Miércoles 23 de agosto de 2017
Hoy haremos un game drive por la mañana y otro por la tarde.
Cuando montamos en la furgoneta a primera hora de la mañana no sabemos dónde nos dirigimos. George recorre los caminos como si fuera a la deriva, pero ya nos va bien, vemos toda clase de animales.
Jirafas, gacelas de Thompson, ñus, búfalos, orixes, avestruces, cebras, facóqueros... la mayoría del rato estos herbívoros están con la cabeza pegada al suelo comiendo hierbitas. El terreno está bastante seco.Nos encontramos un grupo de buitres peleándose por los restos de un ñu devorado por los leones. Una escena peculiar.
En cuanto a depredadores, también vemos unos leoncitos escondidos entre los matorrales (¡qué tímidos son!), una hiena y unos chacales. Uno de estos llevando en la boca una cría de dicdic siendo increpado por un buitre que se lo intentaba robar. Esto sí que es “la ley de la selva”, pero en la sabana.
A la hora de comer volvemos al campamento. Sómos de los pocos turistas que comemos aquí, la mayoría se lleva un picnic para no perder tiempo en desplazamientos, nosotros lo haremos mañana. Hoy la comida es de menú, muy bueno y rápidos en el servicio. Descansamos y volvemos a la carretera.
La joya de la tarde es una preciosa manada de unos quince o veinte leones, más de la mitad de ellos jovencísimos. Todos tumbados o sentados en medio del camino, siempre cerca de varios arbustos, nunca en un descampado.
Hay varias hembras, una de ellas totalmente estirada de lado tiene a dos crías mamando. El macho está un poco más escondido dormitando. Algunos chiquillos bostezan y observan las furgonetas que les rodeamos, somos unos veinte vehículos flipando con la escena. Ningún animal hace la más mínima intención de acercarse o de sentirse violentado o molesto. Nos sentimos terriblemente afortunados de poder presenciar esta imagen y no podemos contener alguna lagrimita.