Desayunamos en el hotel y bajamos las maletas al cuarto donde las guardan. Empezamos el último día en Irlanda.

Subimos por la Grafton street, mucho más vacía a esas horas de la mañana. Nos detenemos un momento para ver las iglesias de Santa Teresa y Santa Ana. Esta última es conocida porque sigue una tradición que comenzó el barón Butler en 1723, la de donar 120 panes a la semana para los pobres. En el interior (que no pudimos ver) están esos estantes con pan para todo el que lo necesite.
La visita importante del día es la de Trinity College.

Ya expliqué el edificio al principio de este viaje.
La entrada a la Universidad es gratis pero únicamente puede verse el patio y los edificios que lo circundan. Nosotros nos decantamos por una visita pagando a la Old Library, su magnífica biblioteca. Tiene la mayor colección de manuscritos y libros impresos de Irlanda porque desde hace 200 años recibe un ejemplar de todas las obras que se publican en Irlanda y Gran Bretaña. En total se estima que pueda tener unos 3 millones de ejemplares.

Esta visita, a pesar de no ser barata, vale su precio. Escoges una hora y cuando llega te hacen pasar a unas salas llenísimas de gente en las que, mediante paneles en las paredes, se nos explica la historia y manera de elaborar los hermosos textos medievales, en especial el libro de Kells.
Más adelante se pueden ver dos páginas de ese libro y alguna de otros manuscritos del mismo tiempo.
El libro de Kells, que es la joya de la biblioteca, se cree que lo hicieron los monjes de Iona a principios del siglo IX. Cuando los vikingos saquearon ese monasterio en el 806, los monjes supervivientes se trasladaron a la localidad de Kells, de la que recibe el nombre. Permanece en el Trinity College desde 1661.
El libro contiene los cuatro evangelios en latín. Lo que más llama la atención, de todos modos, es la grafía, excepcional, y los márgenes bellamente decorados. Tiene muchas más ilustraciones que otros libro de la misma época.
Le faltan el principio y el final y se cree que es debido a que fue robado en el 1006 porque tenía una cubierta de oro y piedras preciosas. Se la arrancaron (y con ella algunas hojas) y el resto lo dejaron abandonado.
Después de ver la exposición sobre el libro subes por una escalera y llegas a la sala principal de la Old Library, la llamada Long Room (habitación larga). Es larga de verdad, mide 65 metros, pero lo más destacable es que tiene 200.000 libros (los más antiguos de la biblioteca) en estanterías de madera que llegan hasta el techo. Muchos bustos de mármol los vigilan. Además puede verse el arpa más antigua de Irlanda que se ha conservado. Tradicionalmente se ha dicho que era el arpa de Brian Boru pero se ha descartado. Se data en el siglo XIV.
Cogemos después un taxi (15 euros) y nos vamos a visitar la Kilmainham Gaol. Se puede llegar también en bus. La entrada la compramos por Internet. Sólo puede verse en visita guiada y en la hora escogida. El precio de adulto son 8 euros (4 para niños de entre 12 y 17 años; los menores de esa edad no pagan y los mayores de 60 años pagan 6 euros). La visita es en inglés (y depende del guía que te toque no entiendes mucho que digamos).

Empezamos esperando en la sala del tribunal, que no se explica. Luego pasamos a hacer la visita propiamente dicha. Nos hacen sentar en la capilla donde Joseph Plunkett, uno de los líderes del alzamiento de 1916, se casó con su novia, Grace Gifford poco antes de ser fusilado. Allí nos ponen un vídeo sobre la historia del edificio, que se inauguró en 1796 y sustituía a otro más antiguo que estaba un poco más allá.
Luego pasamos a ver las celdas, empezando por la zona más antigua, en la que en origen convivían hombres, mujeres y niños, sin distinción de edades ni de sexos y que no tenía cristales en las ventanas (por lo que el frío debía de ser horrible). Había cinco personas por celda con una sola vela para la luz y el calor. Los niños normalmente eran pequeños raterillos; el más joven que fue encerrado allí tenía siete años.
Después vemos zonas ya remodeladas en época victoriana y donde estuvieron encerrados, entre otros, los líderes de 1916. Las malas condiciones de vida en las que estaban los presos en origen llevaron a hacer cambios. En primer lugar, se hace un módulo para las mujeres (que un principio dormían hacinadas y sobre paja en lugar de en camas). También se ponen ventanas en las celdas y se decide que los presos salgan un poco al patio para que no enfermaran.
También entramos en la celda de Charles Stewart Parnell, que fue encarcelado en 1881. No tiene nada qué ver con las de los demás. Estaba él solo, en unas condiciones mucho más decentes e incluso con chimenea. Más o menos igual estaría Emmet cuando le encarcelaron por rebelión en 1803.
Aunque la cárcel se ha restaurado podemos imaginar la sensación de claustrofobia y oscuridad que habría allí dentro. Por no hablar de la humedad.
La gran atracción de la prisión es el Victorian Wing, un patio interior al que se abren dos pisos de celdas, a los que se accede mediante escaleras. Sirvió de modelo para muchas cárceles en EEUU y es conocido por haber salido en videoclips, series o películas (como En el nombre del padre).
Después salimos al patio donde fusilaron a los líderes del 16 (menos a Éamon de Valera por los motivos que expuse al explicar la historia).
Después de la visita guiada te dejan un poco de tiempo por si quieres ver el museo.
Enfrente tenemos el Museo irlandés de arte moderno, ubicado en el Royal Hospital, un edificio del siglo XVII construido inspirándose en los Inválidos de París.
Después de la visita a la cárcel cogemos un taxi y nos vamos al centro de nuevo. Comemos algo y nos vamos a recoger las maletas. Luego cogemos un taxi y vamos al aeropuerto.
