Viernes 7 de octubre de 2016
Como ya he explicado en el prólogo, llegamos al parking sobre las 4:00AM del viernes 7 de octubre.
Sacamos las maletas y nos montamos en la furgoneta que nos lleva al aeropuerto, a nosotros y a una pareja que llegó momentos después que nosotros.
Entramos al aeropuerto y buscamos el mostrador de Bruselas Airlines, en este caso no teníamos nada que facturar, ya que como sólo serían 6 días conseguí convencer a Nuria de que viajásemos sólo con equipaje de mano. Tras esto a pasar por el arco de seguridad (creo que ha sido la primera vez en mi vida que no pito en esos endiablados aparatos) buscamos la puerta de embarque y a esperar que den las 5:50 que comienza el embarque.
Entramos al avión las niñas y yo, Nuria se queda para el final, ya que, últimamente tiene problemas con los espacios cerrados. El avión despega puntual, a las 6:20AM.
Un par de horas de vuelo, en las que intento dormir algo y aterrizamos en Bruselas sobre las 8:00AM sin más que reseñar. En Bruselas tenemos una hora de espera en la que teníamos previsto desayunar, así que desayunamos.
Cuando terminamos de desayunar nos ponemos a buscar nuestra puerta de embarque y, sorpresa, nuestro vuelo se ha cancelado. Así que a buscar el mostrador de Bruselas Airlines. Resulta que hay huelga del personal de tierra en Bélgica y nuestro vuelo es uno de los que ha caído. Nos acoplan al siguiente vuelo que en lugar de salir a las 10:00AM sale a las 2:00PM, y nos dan un vale de 15€ para comer.
Comienzo a gestionar un problema con el coche de alquiler que nos esperaba en Estrasburgo sobre las 12, ya que en la reserva hay una clausula en la que dice que si llegamos más de 2 horas tarde perdemos el coche. Primero tomo el móvil y comienzo a llamar al numero que me indica en la documentación, el móvil no me funciona, cojo todas las monedas que tenemos y llamo desde una cabina, con mi ingles de pacotilla comienzo a intentar comunicarme con la persona que me responde... una odisea, se me acaba el dinero y no sé si la gestión ha sido fructífera o no ya que me quedo a media conversación (si a eso se le puede llamar conversación). Lo vuelvo a intentar con el móvil, pero Jaztel... no va ni para atrás... como echo de menos a Vodafone. Tras un buen rato consigo que se envié el mensaje para activar las llamadas, con Vodafone no había que hacer nada de eso, en Europa, llamabas y punto. Consigo volver a llamar a Europcar Francia, ahora me pasan con otro operador que habla algo de español, menos mal, pero al final termino convencido de que estoy sin coche, ya que me explica que al no haber hecho la reserva con ellos si no con una especie de comparador de internet no puede hacer nada con mi reserva, así que lo más probable es que no tenga coche al llegar a Estrasburgo, ya que mi reserva era para las 12 y no llegaré hasta las 3... ¡Uf! ¡Qué desastre está resultando este viaje!
Así que Nuria y las niñas se quedan en la zona de embarque, mientras yo intento encontrar una zona en la que me han dicho que se puede fumar, ¡necesito un cigarrillo!, pero como había que salir del aeropuerto y olvidé mi tarjeta de embarque me quedo sin fumar.
A las 12 y algo nos vamos hacia uno de los "restaurantes" del aeropuerto, una especie de McDonals y comemos algo antes de embarcar y a la puerta de embarque. Esta vez, y rompiendo nuestras costumbres, nos ponemos a hacer cola de los primeros, ya que en el vuelo Madrid Bruselas no había sitio suficiente en cabina para todo el equipaje de mano y nuestras maletas, al final, se las llevaron a la bodega, aunque no hubo problemas y cuando salimos del avión nos estaban esperando en la puerta. Y esta vez, no era necesario, el avión es una especie de jet privado grande en el que te recogen las maletas a la entrada y van todas en la bodega.
Aterrizamos por fin en Estrasburgo a las 3 y algo, con 4 horas de retraso sobre el horario que habíamos previsto, y con el corazón en un puño, ya que no sabíamos si habíamos perdido el dinero del alquiler del coche o no (esta ha sido la primera vez que alquilamos un coche para las vacaciones). Así que corriendo a la búsqueda del mostrador de Europcar. Por suerte, nos explica la chica que la primera operadora que hable fue ella (con la que me quedé sin dinero en la cabina) y que, a pesar de no haber podido terminar la conversación entendió el problema y anotó el cambio de hora de recogina ¡Uf, menos mal!
Ya tranquilos nos montamos en el coche, habíamos reservado un Fiat 500L y nos lo han cambiado por un Opel Moka. El coche es suficientemente amplio, las 4 maletas caben perfectamente en el maletero, las mochilas también, los de delante vamos cómodos, las niñas atrás también, en muy amplio, menos mal, Paula cuenta ya 12 años, y desde que era un bebe siempre ha sido bastante grande para su edad. Además, el Moka trae GPS incorporado, lo cual, después de las penurias que pasamos para encontrar el parking en Madrid con el móvil me tranquiliza bastante.
Así que comenzamos nuestro periplo alsaciano.
Nos dirigimos hacia la primera parada que teníamos prevista, Obernai. Aparcamos al lado de la estación, a cinco minutos del casco antiguo. A pesar de haber leído varios diarios de viaje y ver muchas fotos, al entrar al casco antiguo nos quedamos alucinados ¡Qué bonito! las fotos que podemos encontrar en internet son preciosas, pero cuando estamos allí y vemos la realidad nos quedamos boquiabiertos. Noelia, la peque, Paula y yo estamos todo el rato pidiéndonos mutuamente la cámara, ya que en ese momento sólo llevamos la réflex, la compacta, que normalmente usa Noe está en el coche, y a Paula, Nuria le ha prohibido traerse el móvil, que es, desde que lo tiene, su cámara. Todo el rato disparando a unos rincones que no son definibles, hay que vivirlos. Esta arquitectura popular nos sumerge, a Nuria y a mi, en los cuentos que nos contaban en nuestra infancia. Buscamos la oficina de turismo, al lado de la iglesia, allí nos dan un plano del casco antiguo con una propuesta de itinerario a recorrer, lo hacemos en sentido contrario, ya que el principio ya lo hemos recorrido en nuestro camino hacia la oficina de turismo.
Ya se nos ha hecho un poco tarde, así que la segunda parada que teníamos prevista de camino hacia el hotel la eliminamos del recorrido. Adiós Mont Sainte-Odile, ahora es un hotel, pero en realidad es un monasterio restaurado y rehabilitado, y según cuenta algún diario de viaje que otro las vistas de la región de Los Vosgos merecen la pena.
De modo que tras visitar Obernai programamos el GPS hacia Colmar (tras escuchar los consejos de varios miembros de este foro decidimos tener un alojamiento fijo en Colmar), hacia el Appart'hôtel Odalys La Rose d'Argent (8'5 de puntuación en Booking) un acierto, tienen habitaciones y apartamentos.
www.odalys-vacances.com/ ...rgent.html#
Nosotros, al ser cuatro, reservamos un apartamento. Llegamos al hotel sobre las 7:00PM, hacemos la entrada y dejamos contratado el desayuno del día siguiente, es un poco caro (aunque si tenemos en cuenta que es Francia, tampoco lo es tanto) 12€ los adultos y 6€ las niñas, además, se comporta el muchacho y nos regala una niña; total, 30€ desayuno buffet para los cuatro, en Francia no está nada mal, pienso. Le preguntamos al recepcionista (que habla algo de español) que donde podíamos comprar algo para comer, ya que estamos tan cansados que ni apetece salir a cenar.
El apartamento cuenta con:
- Una pequeña mini-cocina, equipada con nevereta, vitrocerámica, lavavajillas y menaje, que queda cerrada entera,
dentro de un armario.
- Un salón, con un sofá cama y televisión (en el que se encuentra la cocina encastrada y un armario empotrado).
- Un dormitorio con cama de matrimonio, cómoda y mesillas de noche.
- Un cuarto de baño bastante amplio, con una ducha grande.
Además el Aparta-Hotel cuenta con una pequeña sala de fitnes, una pequeña piscina climatizada y un comedor para los desayunos.
Tras acomodarnos en el apartamento bajo a recepción y le digo a Lorenzo que me anote la dirección del supermercado que me indicó, me la anota y me dice que está cerca, a unos 5 minutos en coche. Así que pienso, 5 minutos en coche suelen ser 15 andando, y teniendo en cuenta que llevo sentado desde las 10 de la noche del día anterior no me va a venir mal andar un cuartito de hora, así que pongo la dirección en el móvil y me dirijo a E.Leclerc. Compro algo para la cena, chacina, pan refrescos, agua, y cerveza alsaciana (antes de tomar el avión de vuelta ya la echaba de menos). Ahora sí me arrepiento de haber ido andando, los 15 minutos con una bolsa de las grandes repleta (y cuando digo repleta es lo más repleta que podáis imaginar) en la mano se me hacen largos, y más después del cansancio acumulado.
Al llegar de vuelta al apartamento me encuentro que estoy solo. Nuria y las niñas han aprovechado para ir a darse un baño. Y parece que estamos perfectamente coordinados, suben, justo, cuando acabo de colocar la compra. Y, ya toca, y hace falta, una ducha caliente. Tras la ducha cenamos algo y a la cama.
Esta jornada ha sido muy larga, y mañana toca madrugar.