Aunque habíamos conseguido una combinación de las más compactas, es decir con la menor cantidad de escalas y un tiempo mínimo en cada una como para no correr riesgos dentro de nuestro presupuesto, llegar a Delhi desde Rosario nos implicó:
1- Transfer a Aeroparque, por Van Travel. Nos pasaron a buscar a las 9 de la mañana y, cruzando una tormenta de novela por la autopista, con una parada en Baradero para desayunar, nos depositaron en Aeroparque a eso de las 13:00. Hicimos el check-in para deshacernos de las dos valijas grandes que iban directo a Delhi. Nuestras tarjetas de embarque para los vuelos de Ethiad en cambio, tendrìamos que recogerlas en San Pablo. Nos ubicamos en unos asientos frente a una de las salidas que dan a la costanera. Se hizo larga la espera, el vuelo salía después de las 17. Cuando paró de llover salimos de a pares a caminar por la rambla porteña. Un rato antes de que comenzara el embarque cruzamos los controles de migración y pasamos al área de preembarque, con el free shop. Nos perfumamos y degustamos algo de vodka

2- Aeroparque - Sao Pablo, Latam. El vuelo salió con retraso y resultó descepcionante. Sin entretenimiento a bordo más que mirar la cara de pocos amigos del personal de cabina, la revista de compras o usufructuar juegos y lecturas propias. Como único refrigerio un bon o bon acompañado por un sandwichito "O" un muffin. Llegamos a San Pablo con el tiempo justo para hacer un check-in "de emergencia" en la puerta de embarque, donde una chicha de Ethiad nos tomó los pasaportes y nos trajo las boarding pass para los próximos dos vuelos.
3- Sao Pablo - Abu Dabhi, Ethiad Airways. El despegue se retrasó más de una hora, y por ende también la cena. Nos entregaron un menú impreso en varios idiomas (castellano no).



4-Abu Dabhi - Delhi, Ethiad Airways - Otro avión, nuevo menú, la misma amabilidad. Los pasajeros son muy distintos al vuelo anterior. Gente con turbante, rostros muy morenos. El aeropuerto, lo poco que pudimos ver en el raudo recorrido entre los gates de llegada y salida y la nocturnidad, es impresionante, nuevísimo, poblado de turbantes, burkas y largas túnicas blancas. En el exterior flotas numerosísimas de aviones aviones flamantes. Traté de dormitar un poco ya que en este vuelo no teníamos tantas interrupciones por comida. Llegamos a horario.

5- En destino - Aeropuerto de Delhi a Hotel. Terminados los trámites de Visa (teníamos la e-Visa que requiere el sellado del pasaporte en el aeropuerto) y retiradas las valijas teníamos que cambiar dinero. No estábamos seguros de cuáles serían las condiciones en el "exterior". Por todo lo que venía leyendo, poco a poco se estaba regularizando la falta de efectivo causada por la medida de noviembre que sacó de circulación intespestivamente los billetes de 1000 rupias, reemplazó los de 500 por un diseño nuevo, e incorporó los de 2000, pero no estábamos seguros y preferimos cambiar el máximo permitido (70 dólares por persona). Ya habíamos preparado el cambio, por si las moscas. A la salida de la cinta de equipaje hay 2 casas de cambio, una tipo privada y una oficina del Punjab Bank. la primera cobraba una tasa del 10% sobre el cambio oficial (esto no está escrito en ningún lado y uno se entera cuando le entregan el cambio) y atendía a una velocidad razonable; la segunda no cobraba tasa pero disponía de un único empleado no muy dispuesto. Por supuesto recalamos en la cola del segundo, que prácticamente no avanzaba. Después de casi una hora (no sabíamos si teníamos el chofer del City Star y si la espera incrementaba el valor del estacionamiento que tendríamos que abonar, 250 rupias según la información de la reserva) y viendo que la otra cola se iba disolviendo Mile y yo fuimos para allí. Terminamos antes que los hombres, pero con unas rupias menos.
Esperamos un rato en el Gate 6, según indicaba el mail y terminamos llamando. Omar lo hizo. El tema del inglés se reveló como una preocupación. Omar trató de conversar un poco pero le terminó pasando el teléfono a Mile. Concluimos que debíamos quedarnos allí, pero no sabíamos si el chofer había salida ya. Después de una hora esperando, con frío, quedó bastante claro que no. Otra llamada casi idéntica a la anterior. No nos podíamos decidir a movernos por otros medios. Otra casi hora y nueva llamada, en otro tno, culminó con un "in 2 minutes". No fueron 2, pero a los 5 llega un indio que, con alguna leve disculpa, nos llevó hasta el auto en el estacionamiento y finalmente con un recorrido de más de media hora por autopistas y calles aún con un tránsito leve (lo valoramos después), llegamos la hotel. Omar quedó impresionado por un cruce que tenía semáforo sólo para una de las manos. Estaba amaneciendo.