Este día la idea era llegar hasta el Parc de la Mauricie, hacer el recorrido panorámico por el interior (una carretera de unos 70 km), volver hacia Shawinigan y ya tirar millas hacia Roverbal, el pueblo junto al Lac Saint-Jean donde teníamos el alojamiento esa noche.
¡Nuevo revés a causa del invierno tardío! Cuando llegamos al centro de visitantes del parque está cerrado y la carretera también. Una señora que está dentro ordenando cosas se asoma y nos dice que hay tramos de la carretera con nieve y que solo está abierto un tramo de 5 km, que podemos llegar hasta el siguiente aparcamiento y hacer una pequeña ruta por la zona del bosque y con vistas al río Mekinac, así que nos tenemos que conformar con eso. Una pena porque hacía un día espectacular. Lo bueno, que no tuvimos que pagar por entrar al parque.

Tras un paseo de 3 o 4 kilómetros, volvimos al coche para continuar la ruta. La carretera 155 hacia el lago Saint-Jean, una vez pasas el río Mekinac, apenas tiene tráfico, salvo algún camión, y tampoco se pasa por muchos pueblos, pero es muy bonita porque continuamente te vas encontrados con lagos (congelados, en nuestro caso).Tardamos unas 5 horas en llegar a Roverbal, con parada intermedia para comer (creo recordad que en La Tuque).
Roverbal es uno de los muchos pueblos que bordean el Lac Saint Jean. No tiene nada de especial, salvo la parte del puerto y, por supuesto, las vistas al lago, que es por lo que íbamos. Impresionaba bastante ver un lago de 1.000 km2 completamente congelado... precioso. Si a eso añadimos que cogimos un alojamiento muy chulo, la Gîte Les Deux Soeurs, con una habitación con decoración vintage y vistas al lago, pues la experiencia fue genial. Es un tipo B&B y en el desayuno al día siguiente la propietaria prepara una mesa grande, compartes espacio con los otros huéspedes y disfrutas de un desayuno casero muy bueno.
Por cierto, cenamos en Le Draveur, un restaurante-cervecería con unos platos espectaculares. ¡Muy recomendable!




