Después de llegar de Nikko, decidimos hacer una ruta por otra de las zonas de Tokio: el barrio de Asakusa. El principal atractivo de esta zona es el Templo Senso-ji. Se trata del templo budista más antiguo de Tokio y está dedicado a la deidad de la misericordia.
Para darnos la bienvenida al bullicioso recinto, nos encontraremos con una enorme puerta conocida como Kaminarimon (la puerta de los truenos). Es super conocida ya que alberga un farolillo rojo gigante con las letras del nombre del templo en negro por las dos caras. Este farol es uno de esos símbolos de la ciudad que vas a reconocer en la mitad de los imanes de viajes que puedas comprar, así que no te prives de hacer la foto de rigor (con mejor calidad que la nuestra, jaja). También veréis que la puerta está custodiada por los dioses del trueno y del viento. Por la cara trasera, nos encontraremos a otro par de Dioses mitad dragón, mitad humanos.

Estaba comenzando a llover así que decidimos hacer una ruta bastante rapidita por el Templo. No sin antes atravesar una calle bastante animada de tiendas: Nakamise-dori. Como somos muy fans de regalar imanes de nuestros viajes, aprovechamos la ocasión para comprar algunos y también camisetas que estaban bien de precio. Como leímos en nuestra página de confianza a la hora de realizar el viaje (japonismo), estas tiendas se remontan al periodo Edo donde también se encontraban estas pequeñas tiendecitas, ahora modernizadas.
Una vez terminada la senda de los souvenirs, nos encontramos con otra de las puertas del templo (para mi gusto, más impresionante aún por su altura), con otro enorme farolillo rojo. Hablamos de la puerta Hozomon. Anteriormente fue la puerta principal del templo. De ahí, su majestuosidad.

Al otro lado de la puerta veremos lo que parecen dos inmensas alpargatas, en conmemoración a los artesanos que realizaron las dos esculturas que guardan la puerta. Van renovándolas cada cierto tiempo.

Es probable que al entrar se os pasen desapercibidas a pesar de su tamaño, porque vuestra mirada va a toparse con una Pagoda de 5 plantas. No puede visitarse ya que conserva restos mortuorios y alguna reliquia de Buda.

Continuamos el camino hacia el salón principal del Templo (Hondo) y subimos la escalinata. Desde ahí se puede ver una vista muy bonita de la puerta Hozomon y los edificios secundarios del templo. Incluso, en alguna parte del recorrido también podrás ver asomarse al Tokyo Skytree, nuestra siguiente parada.

Se empezaba a hacer de noche, por lo que nos acercamos al puente que cruza el río Sumida. Nuestra intención era ver el edificio de Asahi Super Dry, otro punto super reconocible de la arquitectura japonesa por la forma de su escultura de color dorada, en forma de “llama” (os dejo foto y vuestra es la tarea de hacer correr la imaginación para no ponernos escatológicos, jajaja!).

Así pues, cruzamos el puente Azuma-bashi y llegamos a la zona de edificios para subir al Tokyo Skytree (unos 15 mins de paseo, pero ya veis por la foto que está relativamente cerca y por su altura, no vais a tener pérdida). Es el edificio más alto de Japón y la torre de comunicaciones más alta del mundo. Como veréis, les encantan las estadísticas. Ya hablamos y hablaremos más adelante de los datos sobre los budas más altos, los más pesados, los edificios más antiguos, los más altos… Son esos datos que me llaman tanto la atención y me encantan! Jajaja!
El folleto explicativo (en inglés) es bastante completo. Sobre todo para frikis de la información como yo, que quieren saberlo todo de allá adonde va. Además de explicarte planta a planta los servicios que ofrecen, te cuenta cosas como que en los edificios anexos podemos encontrar un acuario y un planetario. Yo soy muy fan de visitarlos pero no se si me enteraría de mucho, por lo que me quedé con las ganas de visitarlo.
Otra de las cosas que te explica en el folleto es que por la noche, las luces del Tokyo Skytree cambian de color. El tono azul o Iki es en tributo al río Sumida y también refleja el espíritu intrépido de Edo. El tono violeta o Miyabi resalta la elegancia de la torre y simboliza el color tradicional estético japones. El tono anaranjado o Nobori simboliza la prosperidad ya que se considera el color de la fortuna, renaciendo hacia el cielo de la ciudad.
Los japoneses cuidan tanto la estética que hasta los ascensores los decoran en cada época del año. Creo recordar que a nosotros nos tocó los revestimientos dorados, haciendo gala del otoño. El ascensor opera a 600 metros por minuto, por lo que llegamos a nuestro piso en un abrir y cerrar de ojos: en 50 segundos exactamente.
Por último, para los más intrépidos, contaros que en la planta 340, la primera de nuestro recorrido, encontraréis una zona con el suelo de baldosas de cristal, donde podréis mirar hacia abajo. No apto para los que tienen vértigo, jaja!
La entrada al Tokyo Skytree fueron de 4.120 Yenes (los dos). Tienes varias opciones pero en este caso nosotros compramos la estándar o Tembo Deck Ticket. Se accede a través de varias escaleras mecánicas que te llevarán al piso cuarto. Allí te venderán las entradas que van a darte acceso (en nuestro caso) al observatorio situado a 350 metros del suelo. Existe una entrada adicional que te lleva hasta el observatorio de 450 metros. Habíamos leído que suele haber bastante cola, por lo que es probable que te hagan esperar con un número. Como nuestro día fue lluvioso y las vistas no iban a ser maravillosas, fue llegar y pagar. Probablemente también sea una de esas visitas que puedas decidir si hacerlas a primera hora o por la noche para disfrutar de las vistas nocturnas. La previsión del tiempo y de nuestro viaje no nos dejaba mucho margen para posponerlo así que subimos igualmente.
El precio, como todos los edificios que son de pago, en la mayoría de las ciudades, es bastante alto. Siempre es una de las cosas que dudamos de si hacer o no, cuando planificamos las rutas. Al final siempre nos decantamos por hacerlas porque puede suponer un momento para pasear tranquilos, sin estar pendientes del reloj y disfrutar de las vistas desde esa altura. No dirás todos los días que has estado en la torre más alta del mundo, verdad?
No quiero haceros demasiado Spoiler pero para nuestro siguiente día pateando por Tokio, vamos a tener de todo: Grandes vistas, avenidas chic, parques… No os digo mucho más!