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En el corazón del Delta del Okavango. Safari a pie, mekoro, poblado Xaxaba -Diarios de Viajes de Botswana- Alejandria
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Diario: POR ZIMBABWE Y BOTSWANA, DE NOVATOS EN EL AFRICA AUSTRAL  -  Localización:  Africa Sur  Africa Sur
Descripción: Viaje distinto a todos los demás que hasta ahora habíamos realizado. Un viaje sobre el que teníamos ciertos temores pero que nos fue enamorando día por día, asombrándonos a cada poco. Un viaje dinámico y cambiante pese a lo repetitivo de algunas actividades. Lleno de vivencias y sensaciones no experimentadas anteriormente. Nos ha creado otros puntos de vista de viaje y expectativas de viajes futuros.
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Etapa:  En el corazón del Delta del Okavango. Safari a pie, mekoro, poblado Xaxaba  -  Localización:  Botswana Botswana
Descripción: 5 de agosto. Recorreremos caminando un tramo de la Chief's Island con traslados en mokoro. Hay prevista una visita al poblado de Xaxaba, el pueblo de nuestros poler.
Alejandria  Autor:    Fecha creación:   
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Sobre las 5:30 de la mañana tocan diana, con el “buenos días, chicos” de nuestra guía.

Desayuno comentando los ruidos nocturnos de la noche pasada.

Nos desplazaremos hasta la cercana Chief’s Island para hacer un safari a pie. Para ello tendremos que hacer uso, por primera vez, de los mekoro.

Con el nombre de mokoro, (plural mekoro), se conoce a la embarcación tradicional que se utiliza desde casi siempre para recorrer las aguas poco profundas del Delta del Okavango. La embarcación era artesanal, vaciando el tronco recto de algún gran árbol. Podía ser el tronco de un jackalberry, marula, kigelia (árbol salchicha), ébano… Con el aumento del turismo y el número de embarcaciones se ha ido introduciendo la fibra de vidrio en la construcción de estas canoas. Su construcción es más rápida y fácil y, por otra parte, se evita el cortar árboles.

Su forma recuerda a las piraguas y su extremo en punta posibilita el poder avanzar mejor entre la vegetación que flota en el delta. Al ser livianas y con poco calado se pueden desplazar en zonas con poca profundidad, e incluso avanzar por encima de las plantas acuáticas.



En cada mokoro se encuentra ya posicionado un poler. En el fondo de la balsa han instalado un asiento de plástico con respaldo para darle algo de comodidad. En cada mokoro viajaremos dos personas y el poler. Los poler llevan en su mano una larga pértiga, el “pole”, que, normalmente, se hace de madera de terminalia (como una especie de almendro) que es resistente al agua. El poler se apoyará en esta larga vara tocando el fondo arenoso para dar impulso a la barca que se desplazará como las góndolas en Venecia.




Nos subimos por parejas a un mokoro. Aquello se mueve muchísimo. Parece frágil y que, de un momento a otro, va a volcar. Su poco calado hace que se hundan en el agua sobresaliendo por encima de la misma unos pocos centímetros. Eso es lo que vemos en los mekoro de los compañeros. Es una sensación muy rara, de poca estabilidad, y lo último que yo querría es acabar en aquel agua llena de bichitos que van saltando de las plantas y revuelta entre los tallos y las hojas de los nenúfares y quién sabe con qué más. Menos mal que en todo el entorno no habíamos visto ningún cocodrilo, pero los hipopótamos que anoche bramaban no debían estar muy lejos.

El recorrido hasta la isla de enfrente es corto y poco a poco se va diluyendo el nerviosismo.
Ya ha amanecido y el sol está avanzando en el cielo, regalándonos reflejos dorados en el agua e imágenes parecidas a las del atardecer del día anterior.


Desembarcamos en la Chief’s Islan. Y nada más hacerlo un pájaro comienza a emitir su sonido de alerta. Ya se han enterado en toda la isla que hemos llegado. No recuerdo el nombre del pájaro que dijeron se había encargado de avisar la llegada de extraños a la isla. Quizá sea eso cierto porque no abundaron los animales que avistamos.



Esta isla, la Isla del Jefe, es la más grande de todo el Delta del Okavango, 70 km. de largo por 15 km. de ancho. Recibe este nombre porque en el pasado era una reserva de caza del jefe local. La isla se encuentra integrada en la Reserva de Caza Moremi.

Su superficie es más elevada y por eso no es inundada. Conforme aumentan los niveles del agua en las crecidas, gran parte de la fauna del delta se concentra en esta isla.

La caminata la comenzamos como el día anterior, en fila india y en completo silencio. Dos o tres poler se quedaron en los mekoro y el resto nos acompañaba en la expedición.
La idea de caminar nos entusiasmaba a todos, era una actividad distinta a los safaris en coche y había ya ganas de estirar las piernas. Si, además, vas caminando entre estos paisajes que siempre hemos visto desde el coche y tus pisadas van sobre, y entre, esta maleza amarillenta tan característica de la sabana africana, pues es un gustazo. El safari a pie hubiera estado completo si hubiera habido más avistamiento de animales, pero ya se había encargado el pajarraco de alertar a toda la isla y los animales, tal y como dije de la excursión del día anterior, no se van a quedar cerca de nosotros para que los contemplemos.



En una lengua de tierra inundada, que se había adentrado en la isla, si que vimos una gran concentración de antílopes de agua, sobre todo hembras. Un grupo de ellos atravesaban los pastizales verdes inundados a todo galope, salpicando agua y formando una escena difícil de contemplar, por lo extraordinario de la misma. Según palabras de nuestra guía.




Otra concentración de impalas, cercana también a la zona inundada, nos alegró la vista. Por muchos que veas, siempre es agradable ver a estos simpáticos animales.
Un despistado facócero , algunos babuinos y alguna que otra ave pequeña completaron el cartel de avistamientos de la excursión.





Recién comenzada la caminata vimos huellas frescas de leones, incluso restos de pelo. Los leones cuyos rugidos se oyeron en la noche y de los que yo ni me enteré.



En la Chief’s Island se mantiene una pequeña población de leones que se alimenta de búfalos, impalas, ñus, antílopes… Dicen que son los únicos leones nadadores… y famosos por ser musculosos y corpulentos ya que es muy grande el esfuerzo físico para cazar en este medio. Nos tendremos que conformar con los documentales para verlos.

Para lo que no necesitamos documentales es para ver estos magníficos paisajes. Al verde de los pastizales de las orillas anegadas le sucede el amarillento de la hierba de la sabana con zonas intermedias en que la vegetación anegada ya no lo está, y tiene un colorido transitorio hacia el amarillo presentando tonalidades rojas que son una preciosidad. Luego las llanuras de sabana mezcladas con bosquetes ligeros y muchos termiteros.





Los termiteros fueron una constante en los paisajes que frecuentamos. Quizá aquí eran más abundantes o quizá nos percatamos más de ellos al ir caminando.

Observamos que muchas de las veces están construidos junto a un árbol. Preguntamos y nos dijeron que los termiteros no se construyen al lado de un árbol ya que las termitas no se alimentan de madera viva. El nacimiento de árboles es posterior.

Algunas investigaciones han asegurado que las termitas juegan un papel muy importante en el desarrollo de la vida en las sabanas africanas. Son como islas de fertilidad propiciando el crecimiento de plantas a su alrededor debido a que los nidos en los que viven millones de insectos ayudan a mejorar la canalización de agua y aumenta los nutrientes en la tierra colindante.
Los insectos viven bajo tierra, lo que se ve es una construcción de barro que varía en altura. Estos montículos tienen pequeñas aberturas que permiten la entrada de aire y que crean una serie de corrientes que regula la temperatura interior. Las temitas necesitan de una temperatura constante de 30º para sobrevivir. Lo construyen con una arcilla que resulta de la mezcla de saliva, tierra y excrementos.




Algunos termiteros no están activos y son utilizados, aprovechando sus conductos interiores, por otros animales como guaridas. Tal es el caso de las mangostas y serpientes. También son utilizados por el hombre como material para la construcción de las viviendas en los poblados.

Nosotros, las chicas, también lo utilizamos como parapeto de un baño improvisado. Ni siquiera nos fijamos si estaba muerto o no, por aquello de las serpientes……


Las paradas en el caminar eran frecuentes. Cada vez que nos encontrábamos algo que Walter estimaba pertinente explicar. Lo que ya he comentado, alguna que otra planta como la sabia salvaje, una flor rosada en mitad de tanta gramínea, un arbusto de frutos rojos que llaman las semillas de la suerte (algunas mujeres los utilizaban para abortar) y se los llevan los críos cuando tienen exámenes….
Una parada prolongada fue bajo la sombra de un gran árbol salchicha, kigelia africana que estaba al lado de un jackalberry. Del jackalberry ya he hablado. En esta ocasión los poler recogieron algunos de sus frutos y nos los dieron a probar.




Del árbol salchicha hubo una larga exposición. De sus propiedades, de sus leyendas, de su fruto. El fruto es muy grande y pesa bastante. Es como un calabacino enorme. No me enteré muy bien en este caso. Estaba distraída observando a los poler que nos acompañaban y su distribución. También porque Roger no paraba de buscar “bichitos” menudos, como por ejemplo una mantis religiosa pequeñísima, que nos enseñaba, y estaba intentando explicar algo de una rama espinosa que no me enteré.

En esta parada también se explicó lo que contenía un agujero en el suelo que era la madriguera de una hormiga león, uno de los cinco animales más pequeños de Africa. En África hay listas de “ranking” de animales de lo más variopinto. Además de la conocida como de los cinco grandes, está la de los siete magníficos, los cinco animales más feos, los cinco más pequeños….. Aunque estas listas yo creo que más bien las hacen los guías.




El guía entremezclaba en sus explicaciones alguna que otra de sus historietas- adivinanza para no aburrir al personal.
La parada fue aprovechada para nuestra expedición hacia el termitero. Desde aquí nos dimos la vuelta y comenzamos nuestro regreso. En total estuvimos caminando 4 horas, unos 8 kilómetros según alguien había medido.

Había estado observando a los poler, como ya dije antes. Su distribución parecía al azar, y así sería en algunos de ellos. Pero entre Walter y algunos poler se intercambiaban señales y a partir de ellas algún poler se cambiaba de posición, o se adelantaba, o se dirigía hacia algún árbol o termitero para otear el horizonte.

Algunas chicas estuvimos comentando el tema y coincidimos en que la marcha tenía su estrategia montada de antemano. El safari iba destinado a disfrutar de los paisajes y sus detalles, al avistamiento de animales menores y aves, si se presentaban, y a evitar cualquier otra situación que hubiera podido provocar algún peligro para nosotros. Cuando tuvimos que atravesar una gran llanura que estaba rodeada de arboleda por todas partes, nos pararon unos minutos antes de cruzarla y no proseguimos seguramente hasta que ellos estuvieron seguros de que no rondaba ningún animal salvaje.
Particularmente yo había caminado muy relajada desde un principio, casi convencida de que no avistaríamos ningún animal salvaje.



La zona donde se habían quedado los mekoro tenía ahora un trasfondo especial. En los pastizales anegados y zona de juncos había unos cuantos elefantes comiendo hierba tranquilamente. Ni nos miraron cuando, regresando a nuestra isla, pasamos cerca de ellos.




Mientras llegaba la hora de la comida un grupo decidió ir a bañarse, con nuestra guía a la cabeza. De primeras me parecía una idea de lo más peregrino, bañarse en estas aguas infectadas de bichejos, por muy limpias que parezcan ¡¡¡¡.
Pero cuando la ofrecían sería por algo y nuestra guía ya se había bañado en otras ocasiones. A punto estuve de unirme a la expedición, aunque no pretendía bañarme, solo para curiosear. Pero me decidí demasiado tarde. Luego nos contaron que en el lugar elegido para el baño el agua no estaba estancada y estaba totalmente transparente. Pasaron un buen rato.

Antes de salir por la mañana, el que quiso, dejó una bolsa con ropa que nuestra cocinera Liliam se encargaría de lavar. Pues allí estaba la ropa tendida en un lado del campamento, totalmente limpia y lista para recoger. Increíble cómo pudo darle tiempo a lavar tanta ropa y con los pocos medios a su alcance. Ropa limpia, lavada con agua del Okavango.



Otra comida sabrosa, pequeño descanso y sesión de aprendizaje, por parte de los jóvenes del grupo, de cómo manejar la pértiga y conducir un mokoro. Hay que reconocer que demostraron maestría y se hicieron con el manejo en poco tiempo. Pero no lo suficiente como para adentrarse en el delta, así que para la siguiente e inminente salida nos encomendamos a la pericia de los poler nativos.


Nueva visita del elefante que se queda largo rato observándonos bajo la sombra del jackalberry.


De nuevo nos montamos, cada pareja, en nuestro mokoro y con nuestro poler.

Este recorrido en mokoro fue bastante más largo. Ya habíamos cogido confianza y las sensaciones de deslizarse por entre, y sobre, la vegetación acuática del delta eran cada vez más placenteras y relajadas.



Los nenúfares, que tanto habían llamado mi atención ya desde que embarcamos el día anterior en el río Thamalakane, se encuentran a escasos centímetros. Aparecen con sus flores blancas levitando en el agua, tan solo esperando a ser mecidos con las leves ondas que la embarcación provoca a cada golpe de pértiga. Se mezclan con otras flores acuáticas de color amarillo que no hemos visto anteriormente.





Desde el mokoro las panorámicas son distintas. La sabana con sus tonos ocres y amarillos te va pareciendo que se sumerge entre este horizonte, más cercano, de hierba brillante y mojada. Distingues que es tierra firme por los ramilletes de palmeras y las agrupaciones de alguna arboleda.
La navegación es silenciosa, a la velocidad de los impulsos del poler, el mokoro parece que rasga la vegetación balanceándose y llegas a tener, en algunos momentos, un estado de relajamiento total.



A algún que otro animal vimos en la lejanía.




Nuestro destino es el poblado de los poler que conducen los mekoro, el poblado de Xaxaba.

Nos recibe un pequeñín de sonrisa fácil que no parece notar que tiene una mano vendada por alguna herida. Casi en la orilla hay un mokoro de madera que se está tallando a la manera tradicional. Es de Roger que lo va construyendo en sus ratos libres y nos lo muestra con orgullo.



Walter también vive en este poblado y es el que nos va a ir guiando por el mismo contándonos cosas relacionadas con su forma de vivir y lo que vamos viendo.


En este poblado dice que vivirán unas 500 personas, cuando está completo pues durante la semana algunos se trasladan a Maun para que los niños vayan a la escuela. Hoy es domingo y hay muchos niños.

Las casas, más bien chozas, redondas o cuadradas se fabrican con material de termitero y encima, un entramado de ramas cubierto de hierbas secas de gramíneas en gavillas, hacen el tejado. Algunas casas, en sus paredes, tienen intercaladas entre el amasijo de tierra latas de refrescos que ellos recogen ya que al parecer da más consistencia al conjunto y sirve de aislante.
Las latas que gastábamos en este campamento, en lugar de aplastarlas y tirarlas a la basura como el resto de los días, las íbamos guardando aparte porque ellos las reciclaban. Ahora sabemos su destino.




Algunos chiquillos nos siguen. Son abiertos y parece que les gustan las visitas, somos una atracción para ellos. A lo lejos se oye un chiquillo llamar a su padre. Es el hijo de Walter que no comprende como su padre no le hace ni caso. Le tenemos que decir que vaya unos momentos a saludarlo y que nosotros esperamos.


Damos un paseo por el poblado y Walter nos enseña el edificio que hace de bar y de tienda, hoy cerrado porque es domingo. El consultorio médico que es abierto una vez al mes, cuando el médico llega.

Finalmente llegamos a una explanada que podría hacer las veces de plaza del pueblo. En ella hay puestas telas en el suelo y sobre las mismas objetos de artesanía, de madera, cestería. Si quieres algún objeto o aclaración, se alza la mirada y alguna de las mujeres que hay en un lateral se acerca. Si se regatea, bajan el precio, al menos a nosotros nos rebajaron.


En otro lateral de la supuesta plaza, un grupo de mujeres y jóvenes, junto con algunos chiquillos entusiasmados, se disponen a ofrecernos una canción y un baile típico de ellos como recibimiento, acompañados del sonido de dos tam-tam.



Invitan al grupo a integrarse con ellos en el baile. Se atreven nuestras dos chicas jóvenes y M. que es experta en bailes de bolywood. Ellas se lo pasaron fenomenal y nosotros también.



Dijeron de cantarles nosotros una canción de despedida. Fue algo rápido y sin meditación. No sé cómo ni por qué, pero comienzo a oír que estamos cantando el “Belén, campanas de Belén”. Todos ellos bailaron con su particular movimiento, al ritmo de este pegadizo villancico. Yo nunca hubiera imaginado que un villancico se pudiera bailar. Aunque todo, si tiene ritmo, se puede bailar. Allí teníamos la muestra.
Como éramos de distintas zonas a nadie se le ocurrió una canción que nos supiéramos todos. Luego nos acordamos de unas cuantas. Lo que es innegable es que cuando oigamos en Navidad este villancico, de seguro que volverán a nuestro recuerdo estas entrañables imágenes.

La vuelta a nuestro campamento fue lo mismo, o más, de placentero que a la ida. Además ahora nos acompañaban los tonos dorados de la tarde. Salvo que a unos cuantos del grupo un grupo de hipopótamos les dio tremendo susto. Unos pocos mekoro navegaban por otros canales, al parecer, cercanos a un lugar de remojado de hipopótamos y a estos no les hizo mucha gracia su cercanía y les advirtieron de ello de la única forma que suelen hacerlo, bramando con todas sus ganas.




Cercanos ya a nuestro campamento y enfrente de la Chief’s Island habían instalado su particular mesa adornada con nenúfares y con la palabra XAXABA escrita con frutos del jackalberry para celebrar la hora dorada. Lo singular de ello era que la mesa estaba colocada en una pequeña isleta que sobresalía un poco sobre las aguas del delta. Y tan pequeña, no cabíamos todos en ella y algunos se tuvieron que quedar en el mokoro a contemplar la puesta de sol.



Nos habían vuelto a sorprender. Desde luego, no hay mejor lugar para contemplar una puesta de sol en el Delta del Okavango que situados en medio del delta mismo. Aunque creo que, ante estas puestas de sol, cualquier sitio es adecuado.





El sol va bajando y dejando su reflejo en el agua. Antes de llegar al horizonte y esconderse, comienza a enrojecer poco a poco y parece que se convierte en fuego. Incluso cuando ya se ha escondido, el horizonte sigue teniendo tonos rojizos que se van diluyendo en otra escala de colores hasta fundirse y mezclarse con los tonos del cielo.
Por muchos atardeceres que se vean, no dejan de sorprenderte y de llegarte al alma… Dicen que es el mal de Äfrica….. Que te atrapan y ya no puedes escapar ……



Después de otra cena estupenda nos quedamos varios de tertulia alrededor del fuego. Contemplación de estrellas y conversación de la buena.

MOMENTOS Y MOMENTAZOS

Aparentemente el día había estado escaso de momentos destacados. Pero en mi fuero interno toda la jornada fue memorable. Estaba dónde quería estar, dónde tantas veces había imaginado, en el eje central y motivo de este viaje. Caminando entre la sabana africana en la isla más grande del delta, en el corazón mismo del Delta del Okavango. Contemplando una galopada armónica de una manada de lechwe rojo salpicando el agua de los pastizales anegados. Había conseguido relajarme y dejarme llevar sobre el mokoro navegando en los pequeños canales del delta. Me había vuelto a emocionar con esta maravilla de puesta de sol orquestada en sitio tan singular. Ni en mis mejores pensamientos pude imaginarme una escena similar.

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  Últimos comentarios al diario:  POR ZIMBABWE Y BOTSWANA, DE NOVATOS EN EL AFRICA AUSTRAL
Total comentarios 28  Visualizar todos los comentarios

Alejandria  alejandria  10/01/2019 15:49   
Gracias peloto 5 por pasarte por aquí.

ALFMA  ALFMA  10/01/2019 20:02   
Estupendo diario alejandria, como todos los tuyos. Es un placer leerte. Es un destino que de momento no me atrae, pero veo que tu lo has disfrutado mucho a excepción del pequeño percance del final, que finalmente quedará como una anécdota para contar. Me han gustado mucho los alojamientos, muy originales. Todas mis estrellas para ti. Un saludo!!

Alejandria  alejandria  11/01/2019 00:48   
Gracias ALFMA. Muchas gracias por dedicarle tiempo y tus halagadoras palabras. No es un destino muy recurrente, la verdad, tiene que haber algo allí que te atraiga sobremanera, como a mi el delta del Okavango. Cada uno tiene sus manías ....

Meha  meha  13/01/2019 23:33   
Hola Alejandría,
¡Qué viaje tan emocionante! Me alegra que te haya dado tantas satisfacciones y tantos buenos momentos. El último momentorro hay que olvidarlo y quedarte con los momentazos y los buenos recuerdos.

Alejandria  alejandria  14/01/2019 22:11   
Si meha, fue un viaje emocionante. Al menos, distinto de todos los demás que hasta ahora había hecho. Y lleno de muchos buenos momentos, así que el último día lo borraré de mi memoria. Salvo para recordarme no volar con esa compañía..
Gracias por pasarte por el diario, tu opinión siempre es bienvenida.

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Fecha: Mar Feb 12, 2019 08:59 pm    Título: Re: Viajar a Zimbabwe

Con un mes entero yo miraría en incluir más zonas como Botswana, Kenia, Tanzania, Namibia o Sudáfrica
mkheyi66
Mkheyi66
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Mar 21, 2017
Mensajes: 154

Fecha: Mar Feb 12, 2019 09:08 pm    Título: Re: Viajar a Zimbabwe

aritz306 Escribio:
Con un mes entero yo miraría en incluir más zonas como Botswana, Kenia, Tanzania, Namibia o Sudáfrica

Creo que puede ser demasiado.Kenia y tanzania estan ubicado al este de Africa.Las distancias son enormes.Vale la pena?
aritz306
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Ene 10, 2009
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Fecha: Mar Feb 12, 2019 09:23 pm    Título: Re: Viajar a Zimbabwe

Con un vuelo interno te plantas en nada en cualquier país de esos.
Yo No se Sudáfrica,zim,zam,Botswana y seychelles en poco menos de un mes
globaltrote
Globaltrote
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Sep 29, 2013
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Fecha: Jue Feb 14, 2019 11:03 pm    Título: Re: Viajar a Zimbabwe

Zimbabue es un país muy interesante y con una gente excepcional. Yo le dedicaría un mínimo de 15 días y lo completaría con Botsuana o Zambia.
Por lo que cuentas, si tus intereses son faunísticos, tiraría por Botsuana, una vez vistas la cataratas Victoria, pasaría a Kasane y desde allí haría un mobile safari Kasane - Chobe - Moremi - Okavango y tomar el vuelo de regreso en Maun (7 días). La naturaleza es excepcional, es muy seguro pero bastante caro.

Una alternativa más barata sería visitar en Zambia los PN de Lower Zambezi y South Luangwa.
khris._.tian
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Feb 12, 2019
Mensajes: 3

Fecha: Vie Feb 15, 2019 09:22 pm    Título: Re: Viajar a Zimbabwe

Muchas gracias!!Lo de Botswana me encantaría, pero me duele gastar tanto por dormir y supongo que los safaris también cuestan lo suyo.. otro año será!! Muy feliz Creo que si que haré Zambia... También me gustaría ir al Mana Pools, que se puede ir por libre.


Se agradece la información y perdona las molestias!!
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