VIERNES 18 OCTUBRE 2019
Y por fin llegó el gran día. Hoy toca visitar MK y, además, el día va a ser muy especial. Para empezar, tenemos reserva para desayunar en BOG a las 07:30, así que, poco después de las 06:00 ya estamos en marcha preparándolo todo.

Aproveché para llamar a mi banco (ING) para ver si me podían solucionar el problema de las tarjetas, porque ya empezaba a ser molesto, y lo que ocurría era que si intentaban pasar la tarjeta sin chip ni contactless (con firma en lugar de pin), les saltaba alerta antifraude y por eso salía denegada. Los pagos que había podido hacer habían sido con chip. Lo que hicieron fue rebajar temporalmente (hasta el final del viaje) el nivel de seguridad de las tarjetas para que así no me diese más dolores de cabeza.

Como llegamos muy pronto al parque, aparcamos en primera fila justo al lado del parking preferente y podemos ir andando cómodamente hasta el monorraíl que nos lleva hasta la entrada de MK, aunque hizo un par de paradas en algunos hoteles antes de llegar.
No hay nadie en la entrada, así que pasamos muy rápido, pero a Paula le falla su huella y le tienen que volver a activar su entrada, aunque tampoco tardamos mucho y nos vamos por la parte izquierda del castillo siguiendo las indicaciones de los CM hasta la entrada del restaurante. Hemos llegado 15 minutos antes de la hora y, teniendo la montaña rusa de los 7 enanitos tan cerca, sería un sacrilegio no intentar montarnos en ella. Pruebo suerte con la tita y las niñas y Asun y el tito se van con los peques al carrusel que sí que está vacío.

Bienvenidos al Reino de la Magia



Hay 30 minutos de espera y, por un momento dudamos. La reserva del desayuno no nos la van a cancelar por llegar un poco tarde, pero parece mucho rato, y preferimos marcharnos. Las CM de la entrada de la atracción nos dicen que ese es el menor tiempo de espera que va a haber en todo el día y, como nos había sido imposible sacar FP+ a 30 días, terminan por convencernos (no es que haya sido muy complicado

Con eso nos podemos quedar unos días más
Está bien, pero no para hacer mucho más de 30 minutos de cola, así que nos alegramos de habernos quitado eso de encima con poca espera. Lo mejor, el vídeo que te hacen en la atracción.
Como era de esperar, llegamos 15 minutos tarde al desayuno, pero no hay ningún problema. Había hecho el pedido de la comida la noche anterior desde casa, así que lo único que nos faltaba era pagar. Tuvimos que esperar un poco más de la cuenta porque pagamos en efectivo y los que estaban delante nuestra tenían algún tipo de alergia y tuvo que salir el cocinero a explicarles qué podían y qué no podían comer. Por lo demás, todo perfecto. En la puerta hay una CM de Madrid que, además de ser muy amable, nos cuenta que está allí de prácticas como parte de sus estudios. Hablamos un rato con ella y luego pasamos al restaurante, elegimos la mesa que más nos gusta y nos sentamos.

Por fin llegamos



En unos minutos y como por arte de magia, tenemos allí nuestra comida. Si se organiza bien, se puede desayunar a un precio más o menos asequible. Nosotros pedimos 3 Feast a la Gastón y 1 Scrambled Eggs Whites para los adultos y para los niños pedimos 4 batidos de chocolate. Como los platos principales vienen con fruta y bollería, compartimos todo y desayunamos muy bien. El total fue de $132.02. La mitad que en los bufets de personajes.

Gastón sí que sabe


Al salir hacia la derecha, nos hacemos una foto con el hada madrina de cenicienta y vamos hacia nuestro primer FP+ del día para conocer a Bella.

Bibbidi Bobbidi Boo
Pensaba que era solo de firmas, pero no. Montan una especie de teatrillo y cogen a unos cuantos niños de la audiencia para que les ayuden. Como Paula no habla inglés, pienso que es imposible que la saquen, pero tanto ella como su prima, salen al escenario. Les piden cosas muy simples y viven un momento muy divertido con bella y Lumiere.
Ahora nos toca ir a por Ariel, pero está empezando a chispear y en cualquier momento se pone a diluviar. No acaba de arrancar la tormenta y así llegamos hasta la atracción de la Sirenita. Hemos traído el plástico de lluvia para el carrito desde España, pero se nos ha olvidado en la furgoneta, así que como llueva mucho corremos el peligro de que salga chorreando, pero eso no nos impide entrar en la atracción.
Finalmente el cielo se vuelve a despejar y podemos seguir paseando tranquilos.
Primero conocemos a Ariel e, inmediatamente, queremos ir hasta la entrada del parque para saludar a Mickey Mouse, pero como tenemos algo de tiempo, paramos primero en Tomorrowland Speedway para darnos una vueltecita en coche.

Bajo del mar
No se puede saludar y conducir a la vez 
Y ahora sí, nos toca visita a ver al jefe. La última vez que estuvimos allí nos dedicó unas palabras, pero esta vez no habla nada, aunque bromea con Carlos porque los dos llevan una capa.

Todos juntos
Se acerca otro de los momentos importantes del viaje y no tenemos mucho tiempo que perder. Tras el castillo, junto al carrusel, se encuentra Bibiddi Bobiddi Boutique, y allí tenemos una sorpresa para las niñas. Hoy las peinan y maquillan como sus princesas favoritas.
Aquí también hay que pedir cita con mucha antelación porque hay bastante demanda y, a mí, me tocó hacerla por teléfono porque online no se podía. Al llegar a la entrada, le pido a la CM que le asignen a las niñas unas hadas madrinas que hablen español. Durante todo el proceso, les dan mucha conversación y me gustaría que se enterasen de lo que les van contando mientras las arreglan.
Asun y la tita entran con ellas mientras los chicos nos quedamos fuera esperando y le digo que haga muchas fotos y vídeos que no me quiero perder ni un detalle.

La felicidad en una foto
El momentazo final
Esperamos allí casi una hora y media, pero imagino que han tardado un poco más por el tema de buscar a alguien que hable español. Yo entro un par de veces durante ese tiempo para ir viendo cómo va el proceso y se las ve radiantes. No es excesivamente caro (€74 creo recordar) y, para ellas, es una experiencia inolvidable. También hay otros packs más caros que incluyen vestido y algo más, pero eso ya sí que se nos escapaba del presupuesto. Tengo que decir que Lisandra, el hada madrina que le tocó a Paula, fue un completo amor. Se lo curran un montón y les hacen vivir una experiencia mágica. A los niños también pueden vestirlos y peinarlos de caballeros, pero tienen que ser mayores de 3 años.
Al salir de allí, las niñas pueden ir a Sir Mickeys a que les hagan una mini sesión de fotos con su nuevo look y eso es lo que hacemos.

Genial




Antes de ir a comer, nos vamos a subirnos en Los Piratas del Caribe, porque la prima tiene muchas ganas ya que le había encantado en París y no para de repetir que quiere subirse.

El último de la fila
El almuerzo lo tenemos reservado en Liberty Tree Tavern por cortesía de los titos que quieren celebrar allí el cumple de la prima que hacía apenas una semana que había cumplido 8 años.

Nuevas experiencias
El restaurante, inspirado en la América colonial, está muy chulo. Yo no lo hubiera elegido nunca, por lo que me alegro de estar allí y así poder probar comida diferente, típica de Acción de Gracias. Lo único malo es el frío que hace y es que aquí es donde deben tener guardado a Walt Disney.

Nos dan opción de comer a la carta o family style y elegimos la segunda ya que así probamos todos un poco de todo y he de decir que no nos equivocamos.



Todo lo que comimos estaba delicioso, pero a mí lo que más me gustó fue la carne de cerdo que quitaba el sentido. Bueno, lo que más me gustó de los platos principales, porque el Ooey Gooey Toffee Cake de postre es para hacerle un monumento.


Además del postre, también había encargado una tarta de cumpleaños para celebrarlo como se merece, aunque pensé que los camareros le cantarían el cumpleaños feliz, pero no lo hicieron. De todas formas, ya tenía suficiente con nosotros. Como no hubo manera casi, casi ni de probarla por todo lo que nos habíamos comido, pedimos que nos la pongan para llevar y nos la meten en una cajita de cartón.

Tú te vienes a casa con nosotros
La comida se alarga un poco más de la cuenta y ya andamos un poco justo de tiempo. Como hoy hay fiesta de Halloween, el parque cierra a las 18:00 para los que no tienen entrada para el evento, así que no vamos a tener tiempo de mucho más. Es verdad que al cerrar antes, la afluencia de gente al parque es menor de lo normal, y aún hay esperanzas de que nos dé tiempo a algo más.
Le toca elegir a Paula y ella tiene claro que quiere subirse en Big Thunder Mountain. Como Asun no es de montañas rusas, me voy yo con la tita y las niñas y el resto se van a subirse en la Casa de Robinson.
Hay 25 minutos de cola pero en cuanto entramos nos damos cuenta de que va a ser menos y en apenas un cuarto de hora estamos subidos.
Paula sale de nuevo encantada y parece que le va cogiendo gusto a esto de las emociones fuertes y yo no puedo decir que no me alegre. Como la espera ha sido más corta y, aprovechando que Splash Mountain también marca 25 minutos y está al lado, vamos para allá nada más salir, pero en esta ocasión la tita y la prima deciden no montarse y me quedo yo solo con Paula.

Chorreando
Salimos de allí casi a la hora de cierre del parque y el resto de la familia ya nos está esperan en Main St.
La salida está un poco colapsada y para llegar al parking esta vez decidimos probar el ferry.
Hay mucha gente, pero entramos casi todos en el barco y llegamos con rapidez al TTC para recoger nuestro vehículo.
Queremos mirar algunos disfraces para la fiesta de Halloween, así que dejamos a los niños y al tito en casa y yo me voy con Asun y la tita a la caza y captura de algo que se puedan poner para la fiesta. Vamos al Walmart más cercano a casa, pero justo ese es el único que no tiene nada de Halloween (según nos explica un empleado), así que nuestro gozo en un pozo. Estamos tentados de ir a otro, pero ya se ha hecho un poco tarde y no sabemos muy bien como estarán en casa todos los chiquillos, así que lo dejamos para otro día, que aún hay tiempo.
Como el día anterior, nos hacemos unas infusiones y nos quedamos un rato hablando en la cocina. A eso de las 23:00, se escucha un pitido raro como si viniese de la tele y nos quedamos todos un poco extrañados, pero no le damos mayor importancia. El ruido se repite de nuevo un par de veces más, pero no se ve nada raro así que me acerco a apagar la tele y veo de refilón una franja roja en la parte superior en la que solo me tiempo a leer algo de Florida.
¿Y si es algún tipo de alerta? Pienso en voz alta. Rápidamente la tita busca en internet y, efectivamente, la costa de Florida está bajo alerta de Néstor, una tormenta tropical.

Nuestro plan de parque acuático para mañana se acaba de esfumar.
