A medida que os voy contando los días de nuestro viaje, voy guardando mapas, tickets e info de cuando hicimos los trayectos. Poco a poco, la montaña de papeles que quedan por contar se va haciendo más liviana. Por el contrario, la caja de recuerdos donde voy metiendo cada etapa contada, se va llenando más de recuerdos. Por un momento, al darme cuenta de que solo me queda la última etapa de nuestro “best viaje ever”, he querido viajar en el tiempo para volver desde el principio a revivir nuestro paso por Japón. Tendré que dejar mi momento morriña para seguir contando qué tal fue nuestro viaje, por mucho que me pese verle el final!
Efectivamente, con la mañana por Hiroshima se acaba la segunda gran etapa de nuestro viaje: la primera fue la eléctrica Tokio con sus neones, la segunda fueron las noches sueltas por la Japón profunda de ciudad en ciudad, y la tercera es la de nuestros últimos días en la impresionante y señorial Kioto.
Como decíamos en la entrada anterior, comenzamos el día madrugando para hacer el desayuno en el buffet del hotel. Una vez que le llenamos el tanque a nuestras barrigas, nos vamos en tour frenético por la ciudad de Hiroshima. No podíamos irnos sin pasear por la zona cero de aquel desastre para conocerlo mejor.
Nos montamos en el autobús Jr (le sacamos partido con creces al Jr Pass como podéis comprobar) y nos dirigimos directamente a la cúpula de la bomba.

Antes de hacerse tristemente famosa esta ciudad el 6 de agosto de 1945, la zona cero del desastre era el centro financiero y político de la ciudad. Hoy en día, alberga un único edificio que quedó en pie tras la bomba: el salón para la Promoción industrial donde se encontraba la cúpula o Genbaku Domu. El resto de los edificios colindantes, quedaron reducidos a ceniza y escombro. Tras recuperarse del revés, la ciudad de Hiroshima se convirtió en una de las más modernas de Japón ya que fue rápidamente reconstruida.
El edificio de la cúpula en cuestión, quedó enmarcado junto al parque de la Paz: se trata de un recinto verde donde pueden recordar a sus victimas.
Dando un paseo al cruzar el río, encontramos el Museo de la Paz, un paseo duro por los recuerdos de todo lo sucedido donde se pueden ver claramente los resultados de la bomba y los efectos en la población. También el Cenotafio del Memorial a las víctimas de la bomba atómica, que contiene los nombres de todos los muertos.
La llama de la paz, en pleno parque, arde sin cesar desde que se encendió en 1964 y no se apagará hasta que desaparezcan las armas nucleares de la Tierra.

Hay un punto mágico donde se pueden ver desde un mismo ángulo, la llama de la paz bajo el arco del cenotafio y al fondo la cúpula.

Hay otros puntos para visitar como:
* El museo a la paz de los niños, donde puedes hacer grullas de papel en su honor
* Ver el reloj parado en las 8:15, hora en la que estalló la bomba. Se encuentra en la Sala Nacional Conmemorativa de la Paz.
* Cruzar alguna de las cinco puertas de la paz. Miden unos 5 metros de alto y contienen la palabra Paz en varios idiomas (detrás del edificio del museo de la foto).
* Ver la torre conmemorativa a los estudiantes movilizados (junto a la fuente de la cúpula, fuera del parque de la paz), en conmemoración a todos los estudiantes que se vieron obligados a trabajar en la industria de la guerra y que finalmente acabaron muertos.
Hiroshima no es solo gastronomía con sus famosos Okonomiyakis, ni es tristeza o paz con la cúpula y el parque de la paz. Esta ciudad tiene también otros puntos visitables, que no pudimos ver por falta de tiempo:
* Los jardines Shukkei-en
* El castillo de Hiroshima
* El Santuario Gokoku
* Las calles peatonales de tiendas y bares Aioi-Dori y Hon dori
Nos quedamos con muchas ganas de seguir conociendo esta ciudad tan cómoda de visitar con el autobús gratuito. Muy intuitiva y de aire moderno. Nos apuntamos todo esto para la próxima y además nos queda conocer por dentro un bar típico japonés o Izakaya. Son típicos de esta zona de la región aunque los podemos encontrar por todo Japón. Ofrecen comida y bebida en las mesas pero también tienen zonas de tatamis japoneses. Sirven a modo de ración sus platos para compartirlos entre los comensales. Son fáciles de reconocer porque en la puerta les cuelga un farolillo rojo o Akachochin. Algunas Izakayas tienen el concepto de “all you can eat” o Tabehodai, y de “all you can drink” o Nomihodai. Luego también están las licorerías o Tachinomiya, donde se bebe de pie.
Se nos hace tarde, así que volvemos sobre nuestros pasos hacia el hotel para recoger las maletas. Nuestro tren sale de Hiroshima a las 10:53 para hacer trasbordo en Shin-Kobe y de ahí a Kioto.
Antes, haremos una parada técnica para hacer acopio de víveres para el tren. Hacemos una compra de gochadas en un seven eleven por 496 Y.
Ahora sí, nos despedimos de estas ciudades que nos han dado tanto para meternos de lleno en Kioto. Nos vemos pronto!