Hoy sólo disponemos de medio día, y lo vamos a pasar en Potsdam.
Esta ciudad fue residencia de la familia real prusiana y de los emperadores alemanes y alberga palacios de los siglos XVIII y XIX.
La misma tarjeta de transporte ABC nos lleva. En tren se tarda unos cuarenta minutos. Una vez en la estación de tren tomamos un autobús urbano (también incluído) que nos acerca al parque de Sanssouci.
En el parque de Sanssouci se encuentran varios palacios y palacetes. La entrada a estas instalaciones es de pago (19€ entrada completa por un día) pero se puede pasear libremente por el parque. Destacan el Palacio de Sanssouci, el Palacio Nuevo, el Molino de viento, la Casa China, el Palacio Invernadero…
El jardín está muy cuidado y la vegetación es frondosa y abundante, estamos horas caminando.
Visitado el parque nos dirigimos a la Puerta de Brandeburgo (más pequeña y robusta que la de Berlín) y comemos en una bonita terraza cercana. el Restaurante Wiener www.wiener-potsdam.de/ es elegante y tranquilo. La comida es típica vienesa y los precios son un poco elevados, pero claro, estamos en el centro turístico de la ciudad.
A continuación recorremos la calle Brandenburger, peatonal, muy turística, llena de tiendecitas de souvenirs, y llegamos al antiguo Barrio Holandés. Las casitas aquí son de construcción homogénea, de ladrillo rojo, del s. XIX.
Y así pasamos la tarde hasta que llega la hora de volver para tomar el avión de vuelta a casa. Nos llevamos de Berlín su espíritu joven y a la vez lleno de historia. Es una ciudad que mira a futuro teniendo siempre presente el pasado.