
Días 1 y 2: vuelo y primeras horas en Bangkok
Amanece el día 25 de Diciembre y Papa Noel no podía habernos dejado un regalo mejor: ¡que nos vamos a Tailandia! Mientras casi todo el mundo se prepara para la tradicional comilona de 20 platos, postre, café, copa, puro y turrones, nosotros nos dirigimos bien felices al aeropuerto de El Prat. Puede que mi suegra me odie un poquillo por secuestrar a su hijito en un día tan señalado (para algunos, para mí es un día más de vacaciones), pero creo que ya se va acostumbrando la mujer, animalica...
Se trata de un viaje de pocos días y con ropa de verano, así que tan solo llevamos las mochilas de 50 L y un par de mochilitas más pequeñas, no facturamos equipaje. Así que dejamos las chaquetas de invierno en el maletero del coche, y nos dirigimos a los mostradores de Turkish Airlines, ya que habíamos hecho el check-in online, pero no me dejaron imprimir las tarjetas de embarque desde casa, al intentarlo me salía un mensaje en el ordenador diciendo que teníamos que pasar por facturación sí o sí. Fuimos prácticamente los primeros (llegamos con tres horas de antelación) y la cuestión era la siguiente: resulta que nos tenían que hacer un control aleatorio de la tarjeta de crédito o débito con la cual habíamos comprado los billetes. Mostramos la tarjeta y sin problemas, pasamos el control de seguridad y a esperar el embarque. Ya os he dicho que tenemos imán para ser seleccionados en los más variopintos controles, normalmente de seguridad, pero este de las tarjetas tenía que caer tarde o temprano…
Embarcamos puntuales y el avión salió a la hora prevista, aquel primer tramo era tan solo de 3 horas y media de vuelo y pasó volando, nunca mejor dicho y valga la redundancia. Cuando aterrizamos en Estambul la hora local eran las 17:30, dos horas más que en España. El segundo vuelo, que nos llevaría hasta Bangkok, también salió puntual, pero es bastante más largo: son 9 horas de vuelo, llegamos a las 9:45 hora local a la capital de Tailandia. Pasamos el control de pasaporte muy rápido, a las 10:20 ya estábamos rumbo a la sucursal de Super Rich del aeropuerto, junto a las taquillas del Airport Rail Link, para cambiar nuestros primeros eurillos a baths (a 38’60 bath por euro, muy buen cambio).
Era nuestra segunda visita a Bangkok, en el anterior viaje le habíamos dedicado 4 días, así que pensábamos tomárnoslo con mucha calma. Por si a alguien le interesa añadiré al final del diario una etapa-resumen de las cosas que vimos en el primer viaje y cómo distribuimos las visitas en cada sitio.
Tomamos la City Line hasta la parada Phaya Thai (45 bath), la última de la línea del Airport Rail Link, el tren que une el aeropuerto con la ciudad. Encontraréis más datos sobre transporte en el apartado de información práctica de la etapa, pero nosotros siempre que podemos (si el horario lo permite) utilizamos este tren para ir hasta la ciudad porque es económico, rápido, cómodo y a prueba de los míticos atascos de Bangkok. Además, conecta con el BTS (Bangkok Skytrain), ideal para moverse hacia las principales zonas.
Una vez en Phaya Thai nuestro hostel estaba a 10 minutos andando de la estación (0.7 km), así que nos plantamos allí en un momento para dejar el equipaje. Era temprano y todavía no podíamos hacer el check-in, pero dejamos nuestras cosas y salimos disparados a dar una vuelta por Bangkok. Sobre las 12 ya estábamos en marcha, no es lo ideal para mí, prefiero llegar por la tarde-noche, cenar y dormir, y empezar a tope de energía al día siguiente, pero el horario coincidió así. Ya imaginaba que después de comer me entraría el bajón y me convertiría en un alma en pena, pero bueno, es lo que hay.
Decidimos volver a visitar el Wat Arun, que en nuestro anterior viaje estaba en obras y lo habíamos visto con andamios y toda la parafernalia por medio. Para llegar hasta allí es muy sencillo, aunque a priori no lo parezca se toma el BTS hasta la parada Siam, donde se hace transbordo a la otra línea (es bajar de un tren y esperar al otro en la vía de al lado, no hace falta ni cambiar de andén) y luego se sigue hasta Saphan Taksin. La parada de Saphan Taksin está conectada con los barcos que recorren el Chao Phraya, una vez se sale del tren ya está indicada la terminal de barcos en el muelle Sathorn, así que no hay pérdida.
Hay varias líneas de barco Chao Phraya Express, la más económica es la de bandera naranja, pero la de bandera amarilla también para en bastantes puntos de interés, y tan solo hay 5 bath de diferencia (15 bath la naranja y 20 bath la amarilla). Por 5 bath no vale la pena esperar a los barcos de bandera naranja, que además normalmente van muy llenos y a veces no se puede subir, así que mi recomendación es que si vais a Chinatown o Wat Arun pilléis el de bandera amarilla. Atención: los barcos de bandera amarilla solo van a las paradas 3 y 5 (Rachawongse, donde está Chinatown), la siguiente ya es Wat Arun. Si os interesa alguna otra parada intermedia, no os servirá, pero normalmente no es el caso. Apatrullando la ciudad por el río se ven otros barquitos como éste, de un conocido hotel:

Ya eran pasadas la 1 del mediodía y decidimos comer antes de visitar el templo, nuestro primer pad thai nos aguardaba ansiosamente, deseoso de ser devorado por nuestros guiriles paladares. Fuimos a un garito en las cercanías del templo, un sitio típico thai donde ni siquiera tenían una carta en inglés. Tras zamparnos nuestro pad thai, nos dirigimos al mítico Wat Arun ya sin obras, aunque tan solo permiten subir hasta el primer nivel. Wat Arun es un templo situado en la orilla oeste del Chao Phraya, en el distrito de Bangkok Yai. Su nombre completo es Wat Arunratchawararam Ratchaworamahavihara (Wat Arun para los amigos) y se lo conoce localmente como Wat Chaeng.
Llegados a este punto, no nos queda otra que lidiar con la siguiente duda filosófica: ¿What is a Wat? O, dicho de otra manera, ¿qué coj… es un Wat? En Tailandia los veréis por todos lados… en esta vida hay que estar informados, así que, atención: se avecina parrafote. Si no os interesa porque lo consideráis un tostón gratuito por mi parte (no os falta razón), pasad directamente a las foticos, pero luego no digáis que no os avisé
El Wat es el conjunto de edificios de un recinto que realiza las funciones de templo, monasterio budista y centro comunitario. La arquitectura de los wats ha ido variando en función de la época y estilo arquitectónico vigente en el momento de su construcción, pero existen una serie de estructuras básicas que encontraréis en casi todos ellos:
- Chedi: es una especie de cúpula que alberga en su interior alguna reliquia de buda (cabello, fragmento de hueso…prefiero no pensar más allá) o bien las cenizas de algún rey o reina thai. Los más conocidos son los chedis dorados que recuerdan a campanas gigantes, en el Palacio Real hay uno enorme, pero puede haber de otros tipos.
- Mondrop: en este caso en lugar de reliquias la estructura contiene objetos de devoción o textos sagrados. Son construcciones de base cuadrada, que se elevan en diferentes niveles, como una especie de pirámide rarita. En Wat Pho por ejemplo podréis disfrutar de gran variedad de mondrops muy bonitos y coloridos.
- Edificios varios: son los típicos que tenemos en mente al pensar en Tailandia, con el tejado inclinado, formando varias capas y sostenidos por columnas. Los hay de muchos tipos y tamaños, pero los principales son:
Bot (usobot): se encuentra en el punto central, es el salón de ordenaciones. Mira hacia el este y normalmente alberga la imagen principal de Buda del recinto.
Wihan: parecido al bot, pero de tamaño más grande, es una especie de sala de actos. En un mismo wat puede haber varios wihans o incluso no haber ninguno.
Kamparien: salón de reuniones donde a veces se dan charlas sobre las escrituras. Más pequeño que el wihan.
Ho trai: biblioteca. Puede tener diferentes formas y tamaños, varía según se trate de un wat urbano o esté en el campo.
Todos estos edificios principales están rodeados por un muro o claustro que a veces alberga hileras de estatuas de buda o paredes pintadas con murales. Las imágenes de dicho claustro marcan una línea divisoria entre el exterior (profano) y el interior (sagrado). Así que ya lo sabéis, pecadores: dentro del claustro hay que comportarse, miles de budas os observan.
Fuera del claustro pero dentro del segundo muro exterior, más sencillo y que incluye todo (con una o varias entradas) se encuentran también:
- Zonas de viviendas: edificios donde viven los monjes. Suelen estar en la parte más externa del recinto, separadas del núcleo principal.
- Salas menores: instalaciones varias, lugar de reunión de peregrinos, etc
En muchos wats también puede encontrarse el típico árbol bodi, ya que según la tradición budista se cree que Buda estaba sentado bajo uno de estos árboles cuando alcanzó la iluminación. Un clásico, esto de los árboles y las iluminaciones repentinas, no hay más que acordarse también de Newton y su famosa manzana… es un recurso muy socorrido. No voy a dar mi opinión personal sobre este método de aprendizaje, pero sí que recomiendo encarecidamente no intentar alcanzar la iluminación debajo de un cocotero, aunque luego allá cada uno con su método para llegar al nirvana
Otro elemento clásico son los ho rakangs o campanarios, utilizados cuando es necesario para convocar a los monjes. También tenemos los prangs o torres, de distintas formas y materiales dependiendo de la época en que fueron construidas.
El Wat arun es uno de los más visitados de Bangkok (la trilogía clásica de esta zona la forman el Gran Palacio (con su Wat Phra Kaeo), Wat Pho y Wat Arun). En este mapa podéis ver que están bastante cerca, es fácil combinar su visita:

El nombre de Arun deriva de Aruna, el dios indio del alba, de ahí que el templo también se conozca como Templo del Amanecer. Cuenta la leyenda que en octubre de 1767 el rey Taksin llegó aquí al amanecer desde la capital saqueada de Ayutthaya, por eso su nombre. Luego el templo albergó durante un tiempo el conocido Buda Esmeralda que actualmente se exhibe en Wat Phra Kaeo, en el Gran Palacio.


La imagen más famosa de Wat Arun que todos hemos visto miles de veces en fotos o en televisión (probablemente en Callejeros Viajeros o Españoles por el mundo) son sus prangs de influencia jemer, con incrustaciones de trocitos de porcelana, a orillas del río Chao Phraya. Esta conocida imagen es tan icónica que aparece en la moneda de 10 bath y se ha convertido también en el emblema de la Autoridad de Turismo de Tailandia (TAT). Se trata de un monumento de estilo único en Tailandia. La entrada, bastante llena de gente, como era de esperar:

A la entrada de la terraza encontramos estos guardias chinos, figuras que complementan la porcelana que decora los prangs:

El grupo de prangs constituye el monumento central del Wat Arun, y simboliza la cosmología hindú y budista. El prang o torre central, más alta y amplia, simboliza al monte Meru: sus diferentes niveles simbólicos representan los distintos mundos dentro de otros mundos. Este prang mide 79 metros de altura y la circunferencia de su base es de 234 metros. Luego hay cuatro torres o prangs secundarios más pequeños, situados en cada una de las esquinas del cuadrado que forma esta parte del templo. Dentro de estos prangs secundarios veréis estatuas de un tío con un pirulo en la cabeza montando a caballo: mucho ojo, no es un mindundi cualquiera, sino que se trata del dios del viento Nayu, y el pirulo en la cabeza es la corona típica de la época. Esta es una foto que hicimos en el viaje anterior, ahí se ve, a lo lejos:

Luego en el prang central, ya en la parte superior, hay estatuas del dios hindú Indra subido a un elefante de tres cabezas, vigilando los cuatro puntos cardinales:


Todo tiene un significado en Wat Arun: las escaleras que ascienden por el prang central representan las dificultades a las que hay que enfrentarse para alcanzar los niveles superiores de la existencia. Antes se podía subir hasta la mitad del prang, ahora tan solo está permitido el acceso al primer nivel, así que tendremos que conformarnos con nuestra miserable existencia en el pecaminoso nivel inferior. Parece ser que lo chulo cuando se podía subir era disfrutar de las maravillosas vistas que se deben de tener desde allí, pero lo cierto es que con tanta gente y con lo estrechas y empinadas que son las escaleras me parece de sentido común que no se permita el acceso. Más de uno debe de haber pasado del nivel superior de su existencia al suelo en unos segundos, imagino.
En cuanto a los trocitos de porcelana que os comentaba antes, yo tengo mi propia teoría: miles de jarrones horribles que fueron (y, por desgracia, siguen siendo) regalados a gentes indefensas que no pudieron rechazarlos, acabaron “accidentalmente” rotos y fueron reaprovechados como materia prima para el Wat Arun

Una vez fuera del monumento principal de prangs recorrimos también el claustro, donde podemos ver las hileras de buda que os comentaba antes:


Individualmente también tienen su gracia:

No creo que sean de oro, o no estarían ahí tan tranquilamente, pero están muy bien conseguidas y hacen un efecto que me gusta mucho. Al lado del claustro también vimos estatuas de elefantes y de este chino que parece la reencarnación de John Travolta en una vida anterior

En esta parte del complejo están el resto de edificios que os comentaba antes, que generalmente se encuentran en un wat. La imagen del Buda del bot principal está encima de las cenizas de los devotos. Aquí un monje ejerciendo su trabajo (no sé exactamente qué, imagino que bendecir a las dos pecadoras):

Tras la visita el cielo amenazaba lluvia y además el jet lag y cansancio acumulados tras una noche sin apenas dormir empezaban a hacer mella en nuestros cuerpos, y mucho. Así que decidimos volver: tomamos el barquito por el Chao Phraya hasta Sathorn (Saphan Taksin). El embarcadero está frente al mismo Wat Arun, no tiene pérdida, lo único es buscar el que va en la dirección que toca (está todo muy bien indicado o se pregunta y te indican). De nuevo, cola interminable para tomar el barco de bandera naranja 5 bath más barato… Nosotros evidentemente pillamos el de bandera amarilla, prácticamente sin tener que esperar nada. Hay que ser prácticos: entiendo que para los locales 5 bath por viaje puedan significar mucho, pero en el caso de los turistas hay que plantearse si después de pagarte un billete de avión hasta allí, un hotel probablemente bastante bueno, y todo lo demás, vas a racanearles la desorbitada suma de 12 céntimos de euro y hacer una hora de cola con tal de pillar el barco más barato, además de acabar yendo como sardinas en lata. Mi respuesta es: no way. El tiempo es oro y hay cosas que son tontería.
En Saphan Taksin tomamos de nuevo el BTS, línea Silom hasta Siam, pero una vez allí en lugar de cambiar a la línea Sukhumvit hasta el hotel decidimos seguir dando un paseo. Se trata de una zona moderna y llena de tiendas y centros comerciales: Siam Parangon, MBK… Esto no recuerdo exactamente donde lo vimos, pero fue callejeando ese primer día:

Eran poco más de las 4 de la tarde, pero estábamos tan cansados que alguno aprovechó para ir a hacerse el primer masaje del viaje mientras yo me conectaba al wifi del Hostel para actualizar información en el foro de Los Viajeros (no os quejaréis, siempre os llevo en mis pensamientos
Cuando volvió del masaje salimos a comprar algo de cena: teníamos justo al lado un 7 Eleven y paraditas varias en la calle. Compramos bebidas y desayuno en el 7Eleven y la cena en las paraditas. En el Hostel hay una zona de cocina y comedor común, así que cenamos allí bien tranquilitos, aunque fuera muy temprano. Estos son los pinchitos que se compró Xavi, se llaman satay y son de diferentes carnes o pescado. Yo no los comí porque soy vegetariana y no había de tofu, pero dice que estaban buenos, y salen a 5, 10 o 15 bath por pieza (depende del sitio), realmente económico:

Debo reconocer que no aprovechamos demasiado el día: entre el mal tiempo y el cansancio, nos fuimos a dormir a las 7 de la tarde, completamente agotados. No es mi opción preferida, esta de llegar por la mañana a un sitio después de un largo viaje… tengo comprobado en varias ocasiones que para mi cuerpo lo ideal es aterrizar con el tiempo justo para cenar algo y dormir, y al día siguiente me levanto como nueva y en plena forma. Entre el descanso y la emoción de visitar un sitio nuevo, de esa forma no hay jet lag que valga.
La parte positiva es que así empezaríamos el día a tope de energía la mañana siguiente, que tocaba trasladarse a la ciudad de Chiang Mai, la rosa del norte.
Información práctica:
- Transporte público en Bangkok:
En Bangkok hay varios sistemas de transporte público que permiten acceder a muchos de los lugares de interés: el tren del aeropuerto (Airport Rail Link), el Skytrain o tren aéreo (BTS), metro, autobús, barcos por el rio Chao Phraya (Chao Phraya Express Boat), barcos por el khlong Saen Saep… Personalmente me gusta moverme en transporte público y dejamos el taxi para los desplazamientos en que no nos queda otra, bien por horario o por practicidad. En esta web encontraréis información sobre todos los transportes de la ciudad:
www.transitbangkok.com/
Y un mapa conjunto del tren del aeropuerto, BTS y metro, con las paradas donde están conectados (podéis descargarlo en tamaño más grande en la web anterior):

BTS: hay dos líneas, la Silom line y la Sukhumvit line, conectadas en la parada Siam. Podéis ver más información en la siguiente web: www.bangkok.com/bts/
No hemos probado el metro, pero tanto el BTS como el Airport Rail Link cuentan con trenes modernos, limpios y con el aire acondicionado a tope (como diría vuestra madre, llevaos una chaquetilla, que allí refresca).
Recomendación: siempre que sea posible, es mejor moverse en tren o metro para esquivar los clásicos super-atascos de Bangkok.
En cuanto al río, una arteria importante en la circulación de la ciudad, también es muy recomendable utilizar el sistema de barcos Chao Phraya Express. Hay distintas líneas, en esta web encontraréis toda la información sobre paradas y tarifas, pero la mayoría de ellas paran en los principales puntos turísticos:
Chao Phraya Express Boat
Un mapa de las diferentes paradas, los barcos están conectados a la parada de BTS Saphan Taksin (muelle de Sathorn al lado, prácticamente):

Sobre el papel puede parecer complejo, pero una vez allí es muy sencillo moverse. Otro esquema con los puntos donde para cada línea de barco:

Y aquí os dejo un mapa donde ya están indicadas los sitios que podréis visitar en cada parada, esta sacado de esta web www.langeasy.com/ ...rboat.html:

Nota: en nuestro caso, aunque en el mapa no lo parezca, el barco hizo parada directamente en el lado del Wat Arun (la parada 8, en lugar de a la derecha, la hizo a la izquierda). Luego hay una barcaza que permite cruzar justo enfrente. Esto fue así tanto en nuestro primer como segundo viaje.
Por último, existe otro sistema de barcos públicos que en lugar de recorrer el río navegan por el khlong Saen Saep. Son una especie de autobuses acuáticos muy rudimentarios que unen puntos interesantes como por ejemplo la zona de Golden Mountain (parada Panfa Leelard) con la de la casa de Jim Thompson y el MBK (parada Sapan Hua Chang). Los precios son muy económicos, 8 bath por persona nos costó hacer ese trayecto. Lo recomiendo mucho y no es tan complicado subir al barco como se comenta a veces por aquí, simplemente hay que agarrarse a las cuerdas que hay en la parte superior y subirse. Una vez dentro, el cobrador pasa y se le paga directamente. Toda una experiencia y muy práctico… eso sí, procurad no caeros al canal o no lo contaréis, el agua tiene un aspecto sospechosamente turbio, casi diría que sólido…
Mapa de la línea de barcos del khlong Saen Saep:

Y la página web con toda la información, hay dos líneas de barco, una en cada dirección desde Sapan Hua Chang: Khlong Saen Saep Lines
- Alojamiento: Monomer Hostel
Precio: 1200 bath, habitación doble con baño privado.
Hostel muy bien situado, cerca del BTS y del Airport Rail Link. También bastante cerca del MBK y la casa de Jim Thomson, así como de la parada Sapan Hua Chang del khlong Saen Saep. Bien comunicado con todo.
Habitación sencilla, pero privada y con aire acondicionado. La ducha es la típica tailandesa sin plato ni bañera, el agua cae al suelo. Al principio es un poco raro pero luego uno se acostumbra a ello, aunque hay que ir con cuidado de no encharcarlo todo. Muy limpio y buena relación calidad/precio. Teníamos un sencillo desayuno incluido, que consistió en tostadas con mermelada, café con leche o infusiones y fruta.
