Nos despertamos pronto y mientras desayunábamos pensamos en cómo organizar el día. La idea era acercarnos a Mihintale, volver a por las mochilas e irnos a Sigiriya. Sin embargo, el retraso del tren del día anterior nos había impedido ver las ruinas de Anuradhapura y haciéndolo todo en transporte público se nos iba a complicar la cosa así que decidimos llamar al conductor que nos había llevado el día anterior al hostel. Pactamos con él 80 euros por las entradas a Anuradhapura, Mihintale y el traslado a Sigiriya. Fue el primer y único coche que cogimos y fue por lo apurado del tiempo, todo lo demás lo hicimos en transporte público. Solo hay una única excepción a esto, que os contaré más adelante.
Con el trato cerrado nos dirigimos a las ruinas de Anuradhapura, de las que vimos las más conocidas, por así decirlo. Empleamos unas 3 horas en verlo todo. En los templos hay que entrar con hombros y piernas cubiertos, descalzos y no está permitido hacerse fotografías dándole la espalda a Buda. Recomiendo llevar calcetines negros por la suciedad y no ir sin ellos porque el suelo está caliente y hay piedritas en algunos templos. Los locales van descalzos como si nada pero los occidentales lo pasamos un poco peor, debe ser la falta de costumbre
Tras ver Anuradhapura nos dirigimos a Mihintale, muy cerquita. En Mihintale hay tres sitios a los que llegar: una roca con escalones naturales, un buda y un templo. Todo hay que hacerlo descalzo. Lo más complicado es la roca, los escalones son muy muy estrechos y allí no tienen muy asumido el "dejen salir antes de entrar" por lo que se forman unos atascos muy divertidos ya que nosotros nos apartamos para dejar pasar pero los que vienen detrás nos adelantan
Una vez superada la roca nos dirigimos al Buda, mucho más sencillo y con menos aglomeraciones.
Si vais a Mihintale por vuestra cuenta, la subida es telita...si vais en coche os ahorráis la mitad del camino y solo teneis una subida y luego los respectivos escalones a la roca, el Buda y el templo.
Terminamos de ver Mihintale y ya eran cerca de las 16 horas, por lo que paramos a comer algo y nos fuimos rumbo a Sigiriya, un trayecto de una hora y media, aproximadamente. De camino, paramos en un Jardín de Especias precioso, donde nos explicaron todas las plantas y sus propiedades. Llegamos a Sigiriya y, antes de anochecer, nos acercamos a la roca para inspeccionar el terreno y ver cómo era el camino. Nos alojamos en Green Grass Homestay, a solo 5 minutos de la roca y muy cerca de restaurantes. Cenamos en uno cercano y nos fuimos a dormir. Al día siguiente nos esperaba un día completo en moto para ver Polonaruwa y las cuevas de Dambulla.





