Suena la alarma temprano y rápidamente nos disponemos a deshacer el camino que hicimos el primer día, con la ventaja de que nos encontramos sólo a 5 minutos de Ueno, principal causa de que nos hayamos cambiado de hotel.
Una vez en Ueno, con nuestros tickets para la Keisei Main Line comprados, cogemos nuestro último desayuno que en mi caso no podía ser si no un meron pan.
Llegamos a Narita, y tras unos rápidos trámites, nos encontramos con tiempo suficiente como para gastar los últimos yenes en cosas tan monas como un Gigi para las llaves del coche.
Tenemos un breve retraso en el avión pero finalmente nos embarcamos en la que será nuestra “casa” para las próximas 12 horas, y esta vez no tenemos la suerte de ir solos, al lado llevo un chico enorme que prácticamente sólo come y duerme durante el vuelo, lo que me incomoda bastante al tener que despertarlo para ir al baño… El vuelo se nos hace eterno, y bastante incómodo, y cuando por fin llegamos a Paris aún nos quedan 4 horas de escala, que se tornaran en 5 por los retrasos. Me doy cuenta al comprar bebida de que hago una reverencia al pagar, pero la cara de la chica que me atiende nada tiene que ver con la amabilidad japonesa… Durante las próximas semanas es algo que notaremos mucho y nos hará sufrir una morriña de Japón considerable.
Cuando por fin conseguimos subir al avión, tenemos otros 45 minutos de retraso, y para más inri y pese a ir con Air France, vamos separados, así que no encontramos consuelo en las caras de al lado.
Después lo que nos ha parecido una odisea, llegamos muertos de sueño a Madrid, eso sí, aun con la mente en Japón, ¡volveremos!
Conclusiones
Creo que ya ha quedado claro durante el diario, que el viaje nos ha encantado. Japón es un país excepcional que ha dejado una huella importante en nosotros.
Si tenéis ganas de ir, y no lo hacéis por miedo a que sea muy difícil moverse o entenderse, no lo dudéis, no voy a negar esa dificultad, pero en ella reside parte de su encanto, encontrarse en una cultura tan diferente es algo que te abre la mente y un plus para cualquier viajero que se precie. Además la amabilidad de los japoneses os ayudará en cualquier problema que os encontréis.
Si lo que os da miedo es el precio, ya que Japón tiene la fama de ser un país muy caro, ya veis que no, y si buscáis otros presupuestos por la red veréis que hay muchas posibilidades para hacer un viaje a Japón low cost (dentro de lo que cabe).
Una cosa que recomendaría es que intentéis familiarizaros un poco con la comida japonesa si no os gusta, ya que no es tan fácil encontrar comida occidental, salvo que no os importe repetir lo mismo muchos días. No tengáis prejuicios y probad, aunque no sepáis lo que estáis comiendo, personalmente creo que la inmersión gastronómica es tan enriquecedora como la cultural. Como habéis visto, no todo en Japón es sushi y seguro que daréis con platos que os gusten.
Creo que cualquier persona que visite este país quedara encantada, ya que ofrece posibilidades para todos los gustos, nosotros ya sólo pensamos en volver


