Empezamos este día con un buen desayuno en nuestro alojamiento para coger fuerzas ya que el día venía cargado de visitas.
Cogimos el coche y nos dirigimos hacía el Palacio Nacional de Queluz. Desde Sintra se llega con facilidad y hay bastante aparcamiento en la entrada. La entrada nos costo 10 euros pero si se saca en el pack con los monumentos de Sintra sale un poco mas barata.
Llegamos temprano, casi nada mas abrir. La visita sin prisas lleva entre hora y media y dos horas. El itinerario es fácil de seguir por unas 22 salas que componen el palacio y por sus grandes jardines. Todas las salas con bastante mobiliario y muy bonitas.
Al jardín se sale por la escalera de los leones y encontramos de frente el Canal de los azulejos. Si nos vamos hacía la derecha encontramos un pequeño jardín mas intimo que los grandes jardines que nos encontramos un poco mas adelante un pequeño estanque y una fuente en el centro.
Hay que volver hasta el canal para pasar al resto de los jardines donde resalta la parte que pega al palacio tras cruzar el Pórtico de la fama.
Dentro de los Jardines hay numerosas estatuas que representan dioses romanos y griegos.
Fue construido a mediados del siglo XVIII por encargo de la familia Braganza y fue residencia de la realeza hasta mediados del XIX.
Muy al estilo de Versalles, sobresale su fachada de color azulado, sus amplios y cuidados jardines y algunas salas interiores como la Cámara del Rey, decorada con representaciones del quijote.

Tras esta visita nos dirigimos al Convento de los Capuchos pasando por Sintra.
La carretera para llegar es estrecha y con muchas cuevas pero apenas había coches. Al llegar hay un pequeño aparcamiento pero debido a que prácticamente no hay turistas se puede aparcar sin problemas. Nosotros solo encontramos 3-4 personas al entrar y otras tantas al irnos.
La entrada la habíamos comprado el día anterior junto con los monumentos de Sintra y el de Monserrate que veríamos mas tarde. La visita puede durar 1 hora mas o menos. El sitio es pequeño pero merece la pena verlo despacio, disfrutar de su tranquilidad e imaginar como vivían en el lugar los monjes que lo habitaban.
Fue construido a mediamos del siglo XV y llama la atención la extrema pobreza de su construcción que iba a la par de la forma de vida de los frailes franciscanos que lo habitaban. También se le llama El Convento del Corcho por ser este el material mas utilizado en su construcción.
Desde el aparcamiento y la entrada hasta el convento como tal hay unos doscientos metros de camino de tierra. Se llega a una pequeña entrada con unas escaleras de piedra donde encontramos tres cruces.
Pasamos por un terreno pequeño con una fuentecita al costado y ya nos encontramos la entrada a las edificaciones.
Ala entrada nos encontramos una capilla, una iglesia, un herbolario y un coro alto, todo ello de pequeñas dimensiones y muy austero.
Subimos unas escaleras y nos encontramos las habitaciones de los frailes con puertas minusculas y el espacio justo para tumbarse. Mas adelante encontramos las cocinas, el comedor y las instalaciones sanitarias, igual de minusculo que todo lo anterior.
Para finalizar esta parte vemos la enfermería, la biblioteca, la celda de penitencia, el alojamiento para religiosos invitados y una habitación superior. Estas últimas un poco mas grandes pero sin llegar a ser siquiera normales.
Se sale del edificio a un pequeño claustro con una fuentecita donde encontramos una ermita y un granero al que no pudimos acceder.
Es corta la visita pero hay que saber donde se está e imaginar como podrían vivir así.

De camino al Palacio de Monserrate paramos en Colares para comer. Encontramos un restaurante (Restaurante Central) que a primera vista no tenia muy buena pinta y encima no había nadie comiendo en una pequeña terraza cerrada que tenían, pero que tras probar la comida nos quedamos bastante sorprendidos por la calidad.
Pedimos una ensalada, un secreto y un salmón, los dos a la brasa, mas el pan, un agua, una cerveza y dos cafés. Todo por 29 euros. Muy recomendable.
Una vez llegamos a Monserrate aparcamos justo enfrente de la puerta. Hay bastante aparcamiento y aunque no hay tanta gente como en los monumentos de Sintra, hay bastante mas que en el convento de los Capuchos. La visita puede durar tanto como os entretengáis en los jardines. Nosotros estuvimos hora y media.
Los jardines son grandes pero bajo nuestro criterio, menos espectaculares que los del Parque da Pena y los de la Quinta da Ragaleira.
En el jardín destaca la primera parte al entrar a la izquierda, donde encontramos un conjunto espectacular entre el Arco de Vathek, la Catarata de Beckford y el Hipocrene (un pequeño lago).
También son de destacar la capilla, los lagos ornamentales, la gran rosaleda, la pradera de césped y el árbol de hierro.

El palacio estaba en obras y no pudimos verlo bien sobre todo por fuera, pero la verdad es que es bastante bonito y con una forma peculiar.
El interior del palacio quizás está un poco vacío, sin mucho mobiliario, pero también es muy bello.
Dentro del palacio hay que destacar la galería con arcos y columnas de influencia morisca, la cúpulas de la sala de música y sobre todo la del atrio principal.

Tras esta visita cogimos el coche en dirección al Cabo da Roca. El día se volvía a poner feo y al llegar empezó a lloviznar un poquito. Eso sumado al gran aire que corría hizo que estuviéramos poco mas de 20 minutos por allí.
La carretera para llegar es buena salvo al final que se hace bastante estrecha. Una vez allí ahi bastante aparcamiento y una cafetería o restaurante.
Es el punto mas occidental de la Europa continental y la verdad es que para el tiempo que hacía, había bastante gente. Seguramente debido a que era el atardecer.

Después de las pertinentes fotos y aún con mucho tiempo de sobra nos acercamos a la pequeña localidad de Azenhas de Mar.
Tiene unas vistas maravillosas del pueblo desde un pequeño camino que hay a la izquierda al entrar al pueblo.

Dimos unas vueltas echando fotos y como aun era temprano para cenar nos fuimos al hotel a relajarnos un poco. Cogimos el coche nos acercamos al pueblo y pillamos un par de empanadillas del restaurante donde cenamos el día anterior para comerlas en el alojamiento y así ahora un poco en esta cena.
Esto es todo por hoy....