El domingo 5 de agosto lo dedicamos a ver Burdeos. Nos bajamos en coche al centro (5km) y como era domingo vimos que no había que pagar en la zona hora, luego lo dejamos por la zona de los Juzgados que está bastante cerca de la catedral. También había una línea de autobus #1 que estaba detrás del apartamento y te deja en el centro.
En Burdeos fuimos a la oficina de turismo que está cerca de la Esplanada de Quinconces donde se encuentra el monumento a los Girondinos víctimas del terror. Cerca de ahí está el Gran Teatro en la misma calle de la oficina de turismo. A la salida decidimos coger unas bicis del ayuntamiento para desplazarnos por la ciudad y para que la niña tuviera un aliciente más. Fue lo mejor que pudimos hacer porque hay bastantes carriles bicis y da mucho juego. Cuesta 1.70€ por bici y día siempre y cuando la dejes en un punto de bicis antes de transcurridos 30 min. Luego se puede coger otra con el código que te asignan y así todo el día. Si te pasas, creo que te cobran 1€ por cada media hora. Te bloquean en la tarjeta de crédito 200€ por bici de depósito, pero si guardas el número con el que coges la bici cada vez, luego por correo les contactas, hacen sus comprobaciones y te desbloquean.

Con las bicis nos fuimos por el carril junto al río Garonne y llegamos a la basílica de St-Michel donde las dejamos y empezamos a pasear. Allí había un mercadillo y seguimos hasta la Grosse Cloche que es de oro y pesa 7800 kg, y está en una puerta defensiva del siglo XIII. Y justo a las doce toca la campana (creo que sólo lo hace a esa hora) durante por lo menos 10 min. A continuación fuimos a la plaza de la catedral donde se encuentra el hotel de la villa que fue el palacio del arzobispo en su momento. No pudimos entrar en la catedral porque había misa, así que decidimos volver más tarde y estuvimos dando un paseo por el casco antiguo que es peatonal. Bajamos a la plaza de la Bolsa donde nos mojamos los pies como todo el mundo en el espejo del agua que dicen que es el más grande del mundo de 3.450 m2.


Luego buscamos una Crêperie subiendo por la plaza de la bolsa hacia el casco antiguo y comimos fenomenal un menú de crêpes y una ensalada. Después de comer volvimos a coger las bicis y nos acercamos al museo del vino , que no pasamos, pero el paseo por el río está bien y hay una zona comercial. La verdad que hacía un calor sofocante, así que tuvimos que parar a tomar algo fresquito. En general la bebida en Francia es bastante cara (refrescos 3-4 € y una caña parecido). Luego volvimos a coger las bicis y dimos un recorrido circular por el carril bici a lo largo del río, cruzando por el puente de Jacque Chaban-Delmas y volviendo por el otro lado del río hasta el puente de piedra y viendo las vistas de la ciudad por el otro lado del río.

Ya a última hora de la tarde nos compramos unas bebidas fresquitas en una épicerie (lo más parecido a un chino de los de España, aunque no hay tantas como chinos...), y volvimos a la catedral, donde tampoco pudimos entrar porque otra vez había misa. Así que nos cogimos las últimas bicis para ir al coche y cenar en el apartamento. La niña estaba emocionada con las bicis.