El jet lag aprieta, son las cinco de la mañana y ya estamos despiertos. El plan para hoy es explorar nuestro barrio, el Arts District y algo más de Downtown Los Angeles.
Cuando estuvimos en Los Angeles hace dos años y medio ya visitamos Hollywood Boulevard, Sunset Strip, Rodeo Drive, Beverly Hills, Santa Monica y Venice Beach, así que esta vez visitaremos la zona que se nos quedó por ver.
Downtown Los Angeles (DTLA) es como se conoce el centro de la ciudad, y comprende varios distritos y barrios como el Arts District, Little Tokyo, Civic Center, Historic Core y más.
El hotel no ofrece desayuno, pero justo enfrente hay una cafetería moderna que abren a las seis de la mañana, incluso los fines de semana. Tomamos desayuno pantagruélico para estar con la energía a tope para el día.
Damos un paseo por el barrio, que destaca por estar colmado de obras de street art. Es un barrio con un pasado industrial que en los últimos años se está poniendo de moda: hay varios talleres de artistas, galerías de arte y restaurantes, bares y tiendas modernos y da la impresión que los apartamentos no deben de ser baratos.
Al ser los grafitti efímeros, es difícil encontrar información online sobre qué artista ha pintado tal cosa en tal fachada… así que simplemente deambulamos por el barrio tomando fotos.
Visto nuestro barrio nos acercamos caminando a Pershing square, en el Financial District, donde nos apuntaremos a un tour guiado a pie con LA Conservancy Tours.
Vamos a pie porque aunque hay media hora de caminata, no hay alternativa más rápida en transporte público.
Pasamos muy cerca del ayuntamiento. El edificio del City Hall fue construido en 1928 y descrito por uno de sus arquitectos como de estilo “Modern American”, que no viene a decir nada en concreto, pero tiene elementos de arquitectura clásica y de Art Nouveau.
Probablemente es uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. De lunes a viernes de 9 a 17h se puede acceder gratuitamente al mirador del piso 27 desde donde se tienen unas vistas fantásticas, ¡hasta del signo de Hollywood! Lamentablemente hoy es sábado.
En Pershing square encontramos el grupo de guías de LA Conservancy Tours. Nosotros queríamos tomar el tour del Historic Downtown pero nos comentan que ya está completo. (Se puede hacer la reserva online para asegurarte plaza, pero no lo sabíamos)
Pues nos apuntamos al de Art Deco, que tiene el mismo precio (15$) y también empieza a las 10h.
El guía es un voluntario con mucha experiencia.
Nos cuenta que a finales de la década de los años 20 del siglo XX y hasta mediados de la década de los 30 en la arquitectura de Los Ángeles tomó relevancia el Art Deco, tomando el relevo al estilo predominante del momento, que era el Beaux Arts. Un ejemplo de este último es el Millenium Biltmore Hotel, que está en la misma plaza Pershing.En el tour de dos horas y media contemplamos en edificio Oviatt, construido para albergar una mercería de lujo, hoy restaurante.
El Eastern Columbia, de brillante fachada de terracota azul, actualmente apartamentos de lujo, en su orígen, sede de dos empresas de ropa, la Eastern y la Columbia.
El Ninth and Broadway, un nombre poco original para un edificio situado entre la calle 9ª y Broadway. Podemos entrar al vestíbulo para apreciar los detalles de los ascensores, pero al ser residencias privadas, no podemos tomar fotos.
En el Jewelry District se encuentra el tristemente abandonado y destartalado Garfield Building.
El Tower Theater también está abandonado pero pronto será un Apple Store.
El Los Angeles Jewelry Center, al igual que el Eastern Columbia, está recubierto de terracota, en este caso, verde esmeralda, y su vecino, el Wholesale Jewelry Mart combina elementos de Art Deco con el estilo gótico.
El último edificio que visitamos es el CalEdison, podemos entrar en su interior, hoy en día son las oficinas de un banco. Accedemos a los grandes vestíbulos, con decoración de diecisiete tipos distintos de mármol de varios tonos y lleno de símbolos de la compañía original, productora de energía.
Aquí acaba nuestro tour que nos ha transportado durante dos horas y media a una época de prosperidad y riqueza de Los Angeles, cuando era una pequeña y nueva ciudad.
Ahora hay hambre así que vamos a comer al Grand Central Market, un recinto de puestecitos de comida de todo tipo: asiático, latino,... elegimos un mexicano súper picante y sabroso. Está recientemente reformado y está de moda, hay mucho turista. En el sótano hay un baño público gratuito.
Tiene un acceso desde la calle Broadway y otro desde la calle Hill. Justo enfrente de este último se encuentra el Angels Flight, un popular funicular, abierto en 1901, que conecta la calle Hill con la Grand Avenue.
El trayecto vale 1$ (o sólo 0,50$ si se paga con la tarjeta TAP) así que es una de las cosas turísticas más baratas que se puede hacer en Los Angeles.
El vehículo está cuidado y tiene una buena frecuencia. La mayoría de personas lo usan sólo para subir y luego descienden por las escaleras laterales.
En la acera opuesta del Grand Central Market está el Bradbury Building, del que destaca especialmente su vestíbulo, que es una especie de patio victoriano con luz natural, escalinata de mármol y barandilla de hierro engalanada.
Justo enfrente se encuentra desde 1918 el Million Dollar Theater, que fue mandado construir por Sid Grauman, el magnate del cine que más tarde haría los más conocidos teatros Egyptian y Chinese, en Hollywood Boulevard.
Y con este paseo tan completo, dejamos lo que se conoce como el Historic Core de Downtown LA y nos dirigimos tres manzanas más al noroeste, al Civic Center, para visitar el museo de arte contemporáneo The Broad y el Walt Disney Concert Hall.
The Broad es gratuito, pero acostumbra a tener cola.
Se puede ahorrar la cola reservando las entradas desde la web (con mucha antelación, idealmente más de dos semanas). Como nosotros nos despistamos y no conseguimos reservarlas, nos ponemos en la cola.
Hacemos como una media horita de cola. Hay tours guiados pero no nos van bien los horarios.
El museo no es demasiado grande y nos lo vemos en una hora, hay mayoritariamente obras de artistas norteamericanos como Andy Warhol, Jeff Koons, Roy Lichtenstein o Jean-Michel Basquiat, pero también del resto del mundo.
Después de la visita damos un paseo alrededor del Walt Disney Concert Hall. El magnífico auditorio de acero de Frank Gehry tiene un tranquilo jardincito detrás, subiendo las escaleras. Con bancos, almendros floridos y esculturas, es un remanso de paz. Sólo se puede acceder al interior asistiendo a un concierto.
Tres calles más abajo está la biblioteca pública Los Angeles Central Library. El edificio, de 1926, tiene elementos arquitectónicos del antiguo Egipto. En el interior hay baños públicos. Curiosamente, los alrededores están bastante frecuentados por homeless. Ni que estuviéramos en Skid Row.
Por supuesto, evitaremos esta infame zona de Downtown LA pero a medida que nos acercamos a Main street, entre la calle 3º y la 7º, ya empieza a aumentar el número de vagabundos y pirados merodeando.
Nos dirigimos a Little Tokyo caminando, que está en dirección a nuestro barrio.
Esta comunidad japonesa es realmente muy “little”.
Principalmente es una especie de centro comercial al aire libre, las tiendas y restaurantes son casitas de una sola planta de aspecto de madera.
Las calles son peatonales y tienen bancos, árboles y lámparas orientales. En un extremo se encuentra una torre de madera con el tejado a dos aguas, de función únicamente decorativa. Hay mucha gente pasando la tarde del sábado paseando por Little Tokyo, asiáticos y occidentales. Damos una breve vuelta y volvemos a acabar el día en el Arts District.
En la esquina con Alameda está la Angel City Brewery, una cervecería en una nave industrial, tiene varios espacios, entre ellos un patio al aire libre en el que hay una paradita de pizza y otra de barbacoa. El portero pide el carnet para entrar, hay que ser mayor de 21 años.
Tomamos una cerveza muy a gusto en unos butacones algo ajados, la música es rock alternativo de los 90 y los 2000 y el público es de todas las edades (siempre mayores de 21, por supuesto).
Y finalmente para acabar el día compramos unos tacos en otra caravana aparcada justo enfrente. Por 1$ el taco, no esperábamos mucho.

