tiempo.


Finalmente, llegamos a la zona de pasarelas de madera, un recorrido accesible de 600 metros que parte desde Tablizas, indicado para niños y personas de movilidad reducida, incluso en silla de ruedas. Por cierto que incluso para acceder a este pequeño recorrido hay que solicitar la autorización.





A las 18:15 aparecimos nuevamente por el Centro de Recepción de Visitantes. Después de tanta angustia al final nos habían sobrado casi tres cuartos de hora. Nos despedimos de la guardesa, con quien charlamos un rato y que nos felicitó muy amablemente por haber completado la ruta que nos habíamos propuesto (por la mirada que me echó, creo que ella no hubiera apostado por mi Mr. Green ) .

Habíamos cumplido nuestro objetivo, solo nos faltó llegar a las lagunas superiores. Viendo el tiempo que nos sobró posiblemente lo hubiésemos conseguido. Quizás en una próxima vez, pero, sinceramente, no sé si me gustaría repetir esta caminata. Estoy muy contenta de haber hecho la ruta larga, es más, después de conocerla, la volvería a hacer tal cual, pero no me han quedado ganas de repetirla. Lo que sí me gustaría es hacer la ruta del río, tranquilamente, sin agobios, y llegar simplemente hasta donde me apeteciera.


A quien esté interesado en venir a Muniellos, le diría que las dos rutas completas no son ningún paseo; para completar la larga hay que mentalizarse y comprometerse porque pasado el Valle del Sardón, no hay marcha atrás y debe hacerse entera. También la parte final de la ruta corta tiene su dureza por las piedras y la pendiente hasta llegar al cruce, aunque tiene la ventaja de que siempre es posible llegar hasta donde se quiera y dar la vuelta. Por cierto que si alguien va con la idea de toparse con un oso pardo, que lo olvide: resulta prácticamente imposible. Fauna se ve poca, y sobre todo son pájaros.



Me gustó el bosque (quizás fue demasiado bosque, pero me gustó), me gustó el valle, me gustó mucho el río… Sin embargo, no me gustó tener que estar pendiente del reloj, casi estresada por si llegábamos o no a cumplir el horario establecido: fue una sensación molesta, que ya sufro en la ciudad y en el trabajo. La naturaleza no requiere prisas. Para mi, eso fue lo peor de Muniellos, lo que me dejó un sabor agridulce: el no haber podido disfrutar plenamente de la belleza del valle y el río. Las rutas son largas y el tiempo va demasiado justo. Comprendo que esté limitado por cuestiones de luz solar en invierno, pero en pleno verano se puede abrir antes de las nueve y cerrar después de las siete. Son 20 únicas personas, cada una de las cuales solo pueden visitarlo una vez al año, quizás solamente una vez en su vida. Sería preferible no tener que correr, o no depender de una condición física espectacular que permita ir a todo trapo por el monte. En cualquier caso, mereció mucho la pena la larga caminata para conocer Muniellos, un bosque inmenso e intemporal, aunque fuese a contrarreloj.


Después fuimos hacia Cangas del Narcea. Teníamos reservada una noche de alojamiento en el Parador Nacional del Monasterio de Corias, donde nos esperaba un baño reconfortante en su piscina climatizada. Por la noche, habíamos quedado con unos familiares para cenar en Cangas.
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Marimerpa  marimerpa  02/10/2016 21:54   blogs_icon
Comentario sobre la etapa: MUNIELLOS: UN BOSQUE INMENSO E INTEMPORAL A CONTRARRELOJ (Ruta circular a pie).
Precioso, me apunto Muniellos para cuando vuelva a Asturias.

Artemisa23  artemisa23  03/10/2016 17:34   blogs_icon
Comentario sobre la etapa: MUNIELLOS: UN BOSQUE INMENSO E INTEMPORAL A CONTRARRELOJ (Ruta circular a pie).
Hola, marimerpa. Pues sí, te recomiendo que visites Muniellos, pero teniendo en cuenta que os gusta ir con tranquilidad, apuesta mejor por la ruta corta. La larga es más emblemática porque lo haces todo, pero los paisajes del valle son más bonitos. Llegad hasta donde os apetezca, disfrutando. Es lo mejor. ¡Y no te olvides de llevar el papel de la confirmación! jeje. Gracias por los comentarios y las estrellitas.

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Excursiones-o-Senderismo Tema: Reserva Natural de Muniellos (Asturias)
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Fecha: Mar Mar 28, 2017 04:09 pm    Título: Re: Reserva Natural de Muniellos (Asturias)

Argenonamal Escribió:
Ya tengo el permiso para Abril, y estoy un poco asustada...psicológicamente la montaña me infunde mucho respeto.

no te preocupes, no hay problema, si estas minimamente en forma no tienes que temer nada.
Argenonamal
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Fecha: Mie Mar 29, 2017 10:02 am    Título: Re: Reserva Natural de Muniellos (Asturias)

Ok, tomo nota, gracias. Por cierto, pensaba que ya el pescado estaba vendido, es decir creía que los permisos estarían agotados. Pero lo cogí ayer mismo.
Supongo que la clave es que voy entre semana. La gente se tirará a degüello al verano y los fines de semana.
Argenonamal
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Ene 09, 2010
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Fecha: Sab Abr 22, 2017 10:09 pm    Título: Re: Reserva Natural de Muniellos (Asturias)

El miércoles pasado hice la ruta corta por el río en Muniellos, así que todo lo que diga se circunscribe a este recorrido. Aviso: pese a la belleza del bosque no es una ruta fácil ni "divertida". Me refiero a lo que ya han reseñado por aquí, que de tan monótona se te hace eterna. El tipo de terreno tampoco ayuda, transcurre en su mayoría por un canchal que te deja las rodillas y las plantas de los pies hechos un Cristo. La subida es terrible, y eso que solo son algo más de 2 km, parecen 20. Subimos hasta la primera laguna. Yo no quise ir más allá so pena de odiar Muniellos con todas mis...  Leer más ...
alfredin66
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Indiana Jones
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Jun 12, 2007
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Fecha: Sab Abr 22, 2017 10:58 pm    Título: Re: Reserva Natural de Muniellos (Asturias)

Yo realmente no lo pondría tan mal, pero si que hay sitios mejores...
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Jul 01, 2013
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Fecha: Vie May 12, 2017 04:23 pm    Título: Re: Reserva Natural de Muniellos (Asturias)

Es verdad que no es un paseo tranquilo por el bosque, pero a mí me parece un sitio espectacular.
Dicho lo cual sí que es verdad que se hace monótona, pero merece la pena el esfuerzo.
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