* Port Angeles
Aún bajo los efectos del jet-lag, nos despertamos bien tempranito. ¡Habíamos dormido de fábula!
Me levanté de la cama y al abrir una de las ventanas tipo guillotina de la habitación (¡cómo la de las pelis!) me encontré con un pueblo prácticamente tragado por la niebla. ¿Pero dónde estaban los edificios? Por suerte, si mirabas al cielo, veías algún recodo azul, con lo que había motivos para esperar que era sólo cosa de primera hora de la mañana.
No sólo la perspectiva de buen tiempo nos animaba, también lo hacía el hecho de que íbamos a tener nuestro primer desayuno americano como Dios manda.
Una de las cosas que más recordamos de los viajes a Estados Unidos son los mega desayunos que disfrutamos en los diners. No sólo es que nos guste la comida. También nos encantan los locales en sí, la amabilidad de las camareras y camareros, el ambiente que se respira... Así que en este viaje, sabiendo que iríamos por zonas menos turísticas, nuestro objetivo era disfrutar de buenos desayunos, a ser posible en diners o resturantes auténticos. Y con esto no me refiero necesariamente a diners típicos de los años 50, sinó diners a los que va habitualmente la gente del lugar y no diners más dirigidos al turismo.
Con este pensamiento, cojimos el coche y nos dirijimos hacia el centro de Port Angeles. Paseando la tarde anterior habíamos localizado un lugar que parecía cumplir nuestras expectativas. Se trataba del Haven (137, 1st St), un local en el que sólo servían desayunos y comidas.
Yo me pedí un menú que incluía unos pancakes que llevaba todo el año esperando para volver a probar y A otro con "hashbrowns" (patata rallada), todo ello regado con el preceptivo vaso de agua y un café de la casa bien rico. En total 30$ (propinas incluídas). Totalmente recomendable.
Al salir de Haven, la niebla aún cubría las calles de Port Angeles.

La 1st Street de Port Angeles sumida en la niebla
A continuación fuimos a un Wallmart para aprovisionarnos de agua, galletas, barritas energéticas, pan, embutido y demás cosas de supervivencia. Y ahora sí, con todo preparado, había llegado el momento de iniciar nuestro descubrimiento del Olympic National Park.
* Hurricane Ridge (Olympic NP)
Lo primero de todo fue acercarnos al visitor center para hacernos con el Annual Pass (80$), pase que te permite visitar todos los Parques Nacionales del país durante un año.
Cuando llegamos el párking estaba tan lleno que A se quedó dando vueltas con el coche mientras yo hacía la gestión. Y de allá, a la entrada del Olympic NP en dirección a Hurricane Ridge.
Hurricane Ridge es una carretera que acaba un poco más allá del Visitor Center de Hurricane Ridge, con lo que una vez hayas subido y hecho lo que querías hacer, sólo puedes volver a bajar por la misma carretera.
Ya hacía rato que habíamos dejado atrás la niebla que cubría Port Angeles y el sol brillaba con fuerza sobre nosotros.
Pronto la carretera empezó a ascender entre frondosos bosques. La imagen era preciosa, pero decidimos no parar durante la subida y hacerlo más tranquilamente a la bajada.
Tras numerosas curvas (¡gracias Biodramina!), llegamos al Visitor Center de Hurricane Ridge.
Antes de entrar, no pudimos evitar quedarnos un rato admirando el paisaje que ya se veía desde el aparcamiento. La inmensidad del paisaje, con los riscos nevados de las montañas Olympic al fondo nos daban una idea de la magnificiencia del Olympic NP y que, a pesar de los días que le íbamos a dedicar, no íbamos más que a conocer una pequeña porción de aquél parque.

Imagen desde el Visitor Center de Hurricane Ridge
Tras haber estudiado la zona, teníamos claro que el trail que queríamos hacer era el Hurricane Hill Trail. Era el que al paracer mejores vistas ofrecía y también más posibilidades de encontrar fauna. Para llegar a este trail tendríamos que seguir un poco más por aquella carretera, pero... ¡horror! ¡Estaba cortada! Nuestros temores se confirmaron cuando en el Visitor Center nos dijeron que durante aquél día y al siguiente el acceso del Hurricane Hill Trail estaría cortado. ¿En serio? ¿De todos los días del año y justamente tenían que ser esos dos?
Nos desanimamos un poco ya que lo únicos trails que podías hacer eran los que salían del Visitor Center, trails que durante nuestra "investigación" nos habían dado la impresión que eran de "segunda categoría".
Con estos ánimos iniciamos el trail hasta el Overlook, no sin antes enfundarnos en nuestras botas de trekking, ponernos la crema solar, gorras y nuestros inseparables bastones para caminar. Vamos, el equipo al completo.
No tardamos en llegar al Overlook. Desde aquél mirador teníamos unas bonitas vistas del Estrecho de San Juan de Fuca y al otro lado la Isla de Vancouver. ¡Y el estrecho continuaba embutido de niebla!

Detalle del Estrecho de San Juan de Fuca repleto de niebla
Al menos habíamos tomado la decisión correcta al no ir a Victoria.
Lo otro que podías ver desde allá era el recorrido del Hurricane Trail.
Pero teníamos que olvidarnos de Hurricane Trail y disfrutar de lo que teníamos delante.
Abandonamos el mirador e iniciamos el Cirque Rim Trail. La cosa ya empezó a cambiar y nos empezamos a adentrar en zonas más boscosas. ¡Aquello tenía mejor pinta! Además, a medida que íbamos avanzando, el camino iba cobrando más altura, con lo que las vistas tanto delante como detrás nuestro eran cada vez mejores.
Fuimos caminando hasta la siguiente encrucijada para enlazar con el trail hacia el Sunrise Point y fue en estos momentos cuando comprobamos que aquél trail de "segunda categoría" nada de nada.

Hacia el Sunrise Point
Una de las imágenes que más me impresionó fue ver la serpenteante carretera de Hurricane Ridge deslizándose entre aquellas boscosas montañas. Las fotos no le hacen justicia al paisaje, os lo aseguro.

Carretera de Hurricane Ridge desde las alturas

Trail hacia Sunrise Point
Una vez alcanzado el Sunrise Point, dimos media vuelta hasta el desvío hacia el trail que llega a Klahane Ridge y que previamente nos habíamos saltado. Este trail, menos transitado que los anteriores, va descendiendo por un estrecho camino por la ladera de la montaña para luego volver a ascender. No llegamos hasta el final, ya que suponían unas 4 millas más de ida y otras tantas de vuelta, así que tras unas 2 millas, nos sentamos a disfrutar del paisaje que se extendía a nuestros pies en soledad.
Volvimos sobre nuestros pies hasta llegar de nuevo al cruce con el trail al Sunrise Point, pero en vez de regresar al parking por el Cirque Rim Trail, lo hicimos por el High Ridge Trail.
Las vistas por este último eran más espectaculares que las del Cirque Rim Trail.
Habíamos pasado así toda la mañana. Por suerte el disgusto inicial de encontrar el Hurricane Trail cerrado se había desvanecido por completo. El que habíamos hecho había colmado nuestras expectativas totalmente (excepto en lo que respecta a la fauna, que se había limitado a unas cuantas simpáticas ardillas). El Hurricane Trail quedará para la próxima vez. Eso sí, esto te demuestra que siempre conviene llevar preparado un plan B por si acaso.
De nuevo en el coche, empezamos a recorrer la Hurricane Ridge de bajada. Esta vez sí paramos en un par de miradores. El que más nos gustó fue el Morse Creek Overlook, un mirador que encontrarás tras pasar unos cortos túneles, justo en una curva. Pero hay que ir con cuidado porque sinó te pueder perder las mejores vistas. Estando allá, la mayoría de gente se conforma con bajar del coche y hacer foto a las vistas que hay desde el aparcamiento. Pero si os fijáis, veréis hacia la derecha unas escaleras. Estas escaleras inician un breve recorrido hasta otro mirador, para mí más bonito. A continuación os dejo las fotos para que vosotros mismos lo comprobéis.

Vistas desde el aparcamiento del Morse Creek Overlook

Vistas desde el otro mirador del Morse Creek Overlook
Tras disfrutar unos minutos de las vistas, seguimos camino hacia la zona del Lake Crescent.
* Zona del Lake Crescent (Olympic NP)
Para explorar esta zona, aparcamos en el párking situado junto a la Storm King Ranger Station. Una vez allí, nos sentamos en una de las mesas para hacer una comida tipo picnic a base de sandwiches mientras preparábamos el resto del día.
Tras recuperar fuerzas iniciamos el Trail hacia las Marymere Falls. Este es un bonito y fácil trail de unos 3 Kms (i/v) que te lleva a unas bonitas cataratas que dan nombre al camino. El único problema es que es un trail bastante transitado, pero evidentemente no por ello hay que dejar de hacerlo.
Fue nuestro primer contacto con los llamados bosques de lluvia. Aunque no fue el más espectacular que vimos, al ser el primero nos impresionó bastante. Ver por primera vez esos enormes árboles con sus ramas cubiertas de sábanas de musgo mientras los rayos de sol de la tarde se filtran entre ellas es una imagen a recordar.
Marymere Falls Trail
Una vez llegas a las cataratas, puedes hacer la foto desde el primer punto de visión o tienes la posibilidad de ir subiendo para tener otras perspectivas. No dejes de visitar estos puntos más altos, porque creo que merecen la pena, a pesar de que mucha gente hacia la foto al llegar, echaba una mirada al camino que seguía subiendo y daba marcha atrás.

Las Marymere Falls
El camino de vuelta es el mismo que el de ida. Nosotros lo que hicimos fue, al llegar a una intersección con el denominado Lodge Trail, tomar este camino, que te lleva al Lodge que hay junto al Lago Crescent.
La zona alrededor del Lodge es una zona de veraneo junto al lago. La gente alquila alguna de las numerosas cabañas disponibles o una de las habitaciones del Lodge y así pasar unos días de vacaciones. El lago se utiliza para darse un chapuzón o disfrutar de diferentes deportes acuáticos.
El edificio en sí, de aspecto rústico, tiene bastante encanto, aunque ni mucho menos fue de los más bonitos que vimos durante el viaje.

Lodge del Lake Cresent
Una vez allá, y siguiendo la recomendación de los foreros, nos sentamos en el porche acristalado del restaurante del Lodge con vistas al lago a disfrutar de una fría y rica limonada, en concreto una Lavender Lemonade, una limonada con aroma de lavanda. (10$ propinas incluídas)

Vistas desde el porche del Lodge
Tras la limonada, estuvimos paseando un rato por los alrededores del lago. El lago es muy grande y bonito. Merece mucho la pena acercarte aunque sea para pasear un rato.

Lago Crescent
Habíamos decidido disfrutar de la puesta de sol en el lago, pero como aún quedaba un rato, decidimos volver al coche. De camino al párking hicimos el Moments in Time Trail, un pequeño sendero circular de grandilocuente nombre que está cerca del Lodge y que es muy recomendable. En aquél pequeño camino encontramos un ejemplo de bosque de lluvia más denso del que nos habíamos encontrado en el camino de las Marymere Falls. Además, a esas horas, con la luz empezando a caer y prácticamente sin nadie en la zona, tenía un aire de misterio sin igual. Nos encantó, así que si estás por la zona no te lo pierdas.

Moments in Time Trail
Una vez en el coche, nos dirijimos al lado norte del lago, en concreto hacia el inicio del Spruce Railroad (6,5 Km sólo ida), un trail que sigue el antiguo recorrido de las vías de un tren. Este recorrido recorre toda la orilla norte del Lago Crescent y es fácil de recorrer. Nuestro objetivo no era hacerlo completo, ya que era tarde, sinó echarle un vistazo para tener una vista diferente del lago.
Durante el camino en coche pudimos ver los primeros ciervos del viaje, aunque la imagen no fue especialmente bucólica. Dos jóvenes ejemplares habían decidido "ir a cenar" a un punto donde la gente que habita la zona (vimos varias casas construidas en esta orilla del lago) va a depositar la basura. No sería la última muestra de fauna del día.
La cuestión es que llegamos al párking, dejamos el coche e iniciamos el trail. No había un alma y empezaba a oscurecer, así que por miedo a perdernos la puesta de sol, apenas recorrimos unos 200 metros y volvimos al coche. La breve visita nos dejó la impresión de que el trail parece ser un recorrido fácil por un camino de tierra ancho, así que tampoco tenía especial encanto (desconozco si más adelante es diferente)
De nuevo en el Lake Crescent (esta vez aparcamos en el párking del Lodge), nos acercamos al pequeño muelle a disfrutar de la puesta de sol. Nos resultó curioso que, a pesar de la cantidad de gente que había hacía un rato, en aquél momento la mayoría había vuelto a las cabañas perdiéndose aquél bonito espectáculo. Quizás es que estaban hartos de verlo...
Las imágenes no son muy buenas, pero os dejo un para para que os hagáis una idea.

A. disfrutando de la puesta de sol en el Lake Crescent

Puesta de sol en el Lake Crescent
* Port Angeles
De vuelta en Port Angeles, esta vez si que no pudimos pasar sin cenar, así que sin ni siquiera pasar por casa de Sharon, nos fuimos directos con el coche a 1st Street.
La sorpresa nos la llevamos al bajar del coche y encontrarnos ¡un mapache en la calle! Otro que seguramente rebuscaba en los cubos de basura. Menudos contactos con la naturaleza salvaje estábamos teniendo.

Mapache "urbanita" en Port Angeles.
Nosotros no quisimos seguir el ejemplo del mapache y buscamos un lugar un poco más higiénico para nuestra cena. El sitio elegido fue el Next Door (113 W, 1st St.) una especie de pub que estaba hasta la bandera. Tras esperar un buen rato, comimos en la barra un para de ricas hamburguesas y unas cervezas locales (muy afrutadas para mi gusto). Total 38,18$. Recomendable.
Y de allí a casa de Sharon a disfrutar de un merecido descanso. Teníamos que recuperar energías, que al día siguiente nos esperaban nuevas aventuras.
