Hoy nos levantamos a eso de las 9:30 para arreglarnos y desayunar. El desayuno normalito, sin mucho que comentar, tipo buffet, pero creo que peor que en el resto de los hoteles en los que hemos estado. El día hoy amanecía bonito y soleado, quedando atrás las lluvias y nublados de ayer.
Nos levantamos con la duda de si hacer la turistada del viaje o no, montar en góndola. La duda viene, sobre todo, por los precios tan altos que tienen. Lo bueno es que suelen ser precios cerrados, aunque siempre te van a ofrecer alternativas para poder subir o bajar dichos precios. Los precios son 80€ por 30 min, 120€ por 45 min; luego por la noche tienen otros precios superiores.
Lo recomendable, hacerlo por la mañana pronto, así hay menos góndolas por lo que puedes disfrutar mejor del paisaje y puedes conseguir precios un poco mejores. También tened en cuenta qué es lo que queréis ver, porque dependiendo de donde cojas la góndola, ves unas cosas u otras. En nuestro caso nos paró un gondolero en la zona de Palazzo Ducale, nos ofreció la ruta de 45 min por 100€. Nos liamos la manta a la cabeza y para adelante. El paseo, aunque caro, mereció la pena. Es una sensación que será difícil de olvidar, además al ser pronto no había mucho tráfico gondolero.
La verdad es que se nos hizo muy corto el viaje, y necesitábamos más vistas de la ciudad desde los canales, así que decidimos hacer otro recorrido en vaporetto. Compramos dos billetes de 75 min por 15€, tomamos el vaporetto 2 (justo en la misma zona cerca del puente de los suspiros) que es como un circular que te hace todo el Gran Canal, Tronchetto y Giudecca. El recorrido dura aproximadamente 1 hora y es muy recomendable si no te apetece coger una góndola, aunque no tiene nada que ver ya que no se mete por los canales internos.
Cuando terminamos de hacer el recorrido nos fuimos hacia la Piazza San Marcos para ver la basílica. Dicho edificio reúne estilos arquitectónicos tanto de Oriente como Occidente, como por ejemplo los caballos que se encuentran en la fachada que fueron traídos de Constantinopla. Decir, que son una réplica y que los originales se encuentran en el museo de la basílica. El interior es igual de espectacular que el exterior, también adornado con mosaicos, por lo que es muy recomendable visitar. Ojo porque no puedes acceder con mochilas y hay que ir a un edificio a 2 min donde están las taquillas gratuitas. Lo digo porque hay gente que, después de esperar la tremenda cola con su mochila, no ha podido entrar y tiene que volver a hacerla después de haber dejado las mochilas en las taquillas.
Nuestra siguiente visita será subir al campanille y disfrutar de las estupendas vistas de Venecia desde las alturas. En esta ocasión lo tendremos sencillo ya que hay ascensor que sube hasta arriba.
Como todavía era un poco pronto para comer, decidimos parar en un bar que había en una callejuela para tomar un refresco. Allí fue donde sufrimos el timo del turista. Eso que el sitio estaba resguardado y no había nadie. Tomamos dos refrescos de cola y dos canutillos dulces del tamaño de una bobina de hilo pequeña, y nos cobraron 15€!!!!
Es lo que tiene esta ciudad, es muy bonita eso no cabe duda, pero de todas las que hemos visitado en este viaje, para mi es la más artificial. Todo está orientado para que el turista gaste.
Con el enfado a nuestras espaldas y sufriendo lo cara que es esta ciudad, decidimos ir comer algo rápido para poder ir a Burano con tiempo. Esta vez decidimos pararnos en un bar donde ofrecen porciones de pizzas, muy ricas por cierto, y nos las comemos de pie. Dos porciones y dos bebidas, 9€.
Terminamos de comer y nos dirigimos hacia el embarcadero de esta mañana (cercano al Puente de los Suspiros) para tomar un vaporetto que nos lleve a Burano. En este caso, como hay que hacer transbordo y el camino es largo (más de 75 min), es recomendable sacar billetes de 24 hrs. Además, así los podíamos utilizar para ir mañana a la estación de tren. Los dos billetes de 24 hrs son 40€.
Tomamos primero el vaporetto 14 en la parada S Marcos que nos dejó en Punta Sabbioni y desde allí el vaporetto 12 hasta Burano. Para la vuelta será lo mismo, pero al contrario. Indicaros que debéis ir con tiempo para no perder los vaporettos de vuelta, ya que el viaje es más largo de lo esperado casi 2 hrs.
Quizá sea la isla con más color de toda la zona, con su iglesia torcida (como la Torre de Pisa) y sus canales. Isla con muy ambiente y turista, también muy recomendable de visitar si disponéis de tiempo. Puedes pasear por su calle central y tomarte un helado o un refrigerio en cualquiera de sus bares.
A la vuelta ya estaba atardeciendo y había una luz espectacular para sacar fotos por lo que aprovechamos el momento para sacar alguna instantánea.
Ya era hora de la cena y nos apetecía algo poco saludable por lo que nos fuimos hasta un famoso lugar de comida rápida a tomar unas hamburguesas en la estación de tren. Tomamos un vaporetto y nos dejó en frente. Cruzamos el Puente de los Descalzos y allí estaba.
Ya era de noche, y decidimos ir hacia el hotel callejeando. Fue un acierto, sin saber como, acabamos en una plaza donde había una verbena popular con música de los 80 en directo. Allí nos tomamos algo y estuvimos un rato dándolo todo. Después, como se hacía tarde, seguimos nuestro camino hacia el hotel vigilando por si nos encontrábamos algún que otro roedor de los que vimos la noche anterior en los rincones de las callejuelas venecianas.
























