En París hemos estado en varias ocasiones, y esta vez hemos venido porque la niña no había venido nunca y quería visitarlo. Si no se ha visitado nunca, es recomendable apuntarse a la visita guiada en español de los paraguas rojos (Buscar en internet Sandemans). Estas visitas son gratuitas y son de unas 2 horas que dan una idea rápida de qué ver. En París hay varias que salen de distintos sitios (Montmatre, barrio Latino, Versalles..), se apunta uno por internet para una fecha y hora, y se da la voluntad al finalizar la visita.
Nosotros como ya hemos estado varias veces, fuimos a dar una vuelta por lo típico para que la niña lo viera.
El primer día nos fuimos primero a la catedral de Notre-Dame en metro. Llegamos, ya aunque había cola porque hacen dos controles, la cola iba rápido y entramos pronto. Estaba abarrotada. A la iglesia de Sainte Chapelle no entramos porque ya la habíamos visto en otra ocasión, es muy bonita, sobretodo las vidrieras, pero esta es de pago. Luego salimos y nos cogimos las bicis y nos fuimos a la plaza de la Bastilla. Para trasladarnos de zona nos volvimos a coger otras bicis y fuimos por la orilla del Sena donde está muy entretenido porque hay tumbonas, mucha gente paseando, en bici, corriendo, etc. Llegamos al barrio de las Tullerías donde buscamos un sitio para comer en una brasserie.

Después de comer nos fuimos andando al Louvre, pero no llevábamos las entradas desde casa, y había mucha cola, así que desistimos de entrar. Nos fuimos al Jardín de las Tuillerias donde el césped estaba estupendo y nos buscamos una sombra para descansar un ratito porque hacía mucho calor.
Luego buscamos otras bicis y nos fuimos a ver el Arco del Triunfo pasando por la Plaza de la Concorde y subiendo por los Campos Elíseos.

De ahí bajamos otra vez cerca de la Torre Eiffel en Trocadero con otras bicis, y de ahí nos fuimos a casa a ducharnos porque habíamos quedado con un amigo para cenar.
Nuestro amigo vino a casa y cogimos el coche para ir a cenar cerca de la plaza de la Opera. Con el coche, dimos un paseo por los sitios más típicos porque ya era de noche y estaba todo iluminado muy bonito. Aparcamos cerca de la Plaza Vedôme y fuimos andando a una calle llena de restaurantes japoneses (rue Sainte-Anne), donde cenamos fenomenal.
Se me ha olvidado decir que en agosto en París el aparcamiento en la zona de la hora suele ser gratis, depende del área. Donde teníamos el apartamento no había que pagar por ser agosto. Y por la noche en el centro tampoco.