Hoy ya nos vamos, se acabó el viaje, es hora de regresar
Peeeero, todavía nos queda la última excursión para no irnos con tanta tristeza. (El que no se conforma es porque no quiere).
Hoy hay que recoger lo poco que queda en el camarote (el cepillo de dientes y poco más) pues las maletas se las llevaron ayer y de dar el último vistazo al puerto, al barco, al mar.

Vamos a desayunar al Club Favolosa y hoy toca despedirse de los camareros que tan atentamente nos han servido y de la maître que ha sido una gran profesional y una persona muy amable . Las despedidas siempre son tristes. Nos consolamos con un buen desayuno y Jose se despide con una tosta de salmón ahumado entre otras cosas.
Como tenemos contratada la excursión con Costa nos vamos al teatro a esperar la salida y aquí hay un enorme caos porque han concentrado en este lugar a todas las excursiones y hay un montón de gente que va a diferentes sitios y habla diversos idiomas y nadie sabe lo que tiene que hacer y todos preguntan y el personal no da abasto y, además, hay retraso en el atraque
Por fin podemos salir y montamos en los buses que nos esperan para hacer un recorrido por la ciudad de unas tres horas: la sirenita, el palacio de Amalienborg, la Bolsa, el Ayuntamiento y el castillo de Christiansborg.
Ya sabéis como es esto de las excursiones, te ponen un montón de lugares a visitar pero, en realidad, sólo se pasa por ellos y, sólo en algún caso, se entra dentro.

La visita de la sirenita fue breve, cinco minutos para sacar fotos y al autobús y desde aquí nos van explicando un poco de la historia de la ciudad y alguna cosa sobre los lugares que vamos pasando, pasamos por los canales que sólo podemos ver de pasada

hasta llegar al castillo de Christiansborg que era nuestro destino y el único lugar que vamos a visitar por dentro. La visita del la Bolsa se realiza desde el exterior y eso porque está allí mismo, delante del castillo.

Es un edificio de ladrillo muy bonito y tiene una torre coronada por una aguja formada por cuatro dragones cuyas colas se unen en espiral apuntando al cielo. Muy majo.

CASTILLO DE CHRISTIANBORG

El castillo de Christianborg es en realidad un palacio con toda la decoración propia de los palacios: salas y más salas llenas de muebles antiguos y caros

pinturas en las paredes, frescos en los techos, paredes pintadas o enteladas, lámparas impresionantes, tapices, jarrones, relojes,….

Merece la pena la visita, es como visitar el Palacio Real de Madrid. La guía nos fue contando la historia del palacio que se quemó dos veces y, por tanto, todo lo que hay es posterior a la fecha de edificación excepto dos kioskos que se encuentran fuera del edificio principal, en los jardines traseros, esos dos que se ven al fondo, detrás de la estatua

nos explica también algunos detalles de la decoración. La guía era muy agradable y parlanchina pero no es una guía turística con amplia formación sino empleada de una empresa con la que subcontrata Costa y que ha recibido la información necesaria para poder acompañar a las excursiones.
Y vimos una sala de tapices modernos, que le han regalado a la reina por su 50 aniversario y os propongo un juego, a ver si encontráis a Cervantes, Quevedo, Lope de Vega, la Rendición de Breda, etc.

Bueno y, por fin, toca ir al aeropuerto sin pasar por el palacio de Amalienborg porque con el retraso en el atraque ya no da tiempo. Algunos compañeros se enfadan y protestan pero es lo que hay, aparte de que sólo lo hubiéramos visto por fuera, así que tampoco era tan importante.
Y ya estamos en el aeropuerto, en la zona destinada a los cruceros en donde vamos a recoger nuestras maletas para ir a la zona de embarque con tiempo y ojear un poco en las tiendas, que vamos con tiempo de sobre.
¿Maletas? ¿Alguien ha dicho maletas? ¿Dónde están las nuestras?
Mientras tanto comemos una hamburguesa en la terminal pues no hay otra cosa
¡Por fin, aquí llega el bus y trae nuestras maletas! ¡Hale, a entregar las maletas en el mostrador y a pasar los controles!. Parece que no hay excesiva cola, eso me digo, pero me equivoco, lo que pasa es que el control de policía está en el quinto cuerno y hay que pasar por unos pasillos estrechos y cutres hasta llegar al mismo y hacemos casi una hora de cola, ¡Por Dios! Y ¿a esto le llaman eficacia?
Yo me iba poniendo cada vez mas nerviosa porque veía que el tiempo pasaba, que el embarque había empezado y que no llegábamos. Menos mal que no tenía razón, llegamos a las puertas de embarque cuando ya habían empezado a entrar pero llegamos.
Y ahora si que me despido, el viaje termina y se acabó el diario.