DÍA 16. DOMINGO 11 DE AGOSTO DE 2019
Dado que habíamos desechado finalmente la idea de visitar el monte Fuji, habíamos ganado un día a nuestros planes, por lo que nuestro último día en Japón lo teníamos libre de planes y lo dedicaríamos exclusivamente a dejarnos llevar y a pasear, sin más.
Nos levantamos más tarde de lo habitual, sobre las 9:30 y tras remolonear un rato, ducharnos y desayunar, salimos del hotel en dirección de nuevo al barrio de Akihabara, donde fuimos caminando, con la idea de cambiar dinero, 40 Euros que sería nuestro gasto para ese día.

Tras un rato buscando una oficina de cambio, y pasear un rato por ese barrio tan alucinante, volvimos hacia la zona de Okachimachi para buscar un sitio donde comer un buen ramen con el que despedir nuestros almuerzos en Tokio, y lo encontramos, sin duda. Hicimos una cola de mas de 40 minutos, en la que un chico nos dio una lista y un boli para ir haciendo nuestro pedido de ramen.

El local era muy peculiar, ya que te sientas frente e una cortina, en una y dejas tu lista y cuando tu ramen está listo se abre la cortina y un amable cocinero te da tu plato humeante, muy curioso. El ramen estaba delicioso.
Después de comer y descansar una hora en el hotel, salimos a pasear por el parque de Ueno. Estaba muy animado, incluso había un concierto. El atardecer fue de película sobre el lago.

Para cenar, esa noche, volvimos a nuestra zona favorita, a esos bares minúsculos bajo las vías del tren. Comimos en una terraza, en una calle por la que pasaban miles de japoneses de aquí para allá. La cena deliciosa, una despedida perfecta a nuestras vacaciones por Japón.

Y como nos resistíamos a despedirnos de la noche de Tokyo, nos dimos un largo paseo por la zona, hasta el hotel. Hasta vimos una carrera de coches algo peculiar.



