El jueves nos levantamos sobre las 7:00.

A las 8:00 ya estábamos de camino al buffet Tikal. Por el camino, mis compañeros de trabajo me mandaron un WhatsApp con una foto mía, que me cogieron en la webcam de la página web del hotel.

Después volvimos a la habitación para coger las toallas, viendo como unos animalitos vigilan nuestra habitación. Jajajajaja


Fuimos a la recepción del Kantenah y cogimos el trenecito, vimos los alrededores hasta llegar a la recepción del White Sand.


De allí cogimos un cochecito que nos llevó hasta la parada de las villas del Riviera, que está la calle que da a la piscina natural.

El sitio es espectacular, con sombrillas y hamacas o con camas balinesas mirando al mar, el bar Las Rocas en la parte superior, y la piscina con dos entradas de agua junto a la línea de playa. Estuvimos un rato bañándonos, el agua fresquita, transparente y con algunos peces. Era muy chulo estar en la piscina y ver en el horizonte las olas golpeando con las rocas. Luego nos volvimos a la parada para coger el cochecito que dan vueltas por el complejo, para luego llegar a la recepción del White Sand, y de allí a la recepción del Colonial.
Como el Colonial y el Kantenah están unidas por un pasillo y separadas por los buffet el Tikal y La Hacienda, cogimos por el Colonial hasta la piscina. Cuando llegamos tuvimos suerte de coger hamacas y sombrilla mirando a la piscina infantil, donde la peque jugaba todo el rato.


Como días anteriores estuvimos tomando copas y comiendo perritos del puesto.

En un lateral de la piscina principal realizaban diversos juegos y actividades para los niños.

Luego fuimos a la playa, ya que mi mujer se iba a dar un masaje en un puesto del Spa en la línea de playa, que había reservado en la recepción. Costo 100$ (84€) y el pago se hace el día de salida.


El agua estaba muy buena, transparente y llena de peces.


Mientras mi peque jugaba en la arena junto al puesto de masajes.

Luego fuimos a comer al buffet el Gran Azul, y de allí a descansar un rato a la habitación, que nos lo estaba pidiendo la peque.

Por la noche teníamos cena en el Punta Emilia. Está a pie de playa en el White Sand, aunque hay un acceso cercano desde las villas del colonial. El lugar es muy romántico y lindo. Esta compuesto por varias zonas techadas con tres paredes de tela, que aunque haya varias mesas, le da una sensación intima.

La comida esta buena, pero para mi gusto muy picante, y eso que me gusta el pique. Para los más peques hay una carta especial para ellos. Pedimos Calamar a la parrilla y pescado Tikin-Xic, y para la peque una mini-pizza con patatas fritas.



Cuando salimos nos fuimos hasta la parada del Rivera que esta frente al lago del complejo, y tuvimos que salir corriendo de la cantidad de mosquitos que aparecieron, llegando andando hasta nuestra habitación.

